El secreto del olmo5 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia

Tana French, es actualmente reconocida como una de las mejores escritoras de novela negra a nivel mundial, sin embargo, creo que esta descripción se queda corta, tal vez debería ser considerada una de las mejores novelistas en la actualidad, ya que su obra trasciende al ampliar y renovar los cánones del género, lo que da como resultado historias complejas de temáticas rara vez vistas en la novela negra.

French, nacida en EUA, pero afincada en Irlanda (donde ubica sus novelas), ha ganado varios premios por sus novelas en estos países. La novela de la que hoy hablaremos es El secreto del Olmo (AdN, 2018), ha sido nombrada como uno de los mejores libros del año por Amazon, Elle y The New York Times, entre otros.

Toby Hennessy, personaje principal del libro, se considera a sí mismo como un tipo con suerte, hijo único en una acomodada familia dublinense, a sus 28 años tiene un buen trabajo en una galería de arte, una novia hermosa que lo adora y un grupo de amigos inseparables que lo acompañan desde sus días estudiantiles, está celebrando con ellos en un pub por haber salido con bien de un problema en el trabajo. Todo es tragos, risas, bromas, con esa ruda camaradería que acompaña a quienes tienen mucho en común y una historia compartida.

Por la noche, solo y achispado, llega a su casa en donde sorprende a dos ladrones que al ser descubiertos le pegan una tremenda paliza, roban algunos objetos de poco valor y huyen dándolo por muerto.

Tana French

Toby nos narra, en primera persona, su arduo proceso de recuperación en el hospital, la golpiza le dejó lesiones neurológicas que tal vez impliquen daño permanente, por ello, nuestro protagonista pone en duda todas aquellas certezas en las que se cimentaba su vida, y nos lleva por el tortuoso camino del sufrimiento físico y mental, de su lenta recuperación, todo en el frío y aséptico marco de un hospital irlandés, nos hace vivir literalmente su angustia y depresión ante el inesperado giro que ha dado su vida, y para colmo, tiene que enfrentar los persistentes interrogatorios de la policía encargada de investigar su caso.

Al salir del hospital, para continuar con su recuperación se refugia en la casona familiar “Villa Hiedra”, habitada por Hugo, su tío solterón quien está en fase terminal de un cáncer cerebral y le quedan pocos meses de vida, así su familia mata dos pájaros de un tiro, al darle a él un lugar para continuar su convalecencia y a su tío la compañía de un ser querido en sus últimos días.

Todo es visitas familiares de primos, tíos y sobrinos, comidas con charlas interminables mientras Toby trata de rearmar el rompecabezas de su vida pues las secuelas de la golpiza le han dejado grandes lagunas mentales, temblores, ataques de angustia, paranoia intermitente y una obsesión permanente del por qué lo asaltaron a él, ¿lo querían matar?, o ¿solo iban por sus pertenencias?, al mismo tiempo crece su adicción a los analgésicos y calmantes, lo que lo mantiene en un perpetuo estado de semi conciencia y depresión.

Toda esta calma chicha se derrumba, cuando uno de sus sobrinos descubre un craneo humano en el hueco del tronco de un olmo centenario que está al fondo del jardín de la finca. 

A partir de este macabro hallazgo se vienen en torrente los sucesos que darán cuerpo y esencia a la historia con las preguntas inevitables: ¿de quién es el craneo?, ¿cuánto tiempo tiene en el olmo?, ¿quién lo puso ahí? Viene la investigación policiaca a manos de un detective muy inteligente e intuitivo que acorrala a todo mundo, y todo se trastoca.

En esta novela, Tana French despliega su impresionante oficio narrativo, no es una novela en que haya sucesos que se desarrollan de forma vertiginosa, todo lo contrario, los hechos claves son pocos y hay mucho diálogo e introspección, de hecho, no nos dibuja a los personajes, más bien ellos se van descubriendo a nosotros a través de sus propias palabras, y ellos mismos van construyendo imágenes complejas que se pueden leer a diferentes niveles y como al pelar una cebolla, se van mostrando en todas sus capas evidenciando que ninguno de los personajes son realmente lo que aparentan, esto constituye un elemento recurrente en sus novelas.

Hurga en el pasado de los personajes y en medio de todo, Toby parece ser la clave del misterio, a la vez que está sumido en la confusión dudando hasta de su propia memoria. Al avanzar la trama, la resolución del misterio se nos da de forma paulatina más no carente de sorpresa, la escritora logra darle tal densidad y credibilidad a los personajes. Sus diálogos nos envuelven en un aura siniestra que nos hace cuestionarnos acerca de nuestros límites, para pensar hasta qué punto podemos soportar el dolor, qué seríamos capaces de hacer para defender nuestra integridad y si realmente somos lo que creemos ser.

Como en todas sus novelas, el conflicto moral siempre está presente y en ésta adquiere mayores dimensiones, al posicionarse como el centro de la historia, todo ello narrado con una prosa y calidad literaria de primer orden, lo que hace a esta una gran novela, más allá de las etiquetas.

Los invito a leerla, no se arrepentirán.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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