El paraíso huele a sangre3 min de lectura

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Son las cinco y media de la tarde, cerca de 300 mujeres salen en marcha para exigir justicia por Victoria Salazar, de origen salvadoreño, retenida por cuatro policías el 27 de marzo, en pleno Centro Histórico, quienes al someterla con excesivo uso de la fuerza, provocaron su muerte por asfixia, situación que generó indignación en todo México y, por supuesto, en su país natal, El Salvador. En todas las marchas se denunció la violencia machista y racial que hay en el caribe mexicano.

Victoria Salazar, de 36 años, madre de dos hijas adolescentes, había decidido abandonar su país debido a la violencia, marginación y falta de trabajo, tenía cinco años viviendo en Tulum con una visa humanitaria, mientras trabajaba como personal de limpieza de un hotel de la zona.

La muerte de Victoria dio la vuelta al mundo, la escena trágica recordaba el caso de George Floyd en Minnesota. Óscar Montes de Oca Rosales, titular de la Fiscalía General del Estado de Quintana Roo, expresó: “La técnica policial de control corporal y aplicada y el nivel de fuerza utilizado se realizó de manera desproporcionada e inmoderada y con un alto riesgo para la vida, ya que no fue acorde con la resistencia de la víctima, lo que ocasionó una desaceleración o rotación del cuello, violándose con ello lo establecido en la Ley Nacional sobre el Uso de la Fuerza”.

Durante la manifestación del 29 de marzo de 2021, se realizaron pintas en Palacio Municipal con las consignas: «Tulum racista», «No se murió, la mató la policía», «Quintana Roo feminicida», entre otras. También se exigió justicia por Karla Moguel, que fue asesinada en la isla de Holbox, en el municipio de Lázaro Cárdenas, otro de los feminicidios que sacudió a Quintana Roo en los últimos días.

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