El vendedor de silencio8 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia

Hace muchos años , en un viaje de trabajo que hice, me tocó pasar un par de días en un rancho (una exhacienda porfirista) del estado de Hidalgo. El dueño, un político retirado, ex funcionario de la Secretaría de Gobernación -rico, como todo político que se respete- después de cenar -y al calor de una copa- me contaba algunas anécdotas y me hacia comentarios en su peculiar visión patrimonialista de la política; recuerdo nítidamente un comentario en el que me decía: “nuestra principal labor en gobernación es acumular información de la gente, amigos y enemigos; descubrir ese secreto que todos tenemos y que nos vergüenza y …guardarlo, solo utilizarlo cuando haga falta. Nuestro trabajo es utilizar el silencio como moneda de cambio”.

Hoy quiero hablar de un libro que recientemente leí, un libro que en momentos me enojo mucho, tanto que para sublimar mi enojo tenía que escribir al respecto. El libro es: El vendedor de silencio (Alfaguara, 2019 ISBN: 978-607-318-224-9) de Enrique Serna (Ciudad de México, 1959), el cual -aclaro- es un excelente libro, magníficamente escrito y con una labor de investigación exhaustiva. Un libro en el que se ve la madurez del escritor y el oficio del narrador como en pocos que he leído en los últimos años en la literatura mexicana.

Me permití incluir este libro en esta columna dedicada a la novela negra porque es un libro “muy negro”, tanto en su personaje central que tiene aristas verdaderamente oscuras por los vicios que encarna, como por la época en que se desarrolla la novela que es – creo yo – la época en la que los personajes de la política y la cultura en nuestro país dieron origen al monstruo cleptocrata y depredador (El ogro filantrópico de Octavio Paz), en que se convirtió el sistema mexicano en el ultimo cuarto del siglo pasado y principios de este.

Es una novela que habla de hechos y personas reales, pero intercala algunos ficticios que pudieron haber sucedido en la intimidad, a donde no llega el cronista y que se intuyen y dan coherencia al relato. Se cambiaron algunos nombres, sobre todo de las víctimas, pero en su conjunto lo que se relata en la historia es terriblemente real y mucho de ello todavía tiene resonancia en nuestra época en los “usos y costumbres” de los dueños del poder económico y político.

Como en una buena novela negra, hay intriga, misterio y crimen, con la diferencia que lo relatado aquí sucedió realmente, y a diferencia de la novela negra, donde casi siempre ganan los “buenos”, aquí no hubo castigo o casi no lo hubo-, que el lector saque sus conclusiones.

El libro esta basado en la “vida y milagros “ de Carlos Denegri, quien en su momento fue considerado el mejor y mas influyente periodista mexicano de la primera mitad del siglo XX y hasta finales de los años sesentas. Como pocos personajes, condensa en si mismo los vicios y virtudes del oficio y por extensión, de la época que le toco vivir. Llegó a tener tanta o mas influencia que un secretario de estado y las columnas que publicaba en el Excélsior representaban la lectura obligada de la clase política, pues aparecer en ellas significaba la gloria si el comentario era elogioso o simplemente positivo o la desgracia política, si este era negativo. Su columna fue durante muchos años, el medio mediante el cual el presidente en turno filtraba información de acuerdo a sus intereses, ya que si algo caracterizaba a Denegri era su incondicionalidad con el poder en turno. Utilizaba y abusaba de este poder en los tiempos de gloria del periodismo impreso, cuando los periódicos tenían tiradas inalcanzables el día de hoy.

En su época de gloria, Carlos Denegri se codeaba con lo mas granado de la Clase Política y de la sociedad mexicana. Por las paginas del libro vemos desfilar a personajes tan dispares y significativos como Salvador Novo, Renato Leduc, Maria Felix , Miguel Alemán, Maximino Avila Camacho (el relato de su encuentro con él es alucinante y digno de la mejor ficción), Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverria, Jacobo Zabludovzky -de alguna manera, su heredero- y quien sería al final de su vida su némesis en el oficio: Julio Scherer , todos ellos aparecen como personajes de un gran fresco de época que al revivirlos en la lectura nos trasladan y nos hacen vivir esos años, en donde por el gran oficio del escritor revivimos el lenguaje, los dichos y actitudes de una sociedad machista, autoritaria y corrupta que tuvo en Carlos Denegri uno de sus más conspicuos representantes.

Denegri, un personaje contradictorio que podía ser el mejor y mas brillante periodista (a decir del propio Julio Scherer), a la vez que el mas corrupto, el que usufructuaba información confidencial y vergonzante de todo aquel que fuera alguien en el México de aquellos años, para chantajear y sacar provecho económico para sus propios fines (vendía silencio), o como emisario del poder en turno, es el padre del “chayote” en el periodismo mexicano y su estilo de relacionarse con el poder de alguna manera persiste hasta nuestros tiempos .

Esta novela, además de abordar la vida pública del protagonista, nos lleva a conocer su vida íntima, llena de claroscuros: Carlos fue hijo adoptivo de un embajador, tuvo una educación privilegiada, pasó su infancia y juventud entre Europa y USA, donde aprendió varios idiomas, hecho que le serviría bastante para encumbrarse en el periodismo.

Su madre, una mujer argentina dominante, de nebuloso pasado, marcaría su carácter y su “peculiar” relación con las mujeres. Está es tal vez la parte más negra de este libro, ya que cuando se encontraba en la plenitud de su poder e influencia, se convirtió en un misógino, salvaje y autoritario, golpeador y abusador de las mujeres que tuvieron la desgracia de pasar por su vida. Padeció un alcoholismo pendenciero que no hacía sino maximizar su lado oscuro, que lo convertía en el Mister Hyde de un Dr. Jekyll, que era el talentoso periodista, que podía ser un seductor clásico al estilo de los galanes de su época y bajo los efectos del alcohol convertirse en el macho más primitivo y abusador inconcebible .

En la novela se intercalan con singular maestría los relatos de su vida pública, irremediablemente imbricados con los escándalos de su tormentosa vida privada. Juntos nos dan una idea cabal del personaje y del mundo del poder y la cultura en las décadas de los treintas a los sesentas del siglo pasado .

Carlos Denegri fue un producto de su época, la época postrevolucionaría, en la que como el mismo dijo “la revolución se bajo del caballo y se subió al Cadillac”. Como pocos personajes, condensa los vicios y virtudes de estos años. Creador de una negra tradición en el periodismo: “el chayote “ que aún subsiste, pero a su vez creador de un estilo periodístico cosmopolita y muy bien documentado; temido y odiado en la cúspide de su poder y fama, podía ser a la vez cínico y despiadado y por otro lado un hombre atormentado por sus demonios internos en busca de “redención espiritual” , demonios que a la postre lo acabaron avasallando.

Enrique Serna nos brinda un fresco de época; nos da un lugar de privilegio para atisbar los vicios y las costumbres del poder y nos lo brinda de la mejor manera, en un relato que nos tiene al borde del sillón. Contiene los elementos de una buena novela negra (crimen, misterio, intriga); despliega una prosa desbordante y pródiga en el detalle, pletórica de referencias que ya son parte del imaginario cultural de nuestro país (en las que seguro nos encontraremos), un relato que nos llevará desde la parafernalia del poder hasta los abismos del espíritu, todo ello condensado en un personaje real que dejó su huella profunda en un oficio, que sin duda ocupa un lugar preponderante en la construcción de nuestra sociedad .

Se los recomiendo mucho.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

Notas relacionadas

Danos tu opinión: