¿Cuánto ama usted a su esposo?4 min de lectura

Caliche Caroma

Señora, ¿dejaría que su esposo se llevara el crédito y la fama por algo que usted hizo no sólo bien, sino a la perfección durante más de cuarenta años? La película The Wife (en español La buena esposa, 2017) la dirigió el sueco Björn Runge, está basada en la novela del mismo nombre que escribió Meg Wolitzer, el guion estuvo a cargo de Jane Anderson. Del reparto, los cuatro principales son: Glenn Close, Jonathan Pryce, Christian Slater y Max Irons. Este largometraje de noventa minutos aborda el tema del plagio, es decir, del robo intelectual, tema que, desafortunadamente, se ha vuelto cada vez más frecuente escuchar en los pasillos de las artes y la investigación académica.  

Disponible en la plataforma Netflix, la historia es sencilla, pero por lo mismo, compleja. Joan y Joe Castleman son una pareja madura; él es un escritor famoso y ella acepta, estoica, su papel de abnegada esposa. Joe tiene casi todos los defectos del estereotipo del escritor, y quizá por eso mismo recibe el Nobel de literatura. Viajan a Estocolmo para recibir el premio, los acompaña su hijo David, novel promesa de las letras, quien se siente despreciado por su padre. Christian Slater interpreta a Nathanial Bone, un literato que quiere escribir la biografía del ganador del Nobel, él sospecha que hay algo oscuro en esta bonita y, en apariencia, triunfadora familia. El que busca, encuentra.

Michel de Montaigne tiene una frase que, parafraseada, dice lo siguiente: No digo lo que dicen los otros sino para expresarme mejor. Esta sentencia que aparece en sus famosos Ensayos da cuenta de la perenne conversación entre escritores, nada nuevo bajo el sol, y sombra nueva cada día; al abrigo de lo que los otros dijeron se construye el diálogo, esto es la literatura universal, al menos eso parece la distancia. Pero lo que pasa en The Wife definitivamente no sigue el curso de la charla montaingeana. Comienza por “solucionarle” los detalles de su primera novela, luego Joan ya no puede parar, Joe se aprovecha de esto, Joan cede, Joe triunfa, Joan llora, Joe…

Varias reseñas que están colgadas en la red refieren a Big Eyes de Tim Burton en relación con The Wife, y sí, hay puntos en común (además de que ambas están en la plataforma de la ene escarlata), aunque los desenlaces van por distintos rumbos. En la de Burton también se da esta servidumbre voluntaria bajo el turbio pretexto del amor, amor obsesivo y/o la entrega total, la telaraña de la trampa y la apropiación del esfuerzo ajeno por parte del marido, ese energúmeno que hace caravana con sombrero ajeno se vale de las argucias más viles, “yo cuido a los hijos”. Además, mujeriegos en ambos casos. Nótese el detalle de la nuez y, a propósito del género: “una mujer nunca triunfará en el mundo de la literatura, éste es un mundo de hombres”.

La desesperación invade al espectador, ¿cuánto más aguantará Joan, hasta dónde llegará esta farsa? Se supone que la verdad siempre sale a flote, por mucho que se intente ocultar, las mentiras son descubiertas más temprano que tarde, ¿o no? La misma entrega del premio Nobel en Estocolmo aparece como pura parafernalia, patraña con pompa, forzados protocolos que no podrían estar más lejos de la literatura, escribir y leer se encuentran a millones de años luz de un galardón que pretenden algunos sea el non plus ultra de los reconocimientos.

El engaño, el autoengaño, demasiado amor, sacrificio de la creatividad, rencor acumulado por décadas, simulación del más alto nivel, la falta de ideas propias, el egocentrismo de los galardonados, el menosprecio de la literatura, los lujosos hoteles, la etiqueta rigurosa y una larga lista de detalles necesarios para esta gala en donde se premiará a la mentira. Están todos invitados.

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