¡El gobernante va desnudo!4 min de lectura

Ismael García Marcelino

Como uno de los mejores cuentistas europeos, Hans Christian Andersen dedicó toda una vida a poner por escrito su pensamiento crítico en una muy amplia colección de cuentos destinados a los niños, pero con profundo contenido político, una excelente dinámica historial y una clara conciencia de la problemática social: En El soldadito de plomo el escritor va más allá de la reflexión en torno a la preferencia de un juguete completo en sus extremidades sobre el de uno minusválido cuando presenta un cuestionamiento social sobre la discriminación y la burla de que suelen ser objeto niños y niñas, ora por su preferencia sexual ora por su aspecto físico. Los ataques abusivos no son, pues, nada nuevo en el mundo ni viejo ni nuevo; lo que eso signifique. En algún momento Andersen insiste con el tema en El patito feo y, más tarde, para quienes lo entienden, en El traje nuevo del emperador no se tienta el alma para hacer visible la torpeza de los gobiernos bobos que se dejan asesorar, so pretexto de asegurar un sitio en el gabinete, por bobos, incluso a costa de verse exhibidos ellos mismos al exhibir a quien se supone que sabría gobernar.

Protagonista de una historia de vida harto difícil y llena de limitaciones y desencantos, que comenzó una generación antes con la marcada pobreza de sus padres, Hans Christian Andersen vivió un segundo fracaso en su relación amorosa con las mujeres y los hombres que amó, sumado todo ello a sus aspiraciones de triunfo como actor, que nunca alcanzó, pero compensado, al final de su vida, con la inmortalidad que su pueblo habría de dispensar al autor de la mayor serie de cuentos que el mundo hubo tomados por muchos años como parte de la tradición oral del pueblo danés y no como los cuentos de autor que son.

Con gran ilusión, más la satisfacción que da la aparición de un libro, ha visto la luz una obra editorial digna de reconocimiento, sobre todo por la labor que representó para la realizadora de tan monumental traducción. Me refiero a los diez cuentos de Hans Christian Andersen que de alguna versión en castellano (no la mejor, por cierto) tradujo al p’urhepecha la joven investigadora, Iris Calderón Téllez, nacida en Azajo (Coeneo), y egresada de la Facultad de Historia.

Una selección de cuentos que, con base en criterios personales, de gusto principalmente, y a propuesta expresa de la editora, fueron escogidos para ser puestos en la lengua de Michoacán, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo más los gobiernos de México y Dinamarca, impulsaron por medio de un programa que les permitió reunir los intereses de diversas instituciones.

Como una reminiscencia de la infancia por haber convivido con los cuentos más conocidos de Andersen, El patito feo, La sirenita, etcétera, y que la propia Iris no sabía que eran de la autoría del escritor decimonónico, nacido en Odense en 1805, se adentró en el trabajo de traducir estos diez cuentos sin mayor experiencia, pues “nunca antes había tenido la inquietud”, hasta que “apareció este proyecto, me invitaron y aquí está el resultado”, detalló la autora de la versión al tarasco de Michoacán.

El libro incluye El abeto, El sapo, Abuelita, El escarabajo, La niña que pisoteó el pan, Los vecinos, La mariposa, Los cisnes salvajes, La pequeña vendedora de fósforos y Cuentos del sol. De más de 150 páginas, que contiene las versiones al castellano, al danés y al p’urhepecha de los cuentos, esta obra está disponible en las librerías de la Universidad y, dada su calidad editorial, su riqueza literaria y la irrefutable figura de uno de los escritores más emblemáticos de la Europa septentrional del siglo XIX, es una colección de cuentos de lectura verdaderamente recomendable, sobre todo en p’urhepecha y no sólo para los niños.


Imagen de portada: Ilustración, Nadia Ortiz Corza


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