Afros, morelianos y apostillas8 min de lectura

Caliche Caroma

Con una Semana de la Cultura Afrodescendiente se celebró en Morelia el Día Mundial de la Cultura Africana y de los Afrodescendientes, el 24 de enero, declarado día oficial por la UNESCO por primera vez en la Conferencia General de 2019. Los organizadores de esta conmemoración de la negritud (Aimé Césaire dixit) se hacen llamar el colectivo Herencia Africana, Montserrat Pitta y Tonatiuh Jiménez son los representantes de dicho colectivo.

Fueron dos las sedes de esta Semana de la Cultura Afrodescendiente, el Instituto de la Juventud Moreliana, ubicado en la avenida Periodismo, en su intersección con la avenida Francisco J. Múgica, el otro lugar fue el Instituto Luis Berber A.C., interesante centro cultural que también se dedica a la venta de antigüedades y obras de arte, la dirección está en el corazón del Centro Histórico de Morelia, calle Virrey de Mendoza, número 390, y es administrado por Tania Fulgencio, promotora cultural que estuvo atenta a los requerimientos de este encuentro pro tercera raíz.  

Básicamente, esta semana de actividades se trató de talleres y de la demostración final de los mismos, demostración que se llevó a cabo en el Instituto Luis Berber A. C., el domingo 23 de enero, después de las seis de la tarde. ¿Quiénes impartieron los talleres? Roberto Vizcaíno, un talentoso cubano asentado en Morelia desde hace muchos años, maestro del Conservatorio de las Rosas y formador de generaciones de percusionistas en Michoacán y en todo México (y el mundo); Ximena Torres, difusora de la samba con una amplia trayectoria; Valeria González Mejía ofreció el taller de dancehall, un baile que ha ganado bastante popularidad en los últimos años, ella estuvo acompañada en la batería por Julio Galeana; Karim Keyta, apasionado de la danza africana y un referente de los afromorelianos, es uno de los maestros más constantes en los cursos de danza africana estilo malinke; Eli Carlos Rodrigues da Silva, instructor de capoeira que también es conocido como Profesor Cavalim. La exposición pictórica no faltó, la obra de Fernando Gómez, acá Bábado, pudo ser disfrutada por los asistentes, este artista tiene una fuerte influencia de Danza de los Diablos en Cuajinicuilapa, Guerrero, por eso ofreció este artista un taller de máscaras de esta tradición. Y hubo una charla de la licenciada en literatura intercultural Malva Marina acerca del papel de la mujer en el cine africano, esto a través de una proyección comentada.

El cierre estuvo amenizado por el Dj Droga, quien apareció en el cartel oficial como Dj Agord, droga al revés, esto se debe a que los organizadores recibieron patrocinio de diversas instancias (Federación de Pueblos Originarios Indígenas y el ayuntamiento de Morelia), y se vieron obligados a cuidar “las formas”. Sin embargo, Dj Droga (o Dj Agord) supo llevar el ánimo de la celebración a buen término, como médico del ritmo, recetó a los escuchas altas dosis de africanías sonoras, coronó la noche con alegría, sabor y color y también echó humo por los antiguos dioses del África ancestral (al parecer Karim se llevó, sin querer queriendo, la pipa ritual).

Apostillas

Después de la formalidad de los párrafos anteriores, viene lo “otro”. El pseudo periodista que esto escribe causó desfiguros en el cierre de la Semana de la Cultura Afrodescendiente (¡ya nos exhibiste!), cantó, bailó y agarró el micrófono para integrar el sonidero a la fiesta, esto con el permiso de Dj Agord (Dj Droga), a pesar de lo anterior, una de las organizadoras no se sintió a gusto con el desvarío del improvisado sonidero y le reclamó al autor de este registro escrito, “¡no es tu fiesta!”, y tenía razón, era la fiesta de todos y está muy mal dejarse llevar por el espíritu de Bola de Nieve y Polymarchs, pide disculpas con la mano en el negro corazón.

¿Pero de quién es la fiesta? En esta semana de celebraciones faltaron otros personajes que han aportado bastante a la afromorelianidad, y lo han hecho con su trabajo, investigación e interpretación, gracias a ellos la difusión y el conocimiento de la tercera raíz en Michoacán (y en México) se ha difundido hasta en los lugares menos pensados. Entre los ausentes se encuentran Jorge Amós Martínez, historiador que ha escrito mucho al respecto de los afrodescendientes y la cultura africana en Michoacán, sin olvidar a Álvaro Ochoa y a Raúl Eduardo González; Jorge Pointelin, músico preocupado por conocer los fundamentos de los ritmos africanos y afrolatinos; bailarinas como Andrea Meda, Tamara, Sheyla, Lupita Garcidueñas y Noelia Ventura, la que sí estuvo presente fue Gema Reyes, aunque no se dio la muestra del taller de Karim Keyta (¿?). Es complicado reunir a todos, pero es importante mencionarlos, en honor al esfuerzo de cada uno, su granito de café y de chocolate, “paga lo que debes, toma ídem”. Falta mencionar también que antes ya se habían hecho festivales y encuentros de la cultura africana, pero ésa es otra historia.

La percusión africana en Morelia (hace falta escribir la historia de la influencia africana en otros municipios de Michoacán) tuvo un momento especial en los inicios del siglo XXI, por allá de 2005-2006, músicos como Álvaro García, Jonathan el “Zarahuato”, Daniela Ortega, Carlos Cuervo, Roger Vázquez, Massimo Delia, Kova (bailarina y percusionista), Verónica Ocampo, Eros Ortega, Héctor Lizcano mejor conocido como Zyto, Dago Trujillo, los hermanos Cedeño, Carlos “El Hormiga” (Dj Droga o Dj Agord), Ema del Sema, entre otros, todos ellos formaron ensambles de percusiones como Kandumba, Purembe D’Jembe, Olubatá, Zarahuatos, Aluna Kandé, los más recientes ensambles son Senekela (Gema Reyes) y Folikanuya. Maestros como Rachid Setouty, Mohamed Oulare, o los mexicanos Jesús “El Grande” (ya fallecido), Sergio Gómez, de Ciudad Juárez ambos, Jair de Monterrey que trajo rudimentos de batucada, y la lista podría seguir, alargarse…

Y hablando de otros géneros de influencia afro, no podemos olvidar el son michoacano de la Tierra Caliente difundido por el mismo Amós, don Serafín Ibarra, David Durán, Elizabeth Avendaño, et al; el Torito de Petate, el son jarocho hecho en Michoacán y, por supuesto, la salsa y la cumbia con sus representantes como Víctor Conga, Carlos Conde (fallecido), Luis Ángel Duque, Carlos Mendiola, Tropicuyos, Tropirrumba, Carlos Pavia, Marakachimba y un largo etcétera. La influencia africana es, como podemos darnos cuenta, profunda, amplia y en continuo crecimiento, y no sólo está en la música, se encuentra en las artes plásticas, en la gastronomía, en el vestido y en el pensamiento: «Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición, sino por como trata a los que tienen poco o nada», palabras de Nelson Mandela.

Dj David

Y ya como final de este recuento de los daños, el funeral de Dj David. El mismo domingo por la noche se veló el cuerpo de David Antonio Dávila Pérez. Él puso música tropical en La Porfiriana, Konkolo y otros bares durante décadas, pero llegó la muerte, inesperada y certera. El velorio fue en Funerales Santa Cruz de la avenida Madero Poniente, cerca de la antigua Corona. Ahí llegaron sus familiares y amigos para recordarlo como más le gustaba, con ritmos afrolatinos, tocados en vivo a cargo de sus antiguos compañeros de trabajo. El espíritu africano estuvo presente en esta despedida salsera y guarachera. Dj David puso música durante su vida y ahora la gente que lo quiso (y lo seguirá queriendo) le llevó música para decirle “hasta luego, hermano”. Esto también es África, no se necesita tener la piel oscura para identificarse con el continente madre. En paz descanse Dj David, que la música sea allá donde estés y que siga expandiéndose la raíz de la que tú también eres parte.   

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