De Noche vienes, gato con cap5 min de lectura

Caliche Caroma

(Esta entrevista tiene una banda sonora: The Message de Grandmaster Flash & The Furious Five)

Una chica a la que el insensible casero le asesinó al gato, ella ya pintaba desde antes de este triste episodio, pero la muerte de su felino a manos de su arrendador fue lo que la llevó a plasmar en las paredes su grafiti más famoso. Firma como Noche y lleva más de siete años pintando en All city (se utilizó el glosario de graffiti.org), aunque tuvo una pausa en su quehacer artístico, cosas del pasado. La entrevistamos, convivimos con ella, unas chelas, unas choras, una charla, hablamos del grafiti, de sus aspiraciones en este mundo enlatado. Noche nos obsequió una pinta, por supuesto, ilegal.

“Elegí el tag de Noche porque considero que no hay entidad femenina más imponente que la noche. Es ahí donde se lleva a cabo el acto del grafiti ilegal. Quería utilizar una palabra que en español tuviera mucha fuerza”, así habla ella, con convicción, a pesar del señalamiento social, las broncas familiares (en su casa no saben que pinta), lo importante es pintar de noche. La capucha de su sudadera le cubre la mitad del rostro, oculta su identidad, pues mucha gente odia a los grafiteros, dicen que les afean sus casas, que arruinan el Centro Histérico de Morguelia (y el mundo entero), pero eso sí, no se quejan del humo de los carros que es más corrosivo que cualquier grafiti, y no es nada estético, ni qué decir de la publicidad, ésa sí que es una plaga. De noche vienes Noche, gato con cap.  

“La experiencia comienza desde que surge la idea de plasmar algo en las calles, cuando eliges tus materiales y sacas los primeros trazos (carácter en su estilo, pues tiene algo de caricatura), ubicas el fondo, el background. Identificas los otros tags, realizas el tuyo para que permanezca en la calle, como los otros, Back to Back, con los de tu crew o sin ella. Es una mezcla de mucha adrenalina y un chingo de satisfacción”, Noche narra ese instante, el momento en el que pinta y está al pendiente de que no llegue la patrulla o los vecinos u otros grafiteros, el peligro late como corazón delator, Poe y su WildStyle.

Pero para otros, los “ciudadanos bien”, el grafiti representa un acto delictivo, una enfermedad social que se debe erradicar a la voz de ya, incluso hay algunos que estarían de acuerdo en cortarles las manos a los artistas callejeros o encerrarlos en las cárceles por el resto de sus vidas. Qué opina Noche al respecto: “Pienso que es importante respetar la opinión de los demás, de todos los individuos, pues el grafiti es un acto de vandalismo y no se va a detener, porque hay mucho qué decir, expresar, significar. Pueden borrarlo o censurarlo, pero volverá a aparecer. En mi opinión, esas personas deberían ampliar sus criterios y practicar la tolerancia”.

Y es que la mayoría de los grafitis de Noche se encuentran plasmados en las cortinas de los negocios (es todo un espectáculo cuando las bajan y aparecen esos gatos que le maúllan a la luna moreliana), en las paredes derruidas de las casas abandonadas, en alguna barda gigantesca que no ha recibido mantenimiento desde hace décadas, pero eso sí, cuando un grafitero le echa el ojo, el vecino rijoso habla de propiedad privada y la señorial Valladolid y los medios de comunicación conservadores propagan el odio: “Gato guardián para esta ciudad apariencia”.

Sobre lo permitido y lo prohibido, reflexión de Noche sobre la pasión y las calles de esta urbe donde llueven balazos, mientras la hipocresía de la gente se entretiene en señalar al supuesto delincuente: “Puedo tener lo mejor de ambas y siempre que haya oportunidad pintaré legal e ilegal, seguiré utilizando mis aerosoles porque me encanta ver las calles llenas de color y encontrar a más personas que, al igual que yo, se apasionan por mejorar su estilo y permanecer en la escena”.

Y como todo tiene su final, ya lo cantó Héctor Lavoe en las grafiteadas calles de Nueva York, Noche se despide con las siguientes palabras, no sin antes darle los últimos retoques a los grafitis que pintó ex profeso para el-artefacto: “Somos espectadores y receptores de un montón de imágenes e información, el caos que se acumula como pentimento (palimpsesto en la pintura), y no queda más que aprender de lo más inmediato, de lo que tenemos a la mano, la calle”.




Imagen de portada: Wendy Rufino/ el-artefacto

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