Fito Páez en la ciudad de los pobres corazones5 min de lectura

Wendy Rufino

En medio de la oscuridad del escenario se iluminó el cuerpo alargado, nariz afilada, gafas oscuras y rizos al aire de Fito Páez, que prendió al público con su sola presencia en el Palacio del Arte para luego interpretar sus canciones más emblemáticas como «11 y 6», «Un vestido y un amor», «Al lado del camino», «Circo beat», «El amor después del amor» y dónde incluso sonaron algunos temas de su nuevo disco La ciudad liberada, como «5778» y «Se terminó».

Con 30 años de trayectoria, Fito Páez, uno de los exponentes del rock argentino que ha compartido escenario con Litto Nebbia, Charly García, el flaco Spinetta, Cerati y Sabina, se presentó por primera vez en la ciudad de Morelia. «En esta puta ciudad todo se incendia y se va, matan a pobres corazones, en esta ciudad no hay que seguir ni parar, ciudad de locos corazones», cantó Páez sacando a los presentes de sus asientos.

Acompañado por Juan Absatz en el piano, Gastón Baremberg en la batería, Diego Olivero en el bajo, Juani Aguero que se lució en la guitarra  y Flor Villagra en coros, Fito Páez entre luces rojas cantó sin parar junto a su guitarra eléctrica y su teclado. «Porque todo el tiempo estabas dando vueltas y más vueltas, que pegué en la vida para tratar de reaccionar, un tango al mango revoleando la cabeza como un loco, de aquí para allá, de aquí para allá», se coreó con fuerza una de sus canciones más famosas “Tumbas de la Gloria” del álbum El amor después del amor de 1993.

Fito se despide del público entre aplausos y se apagan las luces, el grito de ¡Olé, Olé, Olé, Fito, Fito!, y ¡Otra, Otra!, que resonó por cinco minutos hizo volver al cantautor argentino ya ataviado en un saco negro para interpretar los últimos temas de la noche «Mariposa Tecknicolor» y «Dar es dar», luego de un concierto de dos horas donde si bien el público no fue el esperado lograron multiplicarse eufóricos con cada tema.

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