Después de la guerra7 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia

”Había visto a los verdugos en acción. Aquel odio tranquilo, tan natural como respirar”
Hervé le Corre

En Burdeos durante años cincuenta a pesar de haber finalizado la guerra hace más de una década, aún no cicatrizan del todo las heridas causadas durante la ocupación alemana. En la ciudad conviven en precario equilibrio antiguos combatientes de la resistencia, milicianos, colaboracionistas arrepentidos, viejos esbirros que hicieron el trabajo sucio a los alemanes y las víctimas inocentes de la guerra que sin tomar partido se vieron envueltos en la vorágine de la misma. Aún se está reconfigurando la comunidad, se reagrupan los grupos de poder tanto legales como ilegales. Cuando comienzan a sonar nuevamente los tambores de la guerra, Francia está enviando tropas para combatir a los independentistas de Argelia que buscan acabar con el período colonial y erigirse en un país independiente.

Este es el contexto histórico en el que se desarrolla la novela que vamos a recomendar en esta semana, se trata de Después de la guerra (Roja y negra 2021) de Hervé le Corre (Burdeos 1955). Hervé le Corre es un reconocido autor francés de novela negra, de quien ya se ha hablado en este Bufete negro cuando se reseñó su estupenda novela histórica Bajo las llamas (2020). Después de la guerra, a pesar de haber sido escrita en 2014, solo ha sido traducida al español hasta este año, lo cual nos tiene de plácemes a los lectores del género, pues ha sido ganadora de varios premios europeos especializados en el noir.

 Hervé le Corre

Albert Darlac es un siniestro comisario que campea a sus anchas como un “rey oscuro” en la ciudad de Burdeos, cuando de manera imprevista se cometen unos extraños asesinatos entre conocidos delincuentes de la localidad, crímenes que salen de la órbita y comprensión del comisario, quien todo lo ve y todo lo oye en esta ciudad que considera su feudo, su coto de caza particular. 

Darlac es un personaje retorcido que supo sobrevivir a la purga que se dio tras el triunfo de los aliados al fin de la guerra. Durante la ocupación alemana fue uno de sus más eficientes colaboradores sirviendo de informante, esbirro y torturador. 

Por el año 43, cuando los vientos comenzaron a cambiar, supo hacerse de cierto prestigio que limpió su nombre, salvando a unos cuántos, que pusilánimes atestiguaron a su favor y ante el escaso interés de los vencedores por la justicia, se le permitió seguir en la policía local, aprovechándose de sus contactos, del conocimiento de vida y milagros así como secretos ocultos de todo aquel que es «alguien» en la ciudad para llegar a ser el poder oscuro que maneja los hilos del bajo mundo. El brutal asesinato de Penotun antiguo informante y colaborador (como él) de los nazis, prende las alarmas, en una ciudad donde no se mueve una mosca sin que él lo sepa, este crimen lo toma totalmente desprevenido y su instinto de depredador le dice que algo grande se avecina.

Daniel es un joven que acaba de llegar a la mayoría de edad, huérfano de ambos padres, ya que fueron llevados a los campos de exterminio y no se supo más de ellos, fue criado por una pareja de amigos de su familia, actualmente trabaja como mecánico en un taller y como todos los jóvenes en su situación es convocado a las armas para pelear en Argelia, entusiasmado se enlista, sin saber el horror al que se enfrentará cuando tenga que vivir en carne propia la desigual y sangrienta guerra en ese país africano.

Andre es un «fantasma» que sobrevivió al horror de los campos nazis en Polonia y que solo hasta ahora, años después de la guerra, se atreve a regresar a Burdeos, su ciudad natal, en donde tuvo y perdió a su familia, su único motor existencial es el deseo de venganza contra quien lo traicionó y la esperanza de ver al hijo que le fue arrebatado por la deportación pero también el descenso al infierno de los campos de exterminio.

Estos son los tres personajes principales de esta novela, que narra una historia de intriga y venganza, que además es un impecable fresco de época, nos despliega una historia principal con otras paralelas, también le da un gran protagonismo a Burdeos, a sus calles, a sus restaurantes, cantinas y a sus heridas de guerra.

La muerte de Penot, desata la ira del comisario Darlac, quien despliega todos sus recursos, legales e ilegales para encontrar al responsable, comenzando una búsqueda brutal en donde no deja piedra sobre piedra, amenaza, extorsiona, tortura y miente, todo con la naturalidad adquirida en sus años de colaboración con los invasores. Por las páginas pasan ladrones, prostitutas y ciudadanos comunes que caen bajo la bota del implacable Darlac en la búsqueda del asesino.

Mientras tanto, Daniel se embarca para Argelia y pronto se enfrenta a la pavorosa realidad de la guerra en su aspecto más terrible, de cuerpos destrozados, de sangre y de dolor inconmensurables que lo impulsan a desertar en la primera oportunidad, horrorizado ante la brutalidad y los abusos que cometen sus compañeros de armas. Andre, a su vez, emprende su búsqueda personal y recurre a viejos conocidos reviviendo secretos ocultos y heridas que aún no cierran.

Al avanzar la trama, la búsqueda se complica, aparecen más cadáveres, Darlac se obsesiona y sale a flote su peor cara, se revela como un monstruo de rabia y rencor, tan carente de sentimientos que hasta detesta a Edith Piaf, en su búsqueda deja un reguero de humillaciones y afrentas.

La historia crece y se complica al entrar en escena otros personajes: un antiguo nazi mutilado en Stalingrado, una joven prostituta que huye de su padre pedófilo y otros por el estilo, el autor crea un universo de personajes quebrados, tocados por la guerra, que intentan infructuosamente reconstruir su vida y que viven lastrados por traumas, culpas y odios añejos, todo ello descrito con una prosa deslumbrante en la que todo cabe, desde momentos realmente hilarantes hasta abismos sobrecogedores del comportamiento humano.

La trama crece aun más en tensión e interés para brindarnos un final que es un digno colofón a una historia que nos mantiene en vilo por su intensidad, que además nos muestra el trasfondo histórico de la posguerra en el que por años se siguieron dirimiendo las afrentas, los odios y el sufrimiento inflingido no solo por los bandos en disputa, sino por los hombres y mujeres comunes que tuvieron que tomar decisiones y elegir la mejor opción para sobrevivir.

Esta gran novela nos brinda personajes a los cuales difícilmente olvidaremos, en especial el comisario Darlac, un villano de antología que nos sorprende a cada capítulo y nos hace renovar el gusto por el género negro en su mejor expresión.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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