25 Instantáneas de Minerva Margarita Villarreal o A mí me gusta traer el pelo suelto11 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿Eres sonámbula?

Para nada. Más bien lo que me sucede, y ha sucedido desde la niña que sigo siendo, va por el camino diurno. Sueño despierta y visito paisajes desconocidos en una especie de rapto. Me puede pasar en cualquier lado. Viajo de la ciudad llamada “realidad real” a esa otra realidad, absolutamente maravillosa, que se produce a través de una acción estática, cuyo movimiento es totalmente interior. La contemplación, actividad prohibida en estos tiempos, es un ejercicio espiritual que tiende vuelo desde el imaginario. En él me instalo como en una alfombra mágica.

2. ¿Hay alguna palabra que no se deba pronunciar?

Hay dos: culpa y pecado.

3. ¿Qué te hizo descubrir tu vocación de escritora?

El ángel de la poesía, que es un ángel exterminador, me puso contra la pared y no tuve escapatoria. Esa tarde en Haifa, a través de la ventana de un salón de clase, vi la metamorfosis de un árbol muy viejo y frondoso que desplegó la espada con la sonoridad de sus alas poderosas.

Acababa de terminar la licenciatura en la UANL. Fui a Israel a seguir estudiando. Esta clase era de Sociología con un excelente maestro, el mejor que tuve allí. Desvié la mirada hacia la naturaleza del árbol que surgía en la ventana y su verdor se fue transmutando hasta convertirse en una presencia translucida. Escuché su voz que me llamaba, no tuve opción, la voz laceraba en lo más hondo del pecho. Han pasado años. Me acaba de volver a pasar por segunda ocasión en el Hospital Universitario, que es el círculo sacro de mi alma mater y la suma viva de la Divina Comedia totalmente a nuestro acceso. Esta voz me insta y tengo que obedecer. El poder de mi escritura no me pertenece. Sólo obedezco.

4. ¿Aceptas alguna influencia?

Desde Lucy, la pequeñísima mujer que se supone es nuestro primer ancestro humano de hace 40,000 años hasta Lucy in the sky with daimons. Soy receptiva. Me gusta todo, y así como pienso que El cantar de los cantares es el poema de amor más bello que se ha escrito, también te digo que vuelvo a tener 15 años cuando escucho en la Feria de la Candelilla Mi tesoro de los relampagueantes Bravos del Norte. Igual vibro con los Rolling que con Pink Floyd o Evanescence. Gozo escuchar a la Sinfónica cada jueves en el Teatro Universitario como gozo bailar cumbias y polcas cuando se puede, y más si las cumbias son de Shakira. Me encanta la danza de vientre, y la sé bailar. Qué más te puedo decir, la poesía a mí se me mete por los poros, por los pies y por los oídos.

5. ¿Qué te produce risa y qué enojo?

Juego mucho con mis hijos y nos reímos mucho. Nos jugamos bromas con un lenguaje tan desorbitado que a veces temo que otra gente nos escuche y crea que estamos locos. Hemos creado nuestros referentes de cariño, ajenos y distantes del significado habitual. El Quijote me provoca una risa terrible  y ambigua cada vez que lo leo. Porque esa risa esconde su llanto. La ironía sublime de Borges me da un escándalo de risa. Es una risa que sabes que te aísla de los demás, pues la gente no está para saberlo ni uno para contárselo. Ya ves que ahora hasta hay universitarios que con cierto orgullo te afirman que el libro va a desaparecer. Yo me digo: Dios mío, por qué los atraviesas en mi camino. Son pruebas duras. Bendita ignorancia que los mantiene en esa estabilidad emocional ajena al conocimiento. Me enoja mucho la falta de compromiso y sobre todo la falta de pasión tanto en maestros como en estudiantes, en trabajadores administrativos como en intendentes. Cada uno debemos dar lo mejor en lo que hacemos. La mediocridad es inversamente proporcional al amor a la vida y a la pasión crítica.

6. ¿Hay contacto entre la poesía y el cine?

Total. No podría vivir sin ver cine. Amo el cine. Voy mucho a la Cineteca y a los Gemelos Tec, lo padre es que mis hijos me acompañan cuando pueden ver la película. Me encanta el cine francés, y el europeo en general. Tengo mis directores de cabecera. Y no que coleccione películas pero tengo una buena cantidad. El cine lleva a la poesía, y viceversa, cuando las imágenes son un privilegio a partir de su fuerza emocional.

7. ¿El lenguaje poético debe alejarse del lenguaje hablado?

Para nada. El lenguaje poético debe tener trato directo con el lenguaje hablado, y, de hecho, surge de él. Es sorprenderte buscar palabras en el diccionario y encontrarte la referencia de esa palabra, hoy común en el lenguaje, y que por primera vez fue dicha (escrita) por Góngora o por Quevedo o Cervantes. Lo cual no quiere decir necesariamente que ellos la hayan inventado, pero sí registrado, sí seleccionado del lenguaje hablado para gloria de nuestra tradición. Es muy chistoso esto, es así como que en algún escrito de Cervantes éste dice que ya le escribieron de China, señalándole que van a llevar el Quijote como libro oficial para enseñar el español en ese país del Oriente. Y resulta que las palabras escritas profetizan. Acaban de invitar a Sergio Pitol a la inauguración del Instituto Cervantes en China. Cuatrocientos años después se le hizo a Cervantes.

8. Cinco poetas a los que prendes veladoras y cinco que quisieras quemar en el fuego del olvido.

Homero, Dante, San Juan de la Cruz, Quevedo, Sor Juana, Eliot, Pessoa, Lezama, Olga Orozco y Paz. A ellos les pongo veladoras y algunos de ellos me acompañan. A veces están más unos que otros, pero de que están, están. No deseo prender piras de exterminio para ningún poeta, pues para mí sólo hay de dos sopas: los poetas y el tiempo que expulsa en el olvido a los farsantes y pretenciosos que abusan de los gobiernos estatales y municipales para patrocinarse gastos en nombre de la poesía. Sólo hay poetas, que son los que son dignos de ser leídos, los demás son malformaciones del ego del momento que te toca vivir. Pero Dios, que todo lo puede, te pone el libro justo en las manos para que no desees lapidar a nadie.

9. ¿La poesía libera o encadena?

Acabo de terminar un libro que me llevó nueve años de estar escribe y revise, revise y escribe, que a veces parece que es lo único que puedo hacer, pero no, hago muchas cosas, entre ellas la poesía en la práctica que es la cocina. Resulta que después de haberlo enviado a dictamen, me dije, con una placidez que no conocía: “ya dije todo lo que tenía que decir, no voy a escribir más, me dedicaré a leer”, que es lo que más me gusta de este oficio de la escritura. No pasó un mes de esto que repentinamente fui a dar al hospital. Al día siguiente de que me operaron y habiendo estado con la muerte dentro de mí, volví a escuchar la voz que me dijo: “Tú creíste que no ibas a escribir más, pero mira”. La poesía libera y encadena y libera finalmente, es un dictado que viene y no viene de ti, y como tal, hay que devolverlo.

10. ¿Crees en la reencarnación?

Hace miles de años, cuando Tutankamón reinaba en Egipto, estando en una recepción oficial me acerqué a la fuente de sus ojos. Era yo esposa de Osir al Bakham, el más poderoso y leal de sus ministros. Pero, pese a la diferencia de edades, Tutankamón me ordenó que permaneciera a su lado. El manuscrito de esta historia fue depositado en mi cuerpo después de que extrajeron las vísceras para embalsamarme luego del suicidio de ambos. Mas no habrá intérprete para dicha escritura cuando mis restos sean encontrados y comprados por el Museo Británico.

Creo en el poder de la oración, en lo que la palabra puede hacer bajo la suscripción del amor.

11. ¿A qué lector esperas encontrar?

Al que me ponga casa. No escribo pensando en un público, escribo con la obsesión de que se vea y se escuche lo que escribo; que haya imágenes que te lleven a ver más que a leer, que te lleven a contemplar, a ingresar en un universo. Escribo para ver lo inverosímil y oír lo inaudito, o mejor, como dijo Paz, para ver lo inaudito y oír lo inverosímil. Lo demás, la verdad, me tiene muy sin cuidado. Si le gusta a la gente lo agradezco, y si no, también. No escribo para ser el objeto de deseo de nadie, escribo porque busco la trascendencia en y de lo que escribo.

12. ¿La realidad te impone sus leyes?

¿Cuál de todas las realidades? No hay realidades antagónicas, hay una convivencia de realidades distintas que, sabiéndolas acomodar, y salvo las abominables guerras, se resuelven para el bien y la dicha.

13. ¿Te sientes afortunada?

Absolutamente.

14. ¿Hay un hombre ideal?

Sí, hay un hombre ideal, pero como soy tan chaparra, tuve que aterrizarlo, para poder establecer una relación plena y equilibrada.

Convivo a diario con él, y soy feliz de que su voz y su cuidado me mantengan con vida.

15. ¿Estás más cerca del clasicismo o de la posmodernidad?

Creo más en el tiempo que en el espacio. Sor Juana es más posmoderna que cualquier poeta del Sistema Nacional de Creadores.

16. ¿Los sueños son parte de tu material poético?

No sólo de mi material poético: tejen mi destino.

17.  ¿Una imagen nunca es total?

Ante el dolor y la nada, opto por el dolor, dijo Faulkner. La totalidad es una ilusión, sea en la imagen o en la propia vida.

18. ¿Eres prejuiciosa?

Para que te digo que no, si sí. Voy por la vida como esas mujeres súper persignadas que arden de deseos por el cura, pero yo al revés: haciéndome la liberal oculto mis pasiones conservadoras.

19. ¿Tienes alguna fobia?

Mejor te digo cuál es mi filia.

20. ¿Escribes bajo un estado emocional determinado?

No uno; así como todos los caminos llevan a Roma, todos los estados emocionales derivan en la escritura. Y en ese instante de la eternidad que es la inspiración, busco una fracción del espíritu.

21. ¿De qué vives?

De lo que puedo. Aunque soy maestra universitaria desde hace mucho, antes de eso hice comidas para fiestas y así compraba mis libros. También escribo para el periódico. Para mí la pregunta es, más que de qué vivo, para qué vivo.

22. ¿Te ha costado trabajo publicar?

Al principio sí, ha sido difícil que acepten mis libros en editoriales comerciales. Cuando quise publicar en la editorial Vuelta me enviaron una carta donde acusaban mi libro Dama infiel al sueño de escritura solipsista; después leí que lo mismo habían dicho a Gorostiza de Muerte sin fin. Entonces pasé del resentimiento al amor por la altura en que pusieron mi trabajo tan encomiables críticos.

23. ¿Si hubiera guerra tomarías las armas?

Sólo las armas y letras que hubiera por allí.

24. ¿Qué piensas de la fama?

Uno de los momentos más plenos que he vivido es haber acompañado a Sergio Pitol en el camino hacia el Premio Cervantes.

25. ¿Te gustaría vivir en otro siglo?

Me hubiera gustado ser la esposa que Luis de Góngora no pudo tener.


Minerva Margarita Villarreal (Montemorelos, 1957-Monterrey, 2019).

Poeta, académica, traductora, Minerva fue maestra de la Universidad Autónoma de Nuevo León por más de cuatro décadas, así como Directora de Publicaciones y Directora de la Capilla Alfonsina de la misma universidad. 

Algunos de sus libros: Hilos de viaje (1982); Palabras como playas (1990); Dama infiel al sueño (1991); Pérdida (1992); Epigramísticos (1995); El corazón más secreto (1996); Adamar (1998, 2003); La condición del cielo (2003); Herida luminosa (2008, 2009): Tálamo (2011, 2013); De amor y furia. Epigramísticos (2015); Las maneras del agua (2016); Aparecida (2017), y Un animal dentro de mí (2018).

Obtuvo entre otros premios: Premio Plural 1986. Premio Nacional de Poesía Nuevo Reino de León 1986. Premio Nacional Alfonso Reyes 1990. Premio Internacional de Poesía Jaime Sabines 1994. Premio de Honor Naji Naaman’s Literary Prizes 2013, Premio Nacional de Poesía Aguascalientes 2016, por su libro Las maneras del agua.

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