25 Instantáneas de Odette Alonso o Supiste esclarecer mis pensamientos7 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿De dónde te viene la literatura?

¡Vaya usted a saber! Creo que de la mirada, de la observación entrenada y de una impronta, esa sensación de alerta o de deslumbramiento, algo que me susurra al oído: ¡Ojo, atenta aquí! Creo que ése es siempre el inicio de todo.

2. ¿Te conformarías con ser lectora?

Alguna vez hice esa pregunta a unos amigos y fue un caos. En mi caso, creo que sí. Aunque también creo que si leo, querré escribir. Y así será infinito el círculo. Es decir que no, no me conformaría.

3. Una palabra para las siguientes palabras:

Consagrado: viejito

Isla: aquélla

Editor: difícil

Piel: Paulina

Mirada: miope

4. ¿Has aprendido a corregir?

Espero que casi treinta años de experiencia en el oficio de la corrección me hagan justicia. O yo se las haga a ellos. Soy una correctora implacable, de los textos de otros y de los míos. Especialmente de los míos.

5. Cinco filmes admirables.

No soy muy fílmica, todo lo que mencione será comercial. Admiro a las Wachowski; no olvido la sensación volátil con la que salí de ver la primera parte de Matrix y la fascinación con la dirección de arte y el guion de Bound. Me gusta el Night Shyamalan anterior a la del elevador: Señales, La aldea, incluso The Happening, que tanto recuerda a estos raros tiempos que ahorita vivimos. Ahí están los cinco y agrego otro: Inception, de Christopher Nolan.

6. ¿Batallas con tu temperamento?

Mucho. No es simple broma el hashtag #CubanasQueHablanBajito. Soy temperamental y aprensiva, gritona y tierna. Hay cosas que digo y cosas que escondo, y esas últimas me enferman. Quien me ve riendo todo el tiempo, no sabe lo que se oculta detrás de ese “buen humor”.

7. ¿Hay que saber torear a las instituciones?

Lidiar con las instituciones es una prueba de paciencia y tolerancia. Creo que, al final, ellas nos torean a nosotros y acaban clavándonos la espada hasta el fondo del cogote.

8. ¿Tienes un principio inquebrantable?

Ningún principio es inquebrantable; los principios se inventan para ser quebrados, superados, cambiados y actualizados. Lo que hoy es principio, mañana puede ser final.

9. ¿Bailas o no bailas?

No bailo y bailo; todo depende del lugar, de la persona, de la música, pero sobre todo de los grados de alcohol en sangre. Sobria, me da pena; con unos traguitos, mejor ni te cuento.

10. ¿El poema nunca termina?

El proceso de escritura a veces se detiene, reposa, se asienta, pero el poema que se va formando dentro de la cabeza, ése no para nunca. Tal vez el gran poema es ése, el que no llega al papel.

11. ¿El feminismo goza de cabal salud?

¡Ja! ¡Qué pregunta!

12. Cuando viajas, ¿es la misma mujer la que regresa?

Nunca es la misma. Lo mejor del viaje es eso, la cantidad de información que se acopia, la certeza confirmada de que el mundo es mucho más que tu mundito diario. Por eso a veces, tantas, no quiero regresar.

13. ¿Recuerdas tu primera publicación?

“Publicación” es un término engañoso. Lo primero que pensé fue en libro impreso y recordé una tarde, en la Universidad de La Habana, recibiendo ejemplares de mi cuaderno Criterios al pie de la obra, que había ganado el premio nacional “13 de Marzo” en la categoría de periodismo escrito. Era una colección de reseñas críticas sobre temas artísticos y culturales. Sin embargo, ya publicaba en medios de prensa de Santiago de Cuba y antes, en las revistas que editábamos en la Universidad de Oriente.

14. ¿Estar enamorada es la condición perfecta?

Total y absolutamente. Estar enamorada siempre es un milagro y una maravilla. Es la mejor manera de escapar de la “realidad” e inventarse otra. Como el sueño, pero real.

15. Del 1 al 10 ¿qué tan amiguera saliste?

Todos dirían que 10; yo diría que 9, quizás. Parezco muy amiguera, y lo soy en sentimiento, pero huyo de fiestas y de encuentros, la mayor parte del tiempo estoy sola.

16. ¿La literatura da para vivir?

Para vivir en la imaginación. Para la vida real, hay que buscar otros trabajos, remunerados, que casi siempre consumen el tiempo, la concentración y la paciencia que debíamos dedicar a la literatura. Eso es muy cruel y angustioso.

17. ¿Qué discos te llevarías a la isla desierta?

Fito Páez, Del 63; Mecano, Descanso dominical; Mediterráneo de Serrat; el Tríptico de Silvio; una antología de la salsa y una lista que preparé mientras escribía Old Music Island y que tiene ese mismo título en Spotify… ¡Ah! Olvidaba Flor de papel de la Guzmán y el concierto de OV7 y Kabah en el Auditorio.

18. ¿Congenias con todo mundo?

No te creas. Tengo poca paciencia. Hay gente que me saca de quicio y es difícil que lo disimule, se nota de aquí al infinito. Pero por lo general suelo ser tranquila… ¿Será?

19. ¿De dónde surgen tus títulos?

Los títulos es lo más difícil de todo el proceso creativo. A veces tengo escritos el poema o el cuento, incluso organizado el libro, y los títulos no aparecen. Llegan con discreción y a cuentagotas, hay que aguzar el oído.

20. ¿Por qué México?

En 1992, Ramón Iván Suárez Caamal me invitó a trabajar con talleres literarios en Bacalar. Estuve unos meses en la península y luego vine a la Ciudad de México. Así, poco a poco, me fui quedando. Mis primas de Miami se ofrecieron a venir por mí si cruzaba la frontera y dije que no; creo que ése fue el verdadero momento de la decisión. Nunca me he arrepentido.

21. ¿Eres friolenta?

Sólo en invierno, estación a la que odio (por el frío). Hay abrigos, elegantísimos, que nunca me pongo. Ahora que lo digo, con la gordura del confinamiento, ya no deben quedarme.

22. ¿Te has quedado sin palabras?

Muda me quedo cuando escucho, leo o veo a tanta gente regocijada en sus odios y sus infamias. Estos tiempos se han tornado un constante campo de batalla. ¡Cuánta energía desperdiciada! ¡Qué afán de ser horrendos!

23. ¿Cuándo dices: este arroz ya se coció?

Cuando se seca el agua (me río). A veces el arroz ya está cocido y no me atrevo a destapar la olla. Eso es lo más frecuente. Es el arroz el que tiene que echárseme encima.

24. ¿La cuarentena te hizo escribir?

Casi nada, apenas algunas notas. Me ganó una desidia sustentada en la siguiente lógica: Si éste es el fin del mundo, ¿para qué escribir?; y si no lo es, ya habrá tiempo luego.

25. ¿Cuál es tu primer recuerdo?

El nacimiento de mi hermana. Yo estaba por cumplir tres años y tenía gripe, así que me la enseñaron desde lejos para evitar el contagio. No olvido sus cejas ya marcadas y sus ojitos profundos.


Odette Alonso

Es poeta y narradora. Nació en Santiago de Cuba y reside en México desde 1992. Su cuaderno Últimos días de un país obtuvo el Premio Clemencia Isaura de Poesía 2019 en Mazatlán; con Old Music Island ganó el Premio Nacional de Poesía LGBTTTI Zacatecas 2017 e Insomnios en la noche del espejo mereció el Premio Internacional de Poesía “Nicolás Guillén” en 1999. Autora de quince poemarios, de la novela Espejo de tres cuerpos (2009) y los libros de relatos Con la boca abierta (2006), Hotel Pánico (2013) y Con la boca abierta y otros cuentos (2017). Sus dos décadas de quehacer poético fueron reunidas en Manuscrito hallado en alta mar (2011) y Bajo esa luna extraña (2011). Compiladora de la Antología de la poesía cubana del exilio (2011). Fundó el ciclo Escritoras latinoamericanas que ha organizado durante más de una década en el marco de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería.

Foto de portada: Pascual Borzelli Iglesias

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