El MACAZ debe recuperar sus vínculos con la sociedad: Alejandro Delgado9 min de lectura

Raúl López Téllez

El Museo de Arte Contemporáneo “Alfredo Zalce” (MACAZ) debe recuperar actividades que lo vinculaban con la sociedad al igual que mantener un espacio de promoción para los artistas estatales. Hoy, los directores del recinto lo han vuelto un ente burocrático, sin relación con los creadores y en donde no se descarta que incluso su patrimonio sea objeto del saqueo.

Así lo consideró el ex director del recinto, Alejandro Delgado, quien asumió la estafeta desde el 1978 hasta 1980, antes de que el lugar llevara el nombre del grabador michoacano.

“No es pedantería, pero la verdad ahí está”, indica al señalar que durante su gestión se promovieron además de las exposiciones, conferencias, talleres para niños, visitas guiadas a escolares y el intercambio con las embajadas que le redituaban la exposición de obras de artistas extranjeros, de calidad y con impacto entre los visitantes.

Alejandro Delgado

El MACAZ cumple 50 años de haberse fundado, una fecha que al parecer no trasciende para la Secretaría de Cultura del gobierno estatal. Hasta el momento oficialmente no hay ningún evento programado para recordar la apertura del espacio en la antigua casona estilo inglés ubicada en los límites del Bosque Cuauhtémoc y la Avenida Acueducto. A nivel de rumores, se habla de que habrá una exposición con 50 cuadros de los autores que mantiene el acervo del MACAZ, como un evento posible que recordaría la fecha, pero no hay nada confirmado.

Delgado señala que en días pasados fue convocado por el actual director del MACAZ, Vicente Guijosa, para que participara en un video que se grabó en las instalaciones del recinto y de cuyo contenido, el artista plástico duda que sea respetado en cuanto a sus opiniones críticas.

El artista recuerda cuando se creó la Dirección de Promoción Cultural, en el gobierno estatal de Carlos Torres Manzo, a cargo de Alfonso Espitia, cuyas oficinas se encontraban en el ya entonces denominado Museo de Arte Contemporáneo, del que también Espitia era director.

Corría el año 1974. Delgado acababa de regresar de una estancia en los Estados Unidos y laboraba en la delegación federal de Ingresos Mercantiles, “de burócrata”, y ahí fue a visitarlo Espitia para proponerle que se hiciera cargo de Artes Plásticas en la dependencia estatal, por lo que empezó a organizar exposiciones en los museos y otros espacios como la Casa de las Artesanías y en La Huatapera de Uruapan.

Al profesor Espitia, “le convenían mis inquietudes, empecé a organizar conferencias cada miércoles, de todo, de ciencia, de tecnología, de arte, de política, de todo; los jueves había el segundo cine club fundado en la ciudad a cargo de José Luis Rodríguez Ávalos -quien ya había encabezado el primero en la Escuela Popular de Bellas Artes, recuerda el pintor-; los viernes era cuando había inauguración de exposiciones”, indica sobre sus primeras tareas en el MACAZ, del que fue nombrado director en 1978 “y estuve hasta el 80”.

Delgado señala que en su gestión “saqué al Museo de las sombras, porque nadie iba, nadie sabía ni siquiera dónde estaba, incluso publiqué un cartel que se puso en toda la ciudad, donde dentro de la figura que se utilizaba como símbolo (una escultura de Alfredo Zalce), estaba el croquis, el mapa, donde se ubicaba el Museo sobre Avenida Acueducto”, recuerda el artista en una entrevista para el-artefacto. “Nunca nadie había hecho eso y nunca nadie lo ha vuelto a hacer”, expresa entre fumadas al cigarro y sorbos al café.

Quien también fuera director de la emisora de la Universidad Michoacana, Radio Nicolaita, señala que en aquellos años no contaban con un presupuesto propio, “dependíamos de la Oficialía Mayor, pero el Oficial Mayor de gobierno en ese entonces era Rafael Ruíz Béjar, era una persona culta, le interesaba la cultura, nos apoyaba, pero también nos apoyaban particulares, por ejemplo, para los cocteles de las inauguraciones había vinaterías que nos regalaban los vinos”.

Otra de sus actividades en el MACAZ, señala, fue sonorizarlo, “para que se escuchara música contemporánea de acuerdo al enunciado del museo; pusimos bancas para que la gente se sentara a ver los cuadros; seccioné el museo, para los pintores locales, estatales, otra para los nacionales; otra que era para exposiciones internacionales y otra donde se exponía el acervo del Museo, que se cambiaba de acuerdo al número de obras y que se iba incrementando, porque a los que exponían se les pedía donación”.

Recuerda de los artistas que por primera vez expusieron en el MACAZ, a Rafael Flores. “Ahí también se empezaron a hacer los programas de Ex Libris -dirigidos por Rodríguez Ávalos y el Colectivo Artístico Morelia-; nos apoyaba mucho el director de Promoción Cultural, que en ese entonces ya era el profesor Octavio Ortiz Melgarejo”, al igual que en el recinto se organizó el Primer Festival de Música Contemporánea y Jazz, “antes que el Conservatorio, hicimos muchas cosas de ese tipo; trajimos exposiciones internacionales que nunca más nadie ha vuelto a poner”, sigue en el recuento.

“Esto puede sonarte a pedantería, pero ahí están los archivos”, señala, a la vez que destaca la participación del museógrafo y su esposa, don Antonio Hernández y María Santana, quienes “guardaron carteles y catálogos y programas en su casa; cuando yo dejé el Museo, en el 80, que llegó (Cuauhtémoc) Cárdenas (al gobierno estatal), todo eso lo teníamos en un archivo y los que llegaron lo barrieron todo”, destaca al indicar sobre pregunta expresa si se carece entonces de un registro de la trayectoria del MACAZ: “hay una historia oficial, de la gente que está en el poder, en este caso en el poder cultural, porque incluso el proyecto de remodelación, yo lo presenté antes de salir”.

Fue en ese sexenio de Cárdenas Solórzano cuando se le impuso al Museo el nombre del grabador y muralista michoacano Alfredo Zalce, de quien Delgado ya había montado una exposición en el recinto, años antes de la declaratoria, al igual que recuerda otra exposición Who is who in art?, organizada por la Tate Gallery de Londres y que él tramitó en coordinación con la embajada de Inglaterra en México, “no nos costó ningún centavo”, se ufana.

El artista intuye que incluso se ha dado el saqueo al patrimonio del MACAZ. Refiere al respecto que en la parte posterior del Museo, se encontraba una exposición “de puras mujeres indígenas”, realizada por Berenice Kolko, donde se alternaba la obra de la artista con fotógrafos de Michoacán, nacionales y del extranjero. “Ahora sé que el legado de Kolko, que eran como 130 fotografías, simplemente desapareció después; cuando Homero Aridjis ya estaba de acuerdo con Octavio Vázquez para que él fuera mi sucesor, hicimos el inventario y yo entregué todo, y entregué más, nos habían donado el equipo de sonido, las bancas, herramientas, obra, etcétera, pero ahora parece que muchas cosas simplemente desaparecieron porque a alguien le gustaron para llevárselas o a alguien no le gustaron y simplemente las borraron”.

Parte de esos vínculos, considera, son los que debiera recuperar el MACAZ. Actualmente, indica “hacen muchas cosas como de relumbrón”.

-¿Ha caído el nivel de calidad en el MACAZ?

“Ha habido como de todo. Han expuesto, por ejemplo nosotros trajimos a José Luis Cuevas”, exposición en la que recuerda el incidente con el poeta Ramón Martínez Ocaranza, quien dados los desplantes del polémico dibujante al sacar un peine y alisarse la cabellera frente a todos le espetó un “¡payaso!”.

A él mismo, comenta, le costó “luchar mucho contra la burocracia” del MACAZ al pretender exponer su obra.

El MACAZ, reflexiona, debe recuperar sus vínculos con la sociedad. “Había vínculos con los artistas; había pinturas que a mí no me gustan, pero los promoví, ese era mi deber”. Se olvidaron también los vínculos con los agregados culturales de las embajadas en México; los directores del MACAZ posteriores a él, dice, “se volvieron seguidores de lo que dice el INBA y el CONACULTA”, sin promover el Museo a nivel popular.

Hoy, refiere, otra vez nadie sabe con exactitud dónde se encuentra el recinto.

En un recuento que proporciona Delgado, se cuentan un total de 117 actividades en el Museo, en el periodo de 1974 a 1980.

Entre éstas se ubican exposiciones de carteles cubanos, de Mario Orozco Rivera, de Alfredo Zalce, Adolfo Mexiac, del Taller de la Gráfica Popular, un homenaje a Manuel Aguilar de la Torre, arte naif de la República Socialista de Rumanía, timbres cubanos, trabajos del Taller de Pintura Infantil, de David Lach, de Paul Blake, de Pedro Kowalski, fotografías de Douglas Swan y de Cha Cházaro, de Luis Palomares Frías, de Octavio Vázquez, de José Luis Soto, de Berenice Kolko, fotografías de José Antonio Romo, de Francisco Rodríguez Oñate, de Gerardo P. Lozada, de Gilberto Ramírez, de Fayad Jamis, de Juan Torres, de Prado Velázquez, de José Luis Rodríguez Ávalos, colectivas sobre la muerte, sobre máscaras, de fotografía y de arte internacional.

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