Bajos salarios y caída de empleos, cuando la crisis tocó fondo en los medios5 min de lectura

Raúl López Téllez

Entre cierre de puestos y fuentes laborales, reducción de salarios, carencia de prestaciones, reacomodos y compactaciones que representan inestabilidad laboral, despidos injustificados y sin liquidaciones de acuerdo a la ley, con expectativas muy a la baja inicia el 2020 para los trabajadores de los medios de comunicación.

El 2019 vio llegar la agresión en contra de la reportera Mitzi Torres el 21 de agosto, quien fuera golpeada por policías municipales de esta capital luego que denunciara un intento de agresión sexual en su contra, en un episodio en el que la afectada se mantuvo en apelar el proceso y exigir la reparación del daño ante la presunción de inocencia de los elementos.

En el 2019 cerró el diario Provincia, lo que dejó desde febrero a cien trabajadores ante la posibilidad incierta de ser liquidados en un corto plazo. Los adeudos van demás del pago de quincenas no cubiertas, que en promedio llegan a seis por trabajador, que incluirían una porción del salario a través de vales de despensa, las liquidaciones que les corresponderían ante el cierre de la fuente laboral. Claro, en este año tampoco avanzaron las demandas interpuestas en contra del empresario Alonso Medina, quien adujo una quiebra presuntamente no declarada como tal ante Hacienda, mismas que vienen desde el 2018, cuando ya se había dado una primera salida de trabajadores, tanto de las áreas de Redacción como de administración, publicidad y talleres.

Otro impreso como Cambio de Michoacán, antes símbolo de confiabilidad informativa, no han podido remontar una crisis desde el año 2015 y sus contenidos se limitan a insertos de boletines, al igual que su propietario enfrenta además de algunas demandas laborales, adeudos con instancias federales –como ocurre también con Provincia, con el IMSS e Infonavit-, lo que ha afectado su circulación y el poder contratar personal.

2019 también fue el año en el que para sobrevivir hubo que ceder en materia de salarios, como fue el caso de la empresa Quadratin, en el que los trabajadores aceptaron que, para permanecer en su totalidad sin despido alguno, a la plantilla se le redujera su salario en porcentajes variables.

En estos saldos hay que incluir que en promedio hoy los salarios de un reportero en una página web apenas si alcanza los 5 o 6 mil pesos mensuales, mientras que los que superan los 10 mil pesos ya son una mínima excepción dentro del ejercicio periodístico en Morelia, sin descartar que compañeros en el interior del estado viven todavía una situación más presionada y que en este 2019 sobre todo tuvieron roces con elementos policiacos, sobre todo reporteros gráficos a los que se confiscó p destruyó su material en la cobertura de enfrentamientos.

En una secuela que ya viene desde el 2018, los medios informativos en el 2019 cuentan en promedio con dos reporteros “multichambas”, como es el caso de los portales o muros en redes, función que también se exige en los reporteros de los medios impresos que medianamente sobreviven, donde las plantillas laborales se han reducido desde 20 hasta sólo seis u ocho. La falta de seguridad laboral se circunscribe además en la falta de prestaciones a los nuevos contratados, donde el outsourcing galopa desenfrenado, ya que términos como antigüedad, acceso a servicios médicos o un crédito para una vivienda son concretos cada vez más irreales y que van a la par de la desaparición de las redacciones.

La Voz de Michoacán, el impreso con más años en circulación, no escapa a esta situación, por lo que el ajuste en su plantilla laboral ha implicado despidos, en otros casos la fusión de personal en otras áreas y la compactación de segmentos que, como todos los diarios en general, lleva a ediciones menos costosas pero también cada vez más despojadas de contenidos, o de servicios editoriales o informativos de interés para el lector.

La inestabilidad laboral y su precariedad salarial ha llevado también a otros a migrar hacia otras expectativas de empleo, como algunas jefaturas de prensa o asesorías, incluso en áreas ajenas a la comunicación como el comercio o de plano migrar para buscar en entidades vecinas mejores oportunidades. Estos lugares se han ido ocupando por jóvenes recién egresados de escuelas, donde mediante una beca federal para formación laboral, han encontrado la forma de insertarse casi que como practicantes, lo que lleva al deterioro en la calidad de los contenidos que se ofrecen y que se limitan en su mayoría a la plena cobertura de eventos, lo que lleva además a la uniformidad informativa.

El dilema no es fácil de resolver. Un gobierno sin recursos y escaso margen de maniobra, es no obstante la principal apuesta de directivos o dueños de los medios locales -muchos de ellos ya bajo el relevo generacional y con el perfil de comunicadores-, un esquema agotado y que requiere urgentemente de otras salidas. A ello hay que sumar un marco económico adverso, por la baja expectativa de desarrollo económico en el estado y la nula voluntad que se observa por parte de gobierno y sectores productivos para superar un escenario de violencia, de inseguridad pública, de corrupción gubernamental y que se constituyen en nulos alicientes para la inversión.

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Un comentario sobre «Bajos salarios y caída de empleos, cuando la crisis tocó fondo en los medios»

  1. Anónimo

    Chequen el caso del acoso laboral en el Sol de Morelia por parte de la directora. Despidos injustificados, presiones y cargas de trabajo para que los trabajadores renuncien y actitudes de prepotencia.

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