El pan de cada día1 min de lectura

Livier Fernández Topete

Que lo ocurrido no supere o iguale nuestras expectativas, es cosa de todos los días, detalle que tiene sus virtudes, pues implica nuestra capacidad de invención y de resignificación; nuestros anhelos son engañosos, generalmente cohabitan en el campo de la fantasía; la realidad es otra cosa, siempre, incluso si rebasa lo que esperábamos. Las sobrepasa o se queda a años luz de ellas, lo que quiere decir que realidad y expectativas nunca coinciden, y eso es al tiempo que un horror o una maravilla, un milagro, como todo lo demás.

El pan de cada día, Sergio Mora

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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