17938 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia

Escribir una novela que se desarrolla en la actualidad tiene ciertas “ventajas” si la comparamos con escribir una cuya trama transcurre en otra época. Una novela negra o un thriller actuales tienen muchos recursos para enganchar al lector: la trama transcurre en lugares exóticos o en una gran ciudad, si el lector tiene la suerte de ser un viajero, encontrará referencias que lo vinculen , también, frecuentemente se recurre a la tecnología y sus múltiples usos actuales, lo que definitivamente acerca por afinidad al lector con la trama.

Otra cualidad de las historia situadas en el presente, es que los personajes son generalmente atormentados y contrastantes y están inmersos en los problemas cotidianos en los que el lector se identifica: separaciones, perdidas, problemas económicos, violencia, delincuencia organizada, gobiernos corruptos y un largo etcétera. Por si fuera poco, muchos autores gustan de aderezar sus novelas con marcas iconicas, gustos particulares, así tenemos que cierto personaje es un conocedor de los vinos de Burdeos por ejemplo, otro es un sibarita que es experto y degusta de los mejores cafés del mundo, otro,siempre recurre a la música de Brahms para encontrar “la paz interior”, y uno mas es un amante del jazz de los cincuenta que escucha siempre mientras persigue a monstruos de la peor ralea.

Sin embargo, a pesar de los muchos “recursos” narrativos qué hay, una novela nunca funciona si su trama no es creíble, si no comunica con el lector a un nivel que va mas allá de lo epidérmico. Leer es una experiencia profunda que va mas allá de un simple juego de afinidades, y la huella que deja en los lectores es lo que a final de cuentas marcará su destino y el lugar que ocupe en la narrativa de género y universal.

Escribir una novela que se desarrolla en una época diferente a la nuestra, implica un reto mayor, es “navegar en aguas profundas”, pues además de lo expuesto en el párrafo anterior, se requiere una amplia y profunda labor de investigación para recrear una época y un lugar diferentes con credibilidad, y así estructurar una historia que no necesariamente se mueve en los mismos ejes que las historias actuales, requiere conocer y recrear el momento histórico preciso en que se desarrolla la trama, y crear personajes creíbles que viven de acuerdo a circunstancias diferentes a las nuestras, y a pesar de todas estas dificultades una buena novela histórica logra engancharnos y seducirnos con tanta o mayor fuerza que las que se desarrollan en nuestra época, nos da perspectiva y evidencia las pulsiones universales que nos han atormentado en cualquier época.

La novela que recomiendo en esta entrega de Bufete Negro es: 1793 (Salamandra, 2020, ISBN: 978-84-17384-88-3) de Niklas Natt och Dag.

Niklas Natt och Dag

Niklas Natt och Dag (Niklas ‘Noche y día’, Estocolmo 1979), pertenece a una de las familias más “nobles” y antiguas de Suecia y con este thriller histórico que es su primer obra, ha alcanzado un éxito inusitado. El libro está siendo traducido a una treintena de idiomas y sólo en Suecia ha vendido más de 300 mil ejemplares, obteniendo el Premio al mejor debut de la Academia de Escritores Policíacos.

1793 es una novela que se desarrolla en el año que su nombre indica, en una Estocolmo sucia y conflictiva, recién salida de la guerra con Rusia, la trama -como en casi todas las novelas del género- comienza con el hallazgo de un cadáver mutilado en el lago Fatburen, uno de los lugares más sucios y putrefactos de la ciudad, donde se vierten los desechos de las casas, factorías y peleterías de sus alrededores; decir que el cadáver esta mutilado es casi un eufemismo, ya que no tiene sus cuatro extremidades, le han sacado los ojos y extraído los dientes y lengua con una meticulosidad y sadismo extremos…

La investigación es encargada al detective Cecil Wingen, a quien apodan “El fantasma de Indebetouska” (la sede de la policía de Estocolmo) por su aspecto de muerto viviente, debido a la tisis terminal que lo aqueja. Wingen es un abogado famoso por su inteligencia y buen juicio, con un elevado sentido de la justicia y que a diferencia de sus colegas, gusta de escuchar a todas las partes en pugna -en los casos que ha llevado- en una búsqueda obsesiva de la verdad; tiene un espíritu científico y cartesiano influenciado por sus lecturas de Rousseau y las ideas que emanan de la reciente Revolución Francesa.

Para esta investigación cuenta con la ayuda de Mickel Cardell, policía que se la pasa borracho “un día si y otro también” huyendo de los demonios que le agobian por su reciente participación en la guerra contra Rusia , donde perdió a su mejor amigo y un brazo. Cardell es un bruto enorme, que para complementar sus exiguos ingresos, se alquila como lo que hoy llamaríamos “sacaborrachos” (“Las peleas son de las pocas cosas que le levantan el ánimo”), de las tabernas que abundan en una Estocolmo empobrecida -muy lejos de la imagen que tenemos de ella actualmente-. Cardell es quien encuentra el cadáver al ser urgido por un grupo de niños que vieron el bulto inanimado flotando en las sucias aguas del lago Fatburen.

Al ser esta una novela ubicada en el siglo XVIII, los tiempos son diferentes, las tinieblas en la ciudad son casi omnipresentes y los personajes, desde los aristócratas corruptos y pervertidos, hasta los trabajadores, campesinos y parias, forman un conjunto bizarro en el que nada se escapa, el autor nos brinda un cuadro sórdido con personajes que parecen salidos de una pintura de Goya, en la cual sus vicios se reflejan en muñones, pústulas y aspectos grotescos que evidencian el amplio arco de las peores pasiones humanas, desde el aristócrata capaz de permitirse las más extremas abyecciones para saciar sus apetitos, hasta la pobre huérfana, ya corrompida que vende su cuerpo por unas monedas para sobrevivir .

En una ciudad sin drenaje, con luz mortecina de hachones, expuesta al crudo invierno escandinavo, donde conforme avanza la investigación para dar primero con la identidad del “mutilado” y luego con el ”asesino”, el autor nos lleva por patibulos erigidos para espectáculo de las multitudes, cementerios, mesas de “cirujanos” que practican rudimentarias autopsias, tabernas infames donde recalan los marinos y estibadores , donde podemos prácticamente oler la podredumbre de los miasmas que emanan de las aguas que envuelven a una Estocolmo en tránsito entre el medioevo y la modernidad.

El autor no nos ahorra ninguna brutalidad , y asistimos alucinados a fiestas organizadas para saciar los instintos de aristócratas decadentes sin freno, impuestos a satisfacer sus deseos en sesiones dignas de la pluma del Marqués de Sade, y nos adentramos en una trama siniestra, en donde todo tiene un precio y no hay lugar para la compasión y la redención.

En esta novela, también bulle el espíritu de la Ilustración, las ideas de la reciente revolución francesa permean cada vez más entre los habitantes de la ciudad y asistimos a deliciosos debates entre los que pugnan por mantener los privilegios de una sociedad feudal y quienes enarbolan los ideales de la Revolución. En el centro de esta pugna está el crimen que se investiga. La especial sordidez del relato nos lleva a una inmersión visceral en la historia llevándonos a vivir como propio el drama de los personajes de esta novela.

Al ser un thriller histórico, se requiere un trabajo muy detallado por parte del autor el cual hecha mano de la luz, los sonidos, los olores, la arquitectura de la ciudad, convirtiéndolos en personajes de la trama, que le dan solidez y sentido de realidad: Son los que verdaderamente nos llevan a la inmersión literaria.

Cada paso en esta historia hace que inevitablemente comparemos las circunstancias de esa sociedad (no tan lejana en el tiempo) con la actualidad del mundo occidental, de la que la misma Estocolmo es paradigma y ejemplo, nos lleva a agradecer internamente que hoy tenemos electricidad, antibióticos, anestésicos , drenaje , cirugía especializada y todos esos pequeños y grandes avances de la modernidad, que nos hacen la vida más llevadera (aún en estos tiempos de pandemia). disfrutamos que tenemos democracias imperfectas, y sociedades desiguales, pero que no condenan inevitablemente a reproducir las fatalidades impuestas por divisiones de clases feudales, y monárquicas.

Este libro es la primera parte de una trilogía, la segunda parte, 1794, aún no está en Español. Los invito a leer esta magnífica novela, estoy seguro que como yo, esperarán con ansia las partes complementarias.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

Notas relacionadas

Danos tu opinión: