El cácaro está de fiesta9 min de lectura

Caliche Caroma

Dejando de lado la película de los hermanos Dardenne, El joven Ahmed, que inauguró el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), fuimos a la alfombra roja para entrevistar a los espectadores, los interrogamos sobre sus expectativas; pero no sólo el público, también algunos de los que trabajan para el FICM fueron cuestionados acerca de su labor. Compartimos aquí algo de la otra cara de este encuentro que tiene como pretexto al séptimo arte.

Entre guaruras malencarados, reporteras que se sienten más importantes que Daniela Michel y una lluvia intermitente que jugaba con los paraguas de la gente, nos encontramos con Maritza, mujer de treinta y tantos años, impermeable amarillo y una gran sonrisa. Ella viajó, junto con sus amigos, desde de Pachuca, Hidalgo, estudia ciencias de la comunicación, Maritza nos refiere lo siguiente: “Hemos tenido acceso a poca información, la página no es clara, nos acaban de decir que mañana nos dan el programa de actividades. A pesar de esto, estamos emocionados por ver a los artistas y el proceso de organización, porque es internacional, queremos empaparnos de cine”.

No tan alegre como Maritza, pero atento a la llegada de los artistas y otras personalidades, acomodado en los arcos de la Tesorería de la UMSNH, encontramos a Dante Pérez, oriundo de Tijuana y estudiante de literatura intercultural en la ENES de Morelia. Le preguntamos qué películas vería en este festival y cuál es su perspectiva del tapete escarlata: “Asistiré a ver las grandes películas de la selección del FICM, en especial la de Willem Dafoe, no recuerdo el nombre en español (El Faro). Esto de la alfombra es un gran espectáculo, hace feliz a la gente, yo también estoy feliz de estar aquí (aunque no se le notaba mucho)”.

Raúl Ramos, del Estado de México, vino sólo por este fin de semana, estudia diseño gráfico, voltea para todos lados en espera de que por algún lado aparezca el duende verde, como mucha gente ubica a Dafoe, o quizá Robert Redford, quien también es uno de los invitados especiales en esta edición: “Para mí es algo importante porque soy fanático del cine.  Mis expectativas son altas. Es mi primera vez en un festival como éste, la verdad sí estoy muy emocionado”.

La gente comenzó a chiflar después de haber entrevistado a Raúl, qué pasaba, qué personaje merecía el escarnio del público. Ni más ni menos, era Silvano Aureoles, el gobernador de Michoacán se llevó el abucheo de los presentes. Él hizo como si la repulsión a su persona no existiera, nosotros continuamos la entrevista entre gritos como estos: “¡Fuera Silvasno!” y “¡Silvándalo, no te queremos!”.

Tocó el turno de una policía municipal de nombre Miriam, quien nos cuenta su experiencia metacinematográfica: “Aumenta el trabajo en estos días, hay que hacer más recorridos, estar atentos. Igual me doy una vueltita para ver si encuentro a algún artista, un autógrafo, no sé. Nunca había venido a este festival, soy primeriza (risas)”.

Norma Lydia es seguridad del FICM, se encuentra en la entrada de la sala de prensa, a un costado del teatro universitario José Rubén Romero. Justo cuando nos acercamos para que nos dé su opinión, ella le cuenta a otra persona que no alcanzó a comer, son muchas cosas para hacer en esta inauguración, explica mientras recibe unas galletas y un yogurt. Ha trabajado en este puesto por seis años consecutivos, está emocionada a pesar del ayuno: “Entré el día catorce; cuando termina el festival, yo sigo trabajando, hasta que se llevan los últimos cables me voy, el treinta de octubre, más o menos. Mucha alegría la que siento, multitud de gente, de varios lugares, me encanta y, además, veo a los artistas. Hay gente que ya no viene como prensa, asisten como público y pasan a saludarme, porque se acuerdan de mí. Gracias por entrevistarme (nos da su número de teléfono para que le pasemos la entrevista por WhatsApp)”.

Rosa Elena Ruiz López viajó desde Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, ella fue la que le trajo comida a Norma Lydia, la de seguridad. Muy amable, platica: “Vengo como espectadora, me quedaré dos tres días. Estaba esperando encontrar el programa a tiempo, pero no está (son varios los que se quejan de falta de programas). Vine a la alfombra a ver qué veía. Me gustan las películas de drama”.

Bernardo trae un mandil negro, camisa blanca y su nombre en una placa metálica. A primera vista, parece que labora en la cafetería, pero no es así: “Yo estoy aquí como seguridad, para restringir el paso (estamos casi en la entrada del cine Cinépolis Centro), formo parte de un proyecto gubernamental, Jóvenes Construyendo el Futuro. En un primer momento hubo mucha organización, es un trabajo muy pesado, mucha chamba para mis superiores y para mí. Estaré todo el festival, de dos de la tarde a nueve de la noche. Tengo prohibido el acceso a las películas en horario de trabajo”. 

Carlos Loza es asistente de coordinación general del FICM, ha estado en este puesto durante nueve años. Nos acercamos para enterarnos de lo que hace: “No tengo horarios, estoy para lo que se necesite en cualquier momento. Cuando hay tiempos muertos me meto a ver una película. Ahora en la alfombra roja estamos al pendiente de que la gente invitada tenga su acceso garantizado y al pendiente de lo que surja. Me la paso bien”.

La lluvia sigue cayendo en intervalos, las camionetas con vidrios polarizados llegan poco a poco, el Templo de Santa Rosa de Lima se engalana con flores de cempasúchil. Por aquí y por allá las vestimentas estrafalarias, las lenguas extranjeras, los micrófonos de Radio Educación, Canal 22, etcétera de la alta cultura. El FICM ha comenzado, el cácaro está de fiesta. 

Marina de Tavira
Luc Dardenne
Macarena Achaga
Diana Bracho

Notas relacionadas

Danos tu opinión: