El enigma de la habitación 6225 min de lectura

Horacio Cano Camacho

Imagine que llega a un hotel y le asignan la habitación 621. Un “botones” le ayuda con su equipaje y al llegar al sexto piso usted va recorriendo mentalmente la numeración de las habitaciones, 618, 619, 620, 621, 621 bis, 623. El ayudante le indica que llegaron y le abre la puerta, se instala, pero le resulta curioso ese extraño salto en la numeración. Puede resultar “explicable” que muchos hoteles eliminen de su numeración el piso 13, o la habitación 13 o cualquier combinación que incluya ese número, por aquello de los huéspedes supersticiosos… Pero saltarse el 622 no tienen mucho sentido.

Usted, que es una persona curiosa e imaginativa, no deja de pensar en ese salto e intenta averiguar el porqué. Pero nadie le da información que le resulte satisfactoria. El administrador le dice que se trató de un error al colocar la numeración, al dueño le pareció simpático y lo dejó. Otra persona le dice que fue una broma que ha funcionado en la mercadotecnia de la empresa, de manera que comienza a crear su propia hipótesis e imagina la comisión de un crimen que el hotel pretende olvidar y, decide investigar.

Joël Dicker

Con esta premisa tan sencilla, Joël Dicker (Ginebra, 1985) construye su novela más reciente, El enigma de la habitación 622 (Alfaguara, 2020. ISBN 9788420439389). El autor saltó a la fama mundial cuando publicó en 2012, a sus 27 años, un éxito indiscutible de la novela negra, La verdad sobre el caso Harry Quebert (Alfaguara, 2013). Una historia sobre la investigación del asesinato de Nola Kellergan, una adolescente medio Lolita, de una pequeña ciudad de New Hamshire. Marcus Goldman, un joven escritor, visita a su mentor Harry Quebert, y descubre que éste tuvo una relación secreta con Nola Kellergan y por esa razón, este es arrestado como principal sospechoso de su muerte.

Con esa novela Joël Dicker fue considerado de inmediato como «un maestro» del suspense y la intriga, calificación excesiva a mi juicio, pero que vendió muy bien en el mercado. La novela está llena de giros inesperados, situaciones y personajes que resultan que no son lo que el autor momentos antes nos convenció que eran. Nos enoja descubrir que nos manipula, que nuestro culpable no lo es, y el otro… tampoco. Pero la lectura se vuelve adictiva; el publico y la critica se lo premiaron: El mejor libro del año para los lectores de El País, número 1 en ventas en Francia, más de 9.000.000 de lectores, derechos de traducción vendidos a 33 idiomas, Premio Goncourt des Lycéens, Gran Premio de Novela de la Academia Francesa entre otros.

A ese primer éxito le siguió El libro de los Baltimore y La desaparición de Stéphanie Mailer construidas sobre una premisa semejante de intrigas, al grado de que muchos fans del noir se preocuparon porque comenzara a “repetirse”. Es verdad que al segundo y más al tercer titulo, el estilo ya lo conocemos, sin embargo, no deja de atraparnos ese modo de contar y desconcertarnos. Y es que la novela negra nos ha enseñado que la “verdad” dista mucho de lo que todos creemos, que siempre hay ciertos contrastes y elementos invisibles que hay que considerar. Así como Dicker, varias autoras contemporáneas han usado este recurso con un enorme éxito. Les recomiendo a dos de ellas: Gilliant Flynt (Perdida, Lugares oscuros) y Paula Hawkins (La chica del tren, Escrito en el agua) que ya comentaremos en este bufete.

Regresando a la habitación, una noche de diciembre, un cadáver yace en el suelo de la habitación 622 del Palace de Verbier, un hotel de lujo en un pueblo de los Alpes, cercano a Ginebra, Suiza, pero la investigación policial no llegará nunca a término y el paso del tiempo hará que muchos olviden lo sucedido. Años más tarde, el escritor Joël Dicker llega a ese mismo hotel para recuperarse de una ruptura sentimental (y si, está contada en primera persona y el escritor es parte de la historia en la que además rinde un homenaje a su editor, muerto recientemente). Dicker no se imagina que terminará investigando el viejo crimen, y no lo hará solo: Scarlett, una bella huésped y aspirante a novelista de la habitación contigua (la 623), lo acompañará en la búsqueda mientras intenta aprender también las claves para escribir un buen libro.

¿Qué sucedió aquella noche en el Palace de Verbier? Es la gran pregunta de este thriller emocionante, muy bien construido y como sus anteriores textos, adictivo de principio a fin.

Para sobrellevar la cuerentena, siempre es bueno para escapar, por lo menos un instante, de este extraño mundo en el que estamos viviendo en época del coronavirus.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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