25 Instantáneas de Ana Clavel o Dame la luz que tiene tu mirar8 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. De no haber sido escritora ¿serías…?

Escritora, para mí no hay otra posibilidad.

2. ¿Puede más el cine que la literatura?

Me pones en una encrucijada porque yo soy muy visual y le debo mucho al cine. Pero soy escritora y mi relación primera con el mundo es con las palabras y los libros.

3. ¿Arreglas los aparatos de tu casa?

Nunca, ni que fuera técnico u hombre… Para eso sí sirve la diferencia de género. Como una amiga que no le perdonaba a sus novios que no supieran cambiar las llantas del auto, si a ella le habían machacado saber planchar, por qué sus pretendientes no debían saber labores propias de su sexo. Risas.

4. ¿Qué tan importante es la amistad?

Lo más importante. La forma más alta e incondicional del amor, pienso.

5. ¿Has encontrado el equilibrio?

¿Me creerías si te dijera que el único equilibrio que he encontrado es cuando escribo y entro como en un estado de meditación profunda?

6. ¿Los debates te prenden o te aburren?

Cuando esgrimen argumentos y rezuman ingenio me fascinan. Los que se dan ahora en redes sociales por lo general me desesperan. Tanta arrogancia unida a ignorancia.

7. ¿Hay buena crítica en México?

No… más bien hay los “viene-viene” y los que te dicen “prohibido circular”. Y todo por conveniencia, o por gusto personal, pero no gusto razonado, fundamentado.

8. ¿Te has querido quedar a vivir en otro lado?

A veces sueño con vivir frente al mar. Tener mi estudio frente a un gran ventanal y el oleaje permanente… pero luego me acuerdo de los mosquitos y de la delincuencia en México, y me regresa el gusto por mi casa.

9. ¿El deseo es el norte de la brújula?

Me parece que es rosa de los vientos. Poderoso porque casi siempre nos revela desconocidos para nosotros mismos.

10. ¿Tu escritura tiene destinatarios?

Uno solo. Mi padre, quien murió cuando yo tenía 3 años. No es que haya sido un gran lector, pero yo creo que mi escritura es una forma del deseo por su ausencia.

11. Al terminar un libro: ¿Cómo te desprendes de tus personajes?

Con un nuevo proyecto narrativo. Generalmente para cuando se publica un libro, ya estoy embarcada en otra aventura novelesca y entonces no resiento desprenderme de la historia previa. También es cierto que hay personajes que de algún modo sobreviven en otros posteriores. Fue el caso de Soledad en la novela de Los deseos y su sombra, que de algún modo reencarnó en el personaje de Casandra de Breve tratado del corazón.

12. ¿Has sentido pánico escénico?

No, algunas veces pasa que una situación impone, como cuando estás en la misma mesa de lectura que alguno de tus escritores favoritos, pero de pronto me acuerdo lo que me dijo una amiga de teatro: imagínalos en ropa interior. Es un buen ejercicio.

13. Una palabra para las siguientes palabras.

Ajenjo: Hada verde, Rimbaud.

Pájaro: Hichtcock

Violencia: Narco

Hermano: Caín

Camino: bosque

14. ¿La palabra es hermana de la memoria?

La imaginación es hermana de la memoria.

15. ¿Te emociona la fuerza que han demostrado las mujeres?

Si te refieres a la nueva oleada feminista de reivindicación de derechos, sí.

16. ¿Qué te desvela?

El país, la violencia, la injusticia, el poco interés del gobierno por la cultura…

17. ¿Cómo comenzaste?

Una madrugada estaba en mi cama y comencé a despertarme porque escuché una voz que me decía un cuento. Fue tan sugerente esa voz y la historia, que me tuve que levantar a escribirla. Fue una suerte de llamado de las sombras. En ese momento supe que mi destino era ser escritora.

18. ¿Estás en cada uno de tus libros?

No de manera evidente, es decir, generalmente no relato cosas que me pasaron a mí. Hay mucho de ficción e invención, pero es muy cierto que estoy allí por la mirada, por la sensibilidad a veces muy sensual que me es propia.

19. ¿Cómo afectará el confinamiento del Covid-19?

Es grave ahora pero yo lo veo transitorio. En dos años nos vemos y ya me dirás si el asunto de verdad nos transformó. Es que creo que nos estamos dejando contagiar de miedo. No quiero decir que no hay que cuidarse, ni que morir por Covid-19 sea cualquier cosa… Pero también es cierto, que de todos modos vamos a morir. Me parece que hay poderes e intereses detrás de toda esta paranoia. De pronto, nuestro cuerpo, el cuerpo de los otros es el mal, un enemigo… La lectura no debiera ser esa. La fuerza nos viene del sentido de comunidad. El cuerpo colectivo no debiera ser puesto en tela de juicio. Son las instituciones las que han puesto en riesgo la salud al dejar de pensar en un cuerpo colectivo con responsabilidad y que el Estado ha sacrificado para priorizar intereses privados. A cada quien nos corresponden tareas, pero no son las del aislamiento permanente y el egoísmo que sólo ve por los intereses propios. Yo por lo pronto no he tenido problemas para seguir escribiendo la nueva novela en la que trabajo, mis columnas, ensayos. A mí la literatura me estabiliza y me salva. Tal vez nos hacen falta más espacios personales donde sentirnos plenos y que podemos aportar a los demás.

20. ¿Sientes la cercanía de los lectores?

La verdad es que me maravilla. De pronto me llegan noticias de una tesis en la Sorbona sobre mis libros, o me recibe con una sonrisa amorosa una muchacha de 16 años en la Feria de Mérida para que le firme mis libros porque es asidua lectora mía.

21. ¿Cuándo abandonas un texto?

Pocas veces lo hago, casi siempre llevo a puerto una idea. La cosa es que no cualquier idea me detiene a escribirla. Necesito sentir casi un enamoramiento para que me decida a llevarla a la escritura. Y tiene que ser así, porque la escritura conlleva mucho trabajo, soledad, renuncias, y sólo si vale la pena puedes mantenerte en la aventura que, si es novela, puede tardar varios años.

22. ¿Te has puesto en los zapatos de los hombres?

Sí, para mí es un ejercicio de imaginación necesario. Lo he hecho en Cuerpo náufrago donde la protagonista despierta en un cuerpo de hombre y debe actuar como tal. Lo hice en Las Violetas son flores del deseo donde narro la historia de un deseo de incesto desde la voz del padre.

23. ¿Hay una regla que nunca rompes?

Creo que todas las reglas están ahí para romperse. Sólo así camina el arte.

24. ¿Reconoces tus influencias?

Muchas, Virginia Woolf, el mundo griego clásico, Elena Garro, Paul Valéry, Marcel Duchamp. De hecho cada libro mío implica un diálogo con ciertos autores y obras de la tradición. Un ejemplo: El amor es hambre tiene que ver con el peso que han tenido para mí los cuentos de hadas, muy particularmente Caperucita roja.

25. ¿Has querido no escribir más?

Todavía no… A mí la escritura me salva, así que espero no llegue ese momento.

Ana Clavel (Ciudad de México, 1961).

Maestra en letras latinoamericanas por la UNAM. Es autora de los libros de cuentos: Fuera de escena (1984), Amorosos de atar (1992), Paraísos trémulos (Alfaguara 2002), del volumen de cuentos reunidos Amor y otros suicidios (2012) y del libro de minificciones CorazoNadas (2014).

Premio Nacional de Cuento “Gilberto Owen” 1991. Medalla de Plata 2004 de la Société Académique “Arts-Sciences-Lettres”, de Francia. Sus novelas Los deseos y su sombra (Alfaguara 2000) y Cuerpo náufrago (Alfaguara 2005) se han traducido al inglés, y El dibujante de sombras (Alfaguara 2009), al francés. Las Violetas son flores del deseo (Alfaguara 2007, traducida al francés y al árabe) obtuvo el Premio de Novela Corta Juan Rulfo 2005 de Radio Francia Internacional.

Sus libros han dado origen a proyectos multimedia que conjuntan video, fotografía, instalación, intervención artística, performance y pueden consultarse en: www.anaclavel.com.

La prestigiada editorial Legenda Books de Reino Unido publicó el libro de Jane Lavery: The Art of Ana Clavel. Ghosts, Urinals, Dolls, Shadows, and Outlaw Desires (Oxford, 2015).

Es autora del libro de ensayos A la sombra de los deseos en flor. Ensayos sobre la fuerza metamórfica del deseo (2008). Con Las ninfas a veces sonríen (Alfaguara 2013, traducida al francés en 2015) obtuvo el Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska 2013, que en otras emisiones fue otorgado a escritores como Hernán Lara Zavala, Mónica Lavín, Almudena Grandes, Álvaro Enrigue y Antonio Muñoz Molina.

Su novela El amor es hambre (Alfaguara 2015) dio origen al proyecto transliterario En todo corazón habita un bosque / Enramadas de El amor es hambre en exhibición en el Centro Cultural Tijuana de mayo a agosto de 2017 y disponible en la página web de la autora. En 2017 la editorial Alfaguara publicó su libro de ensayo Territorio Lolita, un estudio sobre el arquetipo y el estereotipo de la nínfula en la literatura, las artes y la cultura de nuestros días. Su novela más reciente es Breve tratado del corazón (Alfaguara 2019). Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA.

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