El coronavirus por el mundo: testimonios13 min de lectura

Caliche Caroma

Siglo XIV, Giovanni Boccaccio escribe el Decamerón, una centena de cuentos que se comparten diez jóvenes para pasar el tiempo durante la peste negra que azotó a Florencia en 1348. Ahora, con la llegada del Covid-19, el ubicuo coronavirus, se podría escribir un nuevo Decamerón, pero de chismes y publicaciones alarmistas de las redes sociales; la desinformación ha llegado a límites paranoico esquizofrénicos, y esto apenas comienza, advierten los más aviesos.

Entrevistamos a varias personas que viven en diferentes partes del mundo, en unos cuantos párrafos nos resumen cómo han vivido (y sufrido) las repercusiones de esta enfermedad del siglo XXI. De la economía de la salud a la salud de la economía. Las edades, estilos de vida, profesiones u oficios de los entrevistados varían, acá sólo hay testimonios de seres humanos habitando distintas latitudes de este planeta en tiempos extraordinarios (más allá de lo ordinario). Que el lector saque sus conclusiones, si las hubiera. Agradecimiento especial a Cuauhtémoc Gómez Calderón por el contacto con sus conocidos de Brasil y Argentina, así mismo, por su ayuda como traductor (portugués-español).

Marisol Martínez, Santa Rosa, California, Estados Unidos

Escuché por la primera vez del Covid-19 a fines de febrero. Santa Rosa todavía parecía segura y mi vida continuaba sin ser afectada. Sin embargo, en las últimas dos semanas he sentido los efectos sociales y económicos de esta epidemia. Primero las clases fueron canceladas, las reuniones, bajó la cantidad de trabajo y, luego de ayer (17/03/2020), el gobierno local emitió una orden de resguardarse en los hogares.  Se recomienda que te quedes en casa y practiques el distanciamiento social. Los restaurantes sólo pueden hacer comidas para llevar, los cines, cafeterías y loncherías están cerradas. Los supermercados no tienen arroz, papel de baño, huevos, pollo, etc. Todos están ansiosos y en pánico y desmoralizados.

Hoy en mi trabajo, me enviaron a casa porque no hay clientes. Conozco a muchas personas que han sido despedidas. Y se supone que esto durará semanas. Entonces, ¿qué sucede cuando tienes que pagar renta? ¿Qué sucede cuando las empresas cierran? ¿Qué sucede cuando pierdes tu trabajo y no puedes mantenerte a ti mismo ni a tu familia?

Luis Álvarez Falcón, Zaragoza, España

Estamos viviendo una verdadera tragedia sanitaria, la ciudad está vacía, tomada por la policía y controles. Continuamos, todo el mundo está en sus casas, tienen miedo. La sanidad está totalmente saturada y no da abasto en los hospitales. Desabastecimiento. La situación es realmente critica, el país está paralizado, los casos se multiplican a diario y no tiene visos de resolverse. La gente está aterrorizada, esperamos que la situación cambie, pero no tenemos muchas esperanzas. Pesimismo y, por supuesto, la gente no puede trabajar, no hay salarios.

Ana Frere, Buenos Aires/Provincia de Salta, Argentina  

En Buenos Aires estuve sólo dos días, el primer día que llegué estaba muy tranquilo y en unas horas comenzó todo a colapsar, en el sentido subjetivo, la gente muy preocupada, empezaron las campañas por redes sociales de “quédate en casa”. Me vine para acá. En Salta veo tranquila la cosa, aunque no conozco cómo sean las cosas acá, un día de semana normal. Pasé de escala en Chile, pero hasta antes de ayer lo declararon país peligroso, pidieron que los que han pasado por ahí estuvieran en cuarentena. Sólo salgo a hacer compras, no he visto tanto. Lo que sí he visto más paranoico son las redes sociales y whatsapp, un bombardeo de actividades en la casa.

Recién fuimos al supermercado (19/03/2020), no tenemos nada porque nos cambiamos apenas, y había filas de una cuadra. Buscamos otros mercados y estaban así, no pudimos comprar. Ayer declararon emergencia, hoy ya está todo más solitario. Siento que es una película futurista, de las postapocalípticas.

Johnny Castellanos, La Paz, Bolivia

Viajé a Bolivia el 8 de marzo “asumiendo” que los viajes internacionales eran un riesgo por el creciente número de casos de Covid-19. Ya estando de viaje es cuando la OMS decreta la pandemia. Los primeros días después del anuncio los observé con normalidad, la gente realizaba sus actividades diarias; conforme fueron pasando los días, el ambiente se sentía distinto, la plática entre los locales giraba en torno al coronavirus y del par de casos que se habían reportado hasta el momento en el país. Empecé a ver personas con cubre bocas, medidas de higiene en las plazas comerciales y en mi hotel, menos gente en la calle.

También me llamó la atención que una de las ciudades se encontraba aislada, nadie puede entrar ni salir de Oruro, están en cuarentena, pues es el lugar con mayores casos reportados. El día 17 de marzo, la presidenta Jeanine Áñez Chávez decretó varias medidas para contener el contagio del coronavirus, entre ellas:

La reducción del horario durante el que se podrá trabajar, para empresas públicas y privadas, de 8 a 13 horas; el cierre de supermercados después de las 15 hrs.; la restricción de circulación de automóviles y transporte público a partir de las 18 hrs.; el cierre de fronteras desde el sábado a las cero hrs.

Esto fue lo que detonó la mayor preocupación en mí, pues no quiero quedarme encerrado en Bolivia por quién sabe cuánto tiempo. Tengo mi regreso a México para el viernes (20/03/2020) y espero lograr llegar a mi país de origen sin mayores contratiempos.

Jaime Vieyra, Montevideo, Uruguay

En Uruguay, un país pequeño y con una cultura del cuidado de la salud, especialmente con la población de edad avanzada, la cuarentena es casi total. Espectáculos, escuelas, shoppings, tiendas, etc., permanecen cerradas. Hay una veintena de casos, pero una gran preocupación. La gente que anda en la calle no habla de otra cosa y es posible que se decrete la cuarentena general obligatoria en estos días.

Ravena Olinda, Sao Paulo, Brasil

Aquí en Brasil suspenderán las aulas en todos los cursos, escuelas, facultades, etc. Cerrarán teatros, cines, locales de fiestas (bares). Hoy salió una noticia que también cerrarán tiendas y pararán el transporte público. Los aeropuertos también están con un movimiento reducido. Muchos vuelos están siendo cancelados.

No sé qué decir, hace dos semanas que no tengo clase ni salgo de casa. No veo televisión, así que no sé mucho. Pero creo que la gente no está tomando la situación con la gravedad que debería.

Marcos Travaglia, Buenos Aires, Argentina

Este fin de semana se tomaron las acciones más fuertes, venían de apoco cerrándose fronteras, destinos, distintos vuelos; a la gente que venga de Europa, Estados Unidos, Corea del Sur, Italia (sobre todo este país que es de donde vienen el mayor número de casos) se les pide que se queden en cuarentena en sus casas. Lo que pasó esta semana es que se dictaminó que no saliera nadie durante quince días, salir lo mínimo, se suspendieron las clases, las empresas pasaron a la modalidad de trabajo en casa. Los supermercados están trabajando por whatsapp o internet, para que no se acumule la gente en ellos. Mi pareja estuvo en la calle ayer, vio que todos los comercios tienen un límite de gente que puede ingresar. La ciudad está sumamente silenciosa. Es como una situación de parálisis, todo mundo guardado, hay incertidumbre y angustia. Nos piden que no hagamos nada, lo que da demasiado tiempo a pensar y preocuparse.

José Luis Barrionuevo, Provincia de Salta, Argentina

El coronavirus se empezó a sentir en el momento que nos llegó el primer caso, que fue precisamente ayer martes (17/03/2020). Un ciudadano que volvía de España. Las redes sociales pidieron justicia, parece más un ojo por ojo. Hasta este martes el coronavirus estaba lejos, si bien existían medidas, el tema pasaba más por una charla de café o entre compañeros de trabajo. Pero todo cambió este martes. En la provincia donde, en lo que va del año, murieron 12 niños de la etnia Wichí por desnutrición, se daba el primer caso de coronavirus. Hoy, el centro amaneció vallado, no se puede ingresar salvo por cuestionesimportantes”, se suspendió el transporte público de pasajeros y controlan los accesos a la ciudad. Los trabajadores de la administración pública laboran desde sus casas —de ser posible— y el trabajador privado ahí ve cómo le hace. La cuarentena es hasta el 31 de marzo, aunque pareciera ser que va a ser extendida. Y eso que todavía no llega el frío.

Ana Santillán, Hội An, Vietnam

Tenemos seis semanas viajando por Asia, mi hijo y esposo, comenzamos por Tailandia, ahí la situación sólo se comentaba, pero por lo que pasaba en China. Luego comenzaron las medidas de prevención mínimas, lavado de manos, gel antibacterial, esas cosas, pero seguía muchísima gente en los aeropuertos, las cosas corrían normal, aunque creo ya había rumores. Yo creo el veinte por ciento de lo que se dice del virus. Lo que sí veo son las repercusiones económicas. Me he retirado de las redes sociales y de la información confusa.

Hace veinte días llegamos a Vietnam, había bajado la gente en los aeropuertos, pero se veía normal todo. Hasta hace cuatro o cinco día comenzaron a cancelar cuartos, las leyes del país que, supuestamente, pedían que regresaran a sus casas. Todo hasta hoy han sido rumores. Nos cancelaron el vuelo para regresar a Alemania, donde vivo. La agencia nos dijo que o nos regresan el dinero o nos dan nueva fecha, estamos esperando por esta última opción.

Hay unos chicos de Australia que están acá les dijeron que cerrarán fronteras y tienen que regresar a casa, para nosotros, como ciudadanos alemanes, por ser de la Unión Europea. A los que quieren entrar ya no les dan visas. Nosotros podemos salir de Vietnam y ahora hay que ver si nos dejan entrar. Nosotros estamos aguantando hasta que nos dejen estar aquí. Yo quisiera hacer la cuarentena en Tailandia, el riesgo es más en Alemania por el número de casos. La gente tiene miedo de nosotros porque creen que traemos la infección, pero no entiendo las noticias y no sé qué esté pasando en el país.

Diego David Cedeño Tapia, Leeds, Reino Unido

En la ciudad de Leeds la gente no se ve desesperada, pero en los supermercados ya no se pueden encontrar cereales, arroz y pasta. Los refrigeradores de helado están llenos. En lo de músico, tenía una chambita en un restaurante y no me la cancelaron, eso estuvo chido. En el restaurante donde trabajo ya lo cerraron al público y sólo hace repartos de envío. Y tengo que estar encerrado.

Felipe Jardim, Rio de Janeiro, Brasil

La posición del estado brasileño ha sido como mínimo vergonzosa si no es que alucinante, lo que pasa es que el presidente de la república niega cualquier peligro serio sobre la enfermedad. Los seguimientos por parte de la sociedad civil o de los medios de comunicación los califica como histeria. Ha hecho comentarios de lo más irracionales.

Las personas están empezando a quedarse en cuarentena, por ejemplo, yo estoy en casa desde el sábado. La gente que puede hacerlo lo hace, sin embargo, los últimos años con las políticas neoliberales que tuvimos los trabajos informales crecieron mucho y esas personas van a quedar desempleadas, de hecho, ya está sucediendo.

Básicamente se están dejando las medidas al sentido de prudencia de la sociedad, a través de lo que ven que está pasando en el resto del mundo. Algunos productos están empezando a faltar, productos de higiene personal, el jabón, el alcohol, el gel, papel higiénico. Al mismo tiempo la popularidad del gobierno está cayendo mucho por las pocas y vacilantes respuestas del gobierno, la situación de la salud y el colapso del mercado financiero. Lo que genera muchas protestas, no en las calles, pero las personas en sus casas que dicen “este hombre (Jair Bolsonaro) no es bueno, entonces cacerolazo”.

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