25 Instantáneas de Gabriela Cantú Westendrap o Yo sé que en esta vida he sido tu cruz13 min de lectura

Héctor Alvarado

1.¿Dónde tienes tu centro?

Mi centro está en el pecho, ahí donde queda un espacio entre las costillas o entre los pulmones. Ahí se me juntan las emociones. Ahí percibo la pesadez o la ligereza del día, de la noche. Mi cuerpo como emisor y receptor. Mi cuerpo de piel delgada siempre receptivo a los estímulos. Mi cuerpo mental y mi cuerpo físico tan unidos el uno al otro. Mi cuerpo tan en alerta, presto para descubrir y aprehender las experiencias.  

 2.¿Sabes cuándo un poema está logrado?

Cuando el poema tiene que salir hay que dejarlo. Que vengan las ideas, las experiencias y las emociones transformadas. Hay que dejar que corra el río porque si no puede ocurrir un desbordamiento y eso no es conveniente. Ya que sale es necesario dejarlo reposar y más adelante volver para revisar y en su caso editar. Cada caso es diferente, cada pieza exige lo suyo. ¿Cuándo es el momento de decir esto ya quedó, esto ya funciona? Algunos dicen que una obra nunca se termina si no que se abandona. De alguna forma es cierto; sin embargo creo que la experiencia, el conocimiento, pero sobre todo la intuición son clave para poder pensar en que un poema está listo para su publicación.

3.¿Cómo inició todo?

Es muy complejo decir cómo empezó mi necesidad de crear un mundo personal a través del arte. Tiene que ver con el carácter y lo aprendido en mi infancia. Desde niña busqué expresarme a través de la danza primero y luego de la escritura. Mi madre me inculcó el amor al arte. Me llevó a conciertos, al ballet, al teatro. Ella estudió Letras. Mi padre fue un gran lector y en casa siempre hubo libros. Lo primero que leí con entusiasmo fue la colección de Mafalda. Mi padre me compraba cada número que salía. Los leí con mucha emoción por años. Luego dejé de interesarme en ellos. Ahora pienso que es una pena que no los haya conservado. La práctica de la escritura de manera profesional la comencé después de los treinta años, cuando estaba esperando mi tercer hijo. Desde entonces a la fecha no he dejado de leer y escribir de manera voraz. Gracias a esta pandemia estoy experimentando en el terreno de la plástica. Sueño con colores y con formas que necesito plasmar ahora en otro lenguaje. Claro, no dejo de escribir pero me parece que estoy transformando mi forma de ver el mundo.

4.¿Soberbia o humildita?

Hay que tener suficiente amor por uno mismo para sostenerse ante la crítica, pero la soberbia no trae nada bueno. La soberbia paraliza el crecimiento de una persona. Trato de no practicarla. Lo que sí debo decir es que no me gusta perder el tiempo en cosas que no me interesan. Tal vez hay ahí algo de soberbia.   

5.¿Cuál es la fuerza más destructiva?

La envidia es muy destructiva. Es muy dañino compararse con el otro. Idealmente habríamos de celebrar nuestros logros y los logros del otro y entender que cada quien es según su circunstancia.

6.Cinco  poetas infalibles

Hacer una selección me resulta muy difícil. Hay muchos libros que me encantan y no veo por qué deban competir entre sí. No obstante nombraré algunos autores cuya obra me ha marcado de manera importante: San Juan de la Cruz, Dante Alighieri, Clarice Lispector (aunque no escribe en verso), Sor Juana, Nelly Campobello, Samuel Taylor Coleridge, José Juan Tablada, José Gorostiza, Sylvia Plath, Héctor Viel Temperley, Francisco Hernández.  Y me faltaron muchos.   

7.¿Pones el dedo en tus llagas?

Es imposible no hacerlo. La escritura te lleva a esos lugares a los que necesitas llegar para sobrevivir.  Cuando algo me preocupa se me aparece hasta en la sopa y entonces necesito hacer algo con ello. Me dedico al arte de manera profesional pero en el proceso ocurre una transformación personal maravillosa.  La creación artística, en mi experiencia, es sanadora. No me dedico a crear para lograr esa catarsis pero esta llega de todos modos.

8.¿Qué te preocupa siempre?

En el plano profesional, cuando era más joven, me preocupada que me tomaran en serio. Quería lograr reconocimiento por mi trabajo. Ahora lo que me importa es disfrutar lo que hago me reconozcan o no. En el plano personal siempre me ha preocupado hacer un buen papel como madre, espero haber preparado a mis hijos sobre todo para ser felices. En el plano social, me preocupa mucho mi país: hay que seguir trabajando contra las injusticias y la pobreza.         

9.¿Eres de aromas, de sabores, de tactos?

Como decía al principio de esta entrevista, soy muy perceptiva, de piel muy delgada. Disfruto el aroma del café de la mañana, las tortillas o las harinas recién cocidas.  También el aroma de la vainilla o la menta. Me encanta acariciar a mis perros y dar besos a mis hijos. Tengo recuerdos muy vívidos de cuando estaban bebés y los llenaba de besos.  

10.¿Juegas bien algún deporte?

Me temo que no. Soy buena para bailar pero nada de básquet, vóley o fut.

11.¿Te has metido en política?

Nunca he estado afiliada a partido político alguno, pero en el último periodo electoral apoyé en algunos eventos el proyecto del presidente Andrés Manuel López Obrador. Después de las elecciones me invitó su esposa, Beatriz Gutiérrez Müller, amiga mía justamente por la literatura, a trabajar en el gobierno federal. Tenía nueve años trabajando en la Universidad Metropolitana de Monterrey a cargo de la Dirección de Difusión Cultural y ella conocía mi trabajo tanto como poeta como gestora cultural. Alfonso Romo me había presentado con ella recién entré a la universidad y de ahí surgió una amistad. Compartimos el amor a letras, especialmente a la poesía. Ambos confiaron en mí, él para que trabajara en la que entonces era su universidad y ella para que trabajara en los proyectos culturales de la actual administración. Estoy agradecida. Estuve un año como Directora General Adjunta en el Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México y colaborando con la Coordinación Nacional de Memoria Histórica y Cultural de México. Lo hice porque creo en el proyecto y me dieron la oportunidad de hacer algo por mi país. Lo dejé porque mi salud se vio comprometida por la carga de trabajo y los viajes. Aún apoyo a la Coordinación cuando me lo piden, considero que el trabajo que realizan es de suma importancia para preservar la memoria de México.    

12.¿Qué pasiones además de la poesía?

La danza siempre ha estado muy presente en mi vida. De niña y adolescente practiqué ballet clásico, jazz, tap, flamenco y contemporáneo. Muchas veces salí en el teatro bailando. Aun cuando dejé de bailar, la danza siguió en mi vida a través de mi hermana. Fue parte de una compañía de contemporáneo de la ciudad. Además me encanta bailar en casa, en reuniones con amigos o en eventos sociales. Disfruto mucho escuchar música. Me encanta visitar museos y descubrir nuevos artistas. Y como mencioné antes, recientemente comencé a experimentar con la plástica. El óleo, el acrílico, la acuarela y otros materiales me sirven para conocer el mundo desde otro lugar. El trabajo manual con estos materiales se me ha metido por los ojos, la nariz, las manos, los sueños. Algo me pasó en este encierro. Hice ciertos movimientos internos a través de la meditación y el ejercicio, o tal vez el cambio sucedió por la posición de los planetas. No lo sé. Lo que sí es que no había tomado un pincel desde la primaria.

13.¿Te has quedado muda?

Muchas veces ante la belleza me he quedado sin palabras. También ante el dolor y la decepción me he quedado muda. Atravieso momentos en que no me queda más que guardar silencio. Creo que es una oportunidad para ir hacia adentro y buscar respuestas.

14.¿Es el tiempo de las mujeres?

Sin duda el movimiento social más importante del último lustro es el feminismo. Y me da un inmenso gusto ver a las nuevas generaciones tan involucradas. Por años he participado en marchas a favor de la equidad de género. He tratado de inculcar a mi familia y a mis amigos cercanos la importancia de la participación de las mujeres en la toma de decisiones en la vida privada y pública. En 2016, 27 Editores y el Fondo Editorial de Nuevo León, me publicaron la novela, Hamburgo en alguna parte, en ella precisamente cuestiono el lugar que tiene la mujer en el mundo actual a través de la relación de una madre y su hija. Con tristeza veo que sigue siendo una realidad que una mujer se tiene que esforzar mucho más que el hombre para que le reconozcan su trabajo, frecuentemente percibe un salario más bajo y la violencia contra nosotras no ha bajado en lo absoluto. Con todo, reconozco y agradezco la entrega y energía de las grandes luchadoras sociales, pues gracias a ellas ahora tenemos muchas más oportunidades para desarrollarnos profesionalmente y poco a poco se han ido abriendo caminos.   

15.¿Te sigue la fortuna?

Tuve la suerte de nacer en una familia que me quiere y de encontrar una pareja con quien he crecido. Tuve la suerte de poder acceder a buenas escuelas y universidades, a recibir tratamientos médicos adecuados y a viajar y conocer otras culturas. También tuve la suerte de tener hijos. Si, sin duda tengo suerte. Pero para lograr mis objetivos personales y profesionales he trabajado un montón y me siento satisfecha de mi trabajo.

16.¿Tienes temas recurrentes?

El sueño o la falta de sueño es un tema recurrente en mi vida y mi trabajo creativo. Desde niña tengo problemas para conciliar el sueño. Por eso valoro mucho mi tiempo para descansar.  Las consecuencias de no dormir lo suficiente son muy tremendas. Otro de los temas que abordo mucho es el paso del tiempo. Me asombro y, en momentos, me angustia lo efímero de nuestro paso por esta tierra.     

17.¿Te ha deslumbrado alguna película?

Me vuela la cabeza el trabajo de David Lynch. No puedo presumir de conocer toda su obra, pero cosas como Twin Peaks o Mulholland Drive me fascinan.

18.¿Qué libro te hubiera gustado escribir?

Primero sueño de sor Juana o La hora de la estrella de Clarice Lispector.

19.¿Cómo quisieras ser leída?

Quisiera ser leída y nada más.

20.¿Cuánto tiempo le dedicas a la escritura?

No tengo un horario fijo. Hay días que puedo escribir tres horas y otros quince minutos. Y es que el tiempo a veces lo empleo en corregir o bien para hacer investigación o lectura.  

21.¿Monterrey se ha vuelto una ciudad complicada?

Todo depende de la perspectiva. En el 2019 viví en CDMX y eso fue mucho más complicado para mí. Las distancias, el tráfico, las grandes extensiones de la ciudad, la altura, la imposibilidad de convivir más con mi familia, etc. A la vuelta Monterrey me pareció un paraíso.     

22.¿Estás satisfecha con tus editores?

Como sabemos la poesía es un género que se lee poco por ciertos prejuicios que se han instalado en el imaginario colectivo. Es cierto que la poesía exige un poco más al lector que otros géneros, pero es cuestión de acercarse para entender y gozar. Menciono esto porque la mayor parte de los libros de poesía son publicados por pequeñas editoriales y editoriales universitarias o públicas. Y es una labor de resistencia, titánica. De manera que agradezco su amor a las letras y sus esfuerzos.     

23.¿Qué lugar tiene la amistad?

Un buen amigo es una luz. Aquel que no solo te acompaña en tus penas sino que se alegra con tus triunfos. Aquel del que tienes la suerte de aprender. No importa el número de amigos sino la calidad de la amistad.

24.¿Cantas bonito?

Tengo buena voz pero no estoy entrenada para cantar. 

25.¿Cómo duelen las pérdidas?

Algunas pérdidas desencadenan procesos de metamorfosis. La pérdida de mi padre hace poco más de dos años fue una experiencia de esas que transforman. Los primeros meses después de su muerte fueron terribles. Sentía que me hundía en una grieta que se abría en el suelo de mi casa. En el espacio entre mis costillas se sentía la continuación de la grieta, un agujero hacia un profundo vacío. Una grieta dentro de otra grieta. Además una serie de punzadas en el abdomen me asaltaban de manera constante. Debo decir que papá vivió muchos años, no fue una tragedia. Ya le tocaba. Pero así lo viví. Se sumó el hecho de que dejara Monterrey para irme a vivir a CDMX. Papá me dejaba y yo dejaba mi ciudad. Escribí mucho todo ese año, no sé ni a qué hora pues trabajé desenfrenadamente y viajé mucho. La pérdida me llevó a cuestionarme de nuevo sobre el origen y el futuro. Con el tiempo y el ejercicio de la escritura fui sanando. Encontré luz en mis visitas al Centro Budista de la Colonia Roma, me enseñaron a guardar silencio y a viajar hacia dentro de otro modo, desde entonces practico la meditación. Aún estoy buscando respuestas pero he avanzado en el camino. Creo estar experimentando una especie de auto-reconocimiento espiritual.  Gracias a la muerte de mi padre adquirí ciertos conocimientos. Ahora pienso que después de esta vida hay mucho más que experimentar.                         


Gabriela Cantú Westendarp (Monterrey N.L. 1972)

Poeta, editora y promotora cultural. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde y Mención Honorífica Premio Regional Carmen Alardín. Fue becaria del Centro de Escritores de Nuevo León. Su obra fue seleccionada por el Fondo Raúl Rángel Frías para obras impresas. Fundadora de Primer Cuadro, Casa Editorial UMM. Miembro de varios consejos editoriales. Ha publicado: Material peligroso, Naturaleza muerta, Una flama de seda como la nada entre otros. Su obra se ha publicado en antologías, periódicos y revistas de México, España, Estados Unidos, Inglaterra, China, Colombia, Argentina, Ecuador, Cuba y Brasil.     

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