25 Instantáneas de Orlando Ortiz o ¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría…8 min de lectura

Héctor Alvarado Díaz

1. ¿En qué momento inicias un libro?

No lo sé. Casi siempre empiezo a escribir un cuento, por ejemplo, hasta que escucho hablar al personaje o los personajes. O por lo menos cuando logro definir la voz narrativa y localizo el punto de vista.

2. ¿Tienes negras intenciones?

Uta, claro que sí, y no solo negras, las tengo de todos colores, hasta color de rosa, cuando ando cursi y melancólico.

3. ¿Aún se mantiene el centralismo?

Claro. Eso es algo que viene de muy atrás, tiene historia, llegó al presente y sospecho seriamente que se prolongará al futuro.  Por otra parte, en muchas ocasiones se ve como algo deleznable, pero no estoy muy convencido de eso. El escritor debe enfrentar su circunstancia, nunca se puede elegir esta.  Y donde están los medios para el desarrollo de un autor es en el centro. Creo que solo después de consagrarte y ser famoso puedes retirarte a vivir en «la dulce provincia mexicana», porque los editores te buscarán. ·De otra manera es imposible. No es justo, lo sé, pero también es muy cómodo refugiarte en el rol de incomprendido. El medio es cabrón, y decía mi abuelito que para el cabrón, cabrón y medio.

4. ¿Escribes desde muy joven?

No sé desde cuándo. Creo que desde que una adivina me leyó las cartas y dijo que iba a ser escritor, y yo le creí. Me gustaba leer, así que no fue difícil comenzar a escribir pendejadas; no poesía, no comencé escribiendo versitos a las chavas. También es posible que haya sido después de que vi por primera vez una puesta en escena de no recuerdo qué obra, y como yo leía teatro porque era lo que encontraba más barato en las librerías Zaplana, las ediciones de Biblioteca Universal Sopena, en las que había mucho de Moliere, Ibsen, Chejov, Lope de Vega, Shakespeare, se me hizo fácil comenzar por ahí.

5. ¿Hay temas intocables?

Ninguno. La literatura es como el sexo, todo se vale, lo importante es dar satisfacción y quedar satisfecho. Todos se vale.

6. ¿Cómo ha cambiado tu biblioteca a través del tiempo?

Cuantitativamente, creo. Tener muchos libros es un gorro, a menos que vivas en una residencia enorme y tengas quién se encargue de catalogar los volúmenes y sacudir los estantes y todas esas pendejadas que implica la acumulación original y perversa de libros. Ya van dos o tres veces que me he desecho de libros por toneladas. Bueno, toneladas no, pero sí he regalado varios miles a amigos, bibliotecas y centros de lectura.

7. Entre el cuento y la novela ¿hacia dónde te inclinas?

Hacia lo que se me ocurra. Me gusta el cuento por la brevedad. Antes me atraía la novela, pero con la bola de años a cuestas como que prefiero escribir lo que estoy seguro de que voy a terminar. Una novela te lleva varios años, un cuento no.

8. ¿Le quieres dar gusto a un lector en particular?

A mí. O al que compre el libro. No me interesa darle gusto a la crítica. Pero sí me estimula escribir algo divertido o entretenido, algo que haga reír al lector, o lo estremezca, lo haga horrorizarse o llorar. Que no lo deje indiferente. No me atrae escribir «Bien» o «Bonito» o «Correcto».

9. Una palabra para las siguientes palabras.

Anónimo:  Jamás.

Libreta: Libre

Carrera: Aguante

Deseo: Mujeres

Alfaguara: Sueño

10. ¿Qué te acelera y qué te calma?

En una palabra: la vida.

11. ¿Alguna vez te tentó la Torre de Marfil?

Creo que nunca. Sí creo que a cualquiera lo seduce la idea de mejores condiciones para escribir, pero no tiene que ser necesariamente una torre de marfil. Para mí, es más que suficiente tener cierto deshago económico, no tener que estar pensando de dónde voy a sacar la renta o para mañana darle de comer a mis hijos.

12. ¿Siempre vuelves a Tampico?

Cuando puedo, aunque creo que últimamente estoy mucho por mi tierra. Los recuerdos se han hecho muy fuerte, tal vez porque siento pasos en la azotea, tanto por la pandemia como por la edad.

13. ¿Se te ha agotado el combustible creativo?

De ninguna manera, estoy lleno de proyecto que no creo llegar a ver concluidos nunca. Cuento, novela, literatura infantil, incluso hasta pienso a veces en el ensayo e investigaciones literarias, pero ya me hice a la idea de rechazar esas tentaciones, me queda poco tiempo y prefiero dedicarlo a la ficción narrativa.

14. ¿Nunca le has hecho a la poesía?

Nunca. Ni siquiera cuando comencé, como ya te dije. He comenzado a escribir versos, pero me doy cuenta de que son pésimos y se van al cesto de la basura. Hace mucho que ni siquiera hago eso. Todo yo estoy por la prosa y principalmente por la narrativa.

15. ¿Los talleres dejaron de ser una opción?

No lo creo. Pero sí que ahora los talleres los coordinan personas que no tiene oficio, tal vez sí estudios y erudición, pero no ejercicio literario. Desde sus orígenes medievales cuando había gremios, el taller lo dirigía un «maestro» que le transmitía al aprendiz experiencia y conocimientos.

16. ¿Te persigue la tecnología?

Me asusta, o tal vez sea mejor decir que me amedrenta no dominarla. Todas esas madres de la PC las desconozco; la computadora la uso como máquina de escribir, y cuando debo hacer algo más, tengo que preguntarle a mis hijas o mis nietas. Ellas me explican cómo se hace, y acaban haciéndolo ellas. Luego se me olvida y si lo necesito de nuevo las llamo. Soy muy buey. Perro viejo no aprende truco nuevo.

17. ¿Quiénes fueron tus maestros/as?

Todos los autores que leí, hasta los malos me enseñaron algo. Y de carne y hueso, creo que Emmanuel Carballo, y tal vez, para otro aspecto de mi carrera, la maestra María del Carmen Millán.

18. ¿Vas a publicar pronto?

Desde luego, están por aparecer dos libritos, uno de cuentos, uno infantil, tal vez una novela y… la tercera edición de Diré adiós a los señores, que ya está en prensa.

19. ¿Crees en el talento o en el trabajo?

En ambas cosas. He conocido a chavos con mucho talento, pero huevones y se han quedado en el camino; por otra parte, están los que trabajan mucho con un mínimo de talento y, tal vez se escuche feo, no pasarán de la medianía, pero están en el cuadrilátero.

20. ¿Te has dado frentazos contra la burocracia?

Todos los que somos free lancers pasamos por eso, te lo aseguro.

21. Cinco grandes libros.

Los que vi en una vitrina del museo de Querétaro, eran de canto gregoriano, preciosos, como los que salen en la película El nombre de la rosa; no sé cómo podría manejarlos alguien, deben ser pesadísimos, je, je, jé. Ya en serio, y aunque suene a lugar común: El Quijote, El buscón, Martín Fierro, Los días terrenales y La sombra del caudillo.

22. ¿Eres más de música, de cine, de artes escénicas?

 De todo eso más las historietas de antes y lo que se acumule en la semana.

23. ¿Hay palabras de plano feas?

No, ninguna. Para mí hay palabras que se me atoran y jamás he logrado memorizar cómo se escriben, pero no porque sean malas.

24. ¿Te gustaría cambiar de sexo?

Si tuviera alguna razón, tal vez, pero hasta ahorita no. Porque ni siquiera me atrae la aseveración de Tiresias de que las mujeres son más suertudas que los hombres porque gozan más que nosotros del sexo.

25. ¿Te sientes satisfecho con lo que has escrito hasta ahora?

No. Creo que lo mejor que tengo y he recabado en todos los años que he vivido, todavía no sale. Ni siquiera sé si logre salir antes de que alce los tenis, entregue el equipo o estaque la zalea. Aunque también es posible que ya lo haya escrito y no me enteré. Quién sabe. Prefiero pensar que lo mejor está por venir, aunque el horizonte no sea promisorio.


Orlando Ortiz (Tampico, 1945).

Narrador y ensayista. Estudió Letras Españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, y Lengua y Literaturas Hispánicas en la UAM-I. Ha sido coordinador de talleres literarios en el Instituto Politécnico Nacional, el INBA, la BUAP, en el Programa Cultural de las Fronteras y la Coordinación Nacional de Desarrollo Cultural Regional del Conaculta; secretario de redacción de Cuadernos de Comunicación; subdirector de ¡Por Esto!; miembro del consejo editorial de Diálogo Cultural entre las Fronteras de México; editor responsable de Ventana Interior.

Colaborador de A Quien Corresponda, Blanco Móvil, Cambio, Cariátides, Cuadernos de la Comunicación, El Centavo, El Cuento, El Día, El Financiero, El Gallo Ilustrado, El Lugar Común, El Periódico de México, El Sol de México, El Universal, Plural, Punto, Reforma, Revista de la Universidad Autónoma de Puebla, Revista de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, Revista de la Universidad de México, Siempre!, Talleres y Tierra Adentro. Premio Beca Martín Luis Guzmán por En caso de duda. Premio de Textos íntimos del Chopo 1983, por Deuda de honor.

Algunos de sus libros: Desilusión óptica (1988); Crónica de las Huastecas (1995); Miscelánea cruel (1998); Sólo sé que así fue (2005); En las fauces del terror (2006); Carnaval macabro (2008); Volveré de ultratumba (2009); Última espera (2011); Vidrios rotos (2013); Los casos de Chelo Gómez (2016); Relatos del presente (2020).

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