25 Instantáneas de Mónica Nepote o Somos una célula que explota10 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿La tecnología ha sido importante?

Fundamental. Para mí el entrar en contacto con las tecnologías me ha permitido también pensarlas críticamente. Me acerqué a estas por curiosidad, por entender qué era la narrativa digital, para ver las relaciones entre juego/experimentalidad y escritura, poco a poco me fui encontrando con la teoría de medios que me ofreció otra manera de entender la tecnología y su materialidad, o con los hackfeminismos, una forma de activismo que piensa las tecnologías de manera situada: profundizando y demostrando que estas no son neutras,  que la tecnologías tiene varios quiénes las piensan y que nosotrxs podemos pensar desde dónde y con qué fin son pensadas y son hechas.

Me ha servido para mirar la escritura y el lenguaje como tecnología y desde ahí explorar y ensayar una serie de posibilidades expansivas y experimentales.

2. ¿Cuál fue tu primer trabajo?

Empleada en una librería esotérica

3. ¿Te encuentras a gusto en los medios?

¿En los medios digitales? Sí, pero también me encuentro a gusto lejos de ellos. Actualmente estoy interesada en temas de ambientalismo y en pensar estrategias para habitar el mundo en épocas críticas.

4. ¿Has tenido algún lapso de silencio?

Sí, varios y han sido larguísimos. Si con silencio pensamos en no escribir confieso que esos lapsos han sido dolorosos y angustiantes. Pero ese silencio me llevó a escribir con el cuerpo, así empecé el trabajo de “Mi voz es mi pastor” justo a partir de una experiencia en una clase de movimiento, cuando durante una sesión de improvisación empecé a explorar un gesto con los dedos de los pies y me dije: este es un poema de la no escritura, fue un momento satori, me di cuenta que había una escritura que sucedía en el cuerpo mientras que la que salía de la cabeza estaba atorada, yo podía explorar esta otra forma y eso fue, de a poco, liberándome.

5. ¿Editar completa tus ciclos creativos?

Editar es un oficio, un trabajo (asalariado) y una investigación. Y sí, también es un verbo que potencia la creación. De alguna manera es una forma expansiva de crear colectivamente, ante la imposibilidad de materializar todas las ideas que me llegan a la cabeza, editar es coescribir. Los libros experimentales en los que entra el código o rompen la idea de libro, son una creación colectiva. En ese sentido mi trabajo editorial y mis investigaciones en torno a los formatos son parte de este rubro, por eso alguna vez me salió un ensayito que justo decía eso: editar es escribir.

6. ¿En qué momento termina el poema?

No sé, no soy muy fetichista de teorizar el poema, me importa este como espacio de pensamiento, materialidad verbal, sonora y visual. Pienso que los poemas se terminan solos, por su cuenta, de alguna manera lo dicen, a veces son abruptos a veces tienen más sutileza pero no los busco como espacios de perfección y adoctrinamiento sino como objetos cotidianos, procesos, registros.

7. ¿Te han tocado los terremotos?

¿Te refieres a los de las placas tectónicas o algún terremoto literario? Los primeros sí, lo segundo, pues sí este mirar a la escritura de las mujeres, este experimentar poder hablar de cosas que antes no podíamos decir en la escritura, como que me da miedo envejecer, le temo a la menopausia, la maternidad es un trabajo pesado al que a veces quisiera renunciar o me atrevo a imaginar otras formas de amor y de futuro. Sí, claro, es un terremoto y me ha tocado.

8. ¿Puedes con la crítica?

Me interesa el feminismo como herramienta crítica y la crítica desde el ambientalismo, o la crítica en voz de pensadoras como Yasnaya Aguilar, Gladys Tsul o Aura Cumes.  Pero en términos canónicos el sistema de crítica literaria me parece profundamente patriarcal: encumbrar a un “mejor”, dejar en el lodo a otros, no me interesa en lo más mínimo. Ahora, me interesan ciertas escrituras como formas de hacer crítica: contra el sistema, contra el canon, contra lo que se da por hecho; también creo en editar como herramienta crítica. Pero la mayoría de los textos considerados como “crítica” son más de lo mismo: son mecanismos de legitimización perpetrados casi siempre por señores para ingresar a la corte literaria del siglo XX (porque parece que no se han enterado que estamos en el  siglo XXI). Creo que pisamos un terreno tan inestable que el viejo arte, por usar el término de Carrión, tiene poco sentido en este terreno, pero la crítica aprobada por el viejo arte es peor que el viejo arte, aferrada a un mundo que ya no va, a un sistema de meritocracia que no hace sentido, que se rompe en muchas voces y posturas. Me interesa la crítica que situa, que analiza, que propone, la que descalifica por presunción o por soberbia intelectual me parece rancia y sobre todo carente de sentido,  y regodearse en ser cabroncito, en ser crítico, me parece eso, un sin sentido ahora.

9. ¿Tuviste una infancia normal?

Ja, ¿qué es una infancia normal? Supongo que sí, no sé, tuve/tengo una hermana con necesidades especiales (discapacidad), padres que ya eran muy mayores y se llevaban fatal, hermanxs con los que no podía jugar porque me llevaban muchos años, pero tuve una infancia en la que me sentí protegida y segura, en ese sentido fui una niña con el privilegio de ser cuidada y experimenté la infancia como espacio seguro, fui muy afortunada en ese sentido. Tuve libros al alcance, podía leer. Sí, muy afortunada.

10. ¿Viajas mucho?

Ahora no, por pandemia. Salgo a la montaña cada que me es posible, pero mis salidas se limitan porque ni tengo auto ni manejo, así que si consigo aventón e invitación, salgo.

11. ¿Te das por vencida con facilidad?

Procuro no necear, pero cualquier persona que experimenta con escritura colectiva y con código, de verdad es una persona o tenaz u obsesiva. No lo sé bien.

12. ¿Estás con los movimientos de las mujeres?

Sí, estoy con los movimientos de las mujeres, y siento mucha afinidad con las protestas de las estudiantes universitarias ante las violencias que padecen y las de las madres de desaparecidas, con las mujeres defensoras de la tierra también.

13. ¿Qué guion te hubiera gustado escribir?

Como me encanta dar la contra te respondo así: se me pone la mente en blanco y solo pienso esto:

No sé pero me hubiera gustado hacer My boyfriend came back from the war de Olia Lialina una pieza clave del net art de los 90, o hacer alguna pieza de las de JR Carpenter o hacer una expo como las que hace María Ptqk por ejemplo: A propósito del Chthuluceno y sus especies compañeras que puede verse en línea o Ciencia Fricción que es una continuación de esa primera o haber inventado el término cinescritura y las películas de Agnes Varda, o ser Lucrecia Martell y quizá sí te estoy contestando a la pregunta luego de dar unos paseillos.

14. ¿Cuándo paras de corregir?

Soy peor que corregidora: desaparezco textos. En ese sentido vuelvo a la pregunta de si me doy por vencida, si algo, un texto, no me convence soy inclemente. Tengo varios textos que quizá podrían haber sido libros no tan malos pero los asfixié muy pronto. Ahora trato de ser un poco menos ruda, y se los paso a alguien más.

15. Tu peor pesadilla:

Literal: que me hagan leer a fuerza literatura de señores que narren sus dotes eróticas hablando de pezones erectos.

Onírica: soñar que tengo que manejar y acordarme que no sé manejar.

Planetaria: Que el acceso al agua se vuelva una cuestión mucho más asimétrica de lo ya es y que los incendios forestales acaben con formas de vida.

16. ¿La vida cultural está en tu genoma?

Supongo que sí, heredé la idea de vivir con libros y comparto el entusiasmo por la escritura con un sobrino y las conversaciones del mundo y la teoría crítica (la que sí me gusta) con mi hija, eso supongo que quiere decir que sí, que está en mi genoma.

17. ¿Cómo tomas los elogios?

Si estoy en un grupo integrado por mujeres, como muestras de afecto. Si estoy con desconocidos, me siento incómoda, risa de nervios. No sé cómo manejar el tema.

18. ¿Eres tolerante?

Soy mechacorta, pero gracias a la microdosis de psilocibina que experimento desde junio, he descubierto que puedo ser tolerante.

19. ¿Qué has escrito durante la pandemia?

Ensayos y prosas híbridas, textos que se vuelven poemas sonoros. Algunos poemas-ensayo con temas que abordan otras formas de existencia, o narrativas ambientales.

20. ¿Lees de todo?

Leo de muchas disciplinas, o de muchos registros, no solo obras literarios. Si eso es de todo,  pues creo que sí.

21. ¿Has perdido la cabeza?

Muchas veces pero siempre la he logrado recuperar, la oficina de objetos perdidos de mi barrio funciona de manera satisfactoria.

22. ¿Cómo va la edición independiente en México?

La edición independiente y la montaña, alegran mi corazón y me hacen recuperar las ganas de vivir. Hay muchxs editores ensayando la idea de libro, otrxs proponiendo otras textualidades y también están los proyectos más literarios que buscan voces y aproximaciones diversas. Creo que, en ese sentido, la gran aportación que trajo Internet a nuestras vidas, ademas de acercarnos los medios de producción, fue demostrar que el libro como soporte se repensaba y cobraba más sentido. La edición independiente de los últmos años juega con discursos y con formatos, ensaya y logra descentralizar el canon. Me alegra vivir un momento en el que todo esto refleja la forma en como se entiende la edición, como una práctica abierta, experiental que ensaya con los materiales tanto en los soportes como en los textos.

23. ¿Crees en la buena/mala suerte?

Creo en la ligereza y en la pesadez, creo que la buena o la mala suerte pueden dar un giro y eso les vuelve acontecimientos impredecibles, me gusta más pesnarlo así, que el hecho impredecible puede dejarte o bien libradx o en el piso. Y como soy un alma previsora, sé que hay que tener cuerpo para llevar batallas, sobre todo las internas, y autogestionarse la angustia y los enojos, no pensar en no vivirlos sino atravesarlos. Mala suerte sería sucumbir a un mal momento o a una mala experiencia y no tener amigxs a tu alrededor que te ayuden a atravesarlos. Buena suerte es, ¡pf!, no sé, pensar en que al final existe el mundo fungi haciendo suelo, generando vida, es decir pensar que somos una brisnita de mundo. Creo que para mí en todo caso la buena suerte es poder pensar con… como lo propone Donna Haraway, articular un  pensamiento de potencia que no siga tendencias humanocentristas.

24. ¿Te queda tiempo para escribir?

Luego de muchos años entro en una etapa en la que tengo el compromiso de escribir algunos libros,  así que no me quedará más que tener tiempo y bajarle al Síndrome de impostora.

25. ¿Sueñas con libros?

A veces sueño con textos, más que con libros. Me quedo pensando y no recuerdo soñarme leyendo. Tampoco es que tenga la mejor memoria onírica, pero me gustaría soñarme en una biblioteca con vista a una montaña con libros que hablen de naturaleza.

Mónica Nepote.

Es escritora y editora. Autora de algunos libros de poemas, como Hechos Diversos y La voz es mi pastor. Su práctica de escritura cruza la exploración de formatos y códigos visuales, electrónicos y performáticos.

En 2013 empezó el proyecto de E-Literatura del Centro de Cultura Digital. Actualmente realiza una investigación en torno al tema: Persona no humana, ambientalismo y escritura.

Foto de portada: Paloma Iturrizar.

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