Cine/3: Ciudad Virtual4 min de lectura

Livier Fernández Topete

El director surcoreano de esta película nos lleva al año 2080. Una gran guerra destruyó la ciudad, gracias a los avances tecnológicos, sobre ésta se levanta una metrópolis inédita, tal desarrollo ha permitido también a los científicos la creación de cyborgs inteligentes, sensibles y más fuertes que el humano. Pero estas criaturas entre orgánicas y cibernéticas, sólo tienen un corto periodo de vida y están diseñados para caducar en alguna fecha fatal. Un grupo de cyborgs se rebela contra su destino trazado por el hombre y ataca el centro de investigación genética Neucom. Algo parecido a la fuerza policíaca, entra en combate, el líder es Noma, su misión junto a la de su compañero de confianza, R, es derribar a los renegados cyborgs.

Por un lado, se nos presenta la lucha entre agentes y cyborgs, y por el otro, la batalla contra el tiempo que corre en contra del vínculo duradero entre R y Ria.

Pero el artificio es notable cuando el director emula estructuras del cine de occidente. La respuesta coreana cyborg a la estética de Blade Runner y a la acción de Matrix, resume el slogan en la portada del filme. Pareciera que el enfrentamiento entre las dos fuerzas (cyborgs-humanos) es un homenaje a Ridley Scott y a las hermanas Wachowski, también una desviación de la otra guerra, la de la intimidad en la pareja de la historia, que es la que en el fondo quisiera contarse, pero se le saca la vuelta, no se confía suficientemente en ella o se le adereza con el toque de la violencia armada. Estamos ante una cinta Cyberpunk, de fotografía y música destacables.

¿Por qué reseñar una película que no resulta del todo convincente? Como recordatorio de nuestra condición de fracturados. Y esta es la parte bien lograda en la película.

Amar es dar lo que no se tiene a quien no es. La sonada definición de Lacan cobra aún más sentido acá, en donde la relación entre R y Ria, humano y cyborg respectivamente, subraya el absurdo, el delirio, la rareza y la plasticidad infinita del amor.

¿El enamoramiento es el estado perfecto del ser, un espejismo fugaz o una enfermedad que se goza? ¿Es posible prolongar este estado? ¿Alguna clave secreta?

Si resolviéramos el misterio, no caeríamos tan fácilmente en su trampa.

Damos lo que no tenemos (pero que el otro ayuda a construir a partir de sus necesidades más básicas) a quien no es, sino lo que imaginamos que es, lo que deseamos que sea.

Sea cual fuere nuestra respuesta a esta incógnita primordial, no es la propia muerte, sino la muerte de lo amado lo que más nos perturba. Morir al mismo tiempo que lo amado, fantasía recurrente y poco probable en la realidad.

Al menos morir con la memoria resplandeciente, con el recuerdo fresco de lo adorado, aunque fuera en soledad.

Lo que prefiero de esta Ciudad Virtual es lo que abstrae su final dramático, pero no pesimista, cierre del lado de las evocaciones. Me gusta que en esta urbe acabaremos enmarcados por las diosas protectoras de los que mueren en soledad, nuestras almas serán llevadas al cielo con el polen de las flores, rememoraciones de dos entrecruzadas ascenderán y caerán luego como brisa suave sobre la tierra que algún día pisamos tomados de la mano.

Ciudad Virtual (Natural City / Naechyureol Siti), 2003

Tráiler: 2:15 min

Dirección: Min Byeong-cheon (AKA Min Byung-chun)
País: Corea del Sur
Largometraje: 112 min.
Guión: Min Byeong-cheon (AKA Min Byung-chun)
Productora: Jowoo Entertainment

Protagonistas:

Yu Ji-tae (como R)
Seo Rin (como Ria)
Lee Jae-eun (como Cyon)

Actuación destacada:

Jung Eun-pyo (como Dr. Zero)
Música: Lee Jae-Jin
Fotografía: Lee Jun-Gyu
Distribución: Tube Entertainment

Premio y Selecciones:

Premio Korean Grand Bell a los Mejores Efectos Especiales
Selección Oficial del Festival Internacional de Cine de Pusan
Selección Oficial del Festival Fantasporto

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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