Francisco Rodríguez Oñate, artista del carnaval6 min de lectura

Raúl López Téllez

Identificado con lo carnavalesco, la máscara, la vestimenta multicolor, el sonido de los cascabeles y el tambor, Francisco Rodríguez Oñate (Morelia 1940-2019), fue un artista prolífico, con un apego y fidelidad al dibujo.

“Modulador del eco”, exposición en el Centro Cultural Clavijero dedicada al recién fallecido artista, es apenas una muestra de su vasta producción, que descansa no sólo en algunos recintos públicos sino seguramente en posesión de particulares, dado el interés que se mantuvo en torno a su obra.

Desde pequeños a grandes formatos y que prácticamente abordó desde el grabado hasta la obra mural plasmada en los museos Nacional del Cobre, en Salvador Escalante, o en el Agrarista de Tzurumútaro, Rodríguez Oñate inició su búsqueda como ilustrador de textos oficiales o en muros de algunas dependencias, además de hacer retratos de los próceres locales o dibujar fachadas para ilustrar textos sobre el patrimonio arquitectónico.

Es en los años setenta del siglo pasado cuando el artista encuentra lo que fue la temática más consistente de su producción y que ya no abandonará: la tentación de ilustrar el mundo indígena, tanto el latente en costumbres y fiestas, como en de los vestigios prehispánicos, máscaras, ídolos de barro y una simbología de fauna y flora que se dedicó a recrear.

La muestra plantea esta faceta del artista, con su fase de dibujante sobre personajes purépechas (“Iski Jarani”, Así nomás; “Marikua Sapi”, Niñita), los grabados con danzantes y los entornos de pueblos y comunidades del estado donde ya se entremezclan símbolos de la tradición cristiana como los diablos que conducen a lo carnavalesco, la temática donde a nuestro juicio se muestra más el artista que fue Rodríguez Oñate y que llega hasta los últimos años de su producción: “Carnaval” (2016), “Felino danzante” (2016) y “Personajes de carnaval” (2017).

Litografías, acuarela, tinta sobre acrílico y papel, son las técnicas principalmente usadas por el moreliano, quien no dejó ir la tentación de incursionar en la sátira política, con un apartado de la sala en torno a esta expresión, en una toma de posición que podría resumirse como la del artista que visibiliza graves realidades como las que vivimos en estos tiempos, los desaparecidos, tema que expone en “Buscando a mi hijo” (2003), donde el personaje sostiene un cartel que señala: “La desaparición forzada de personas siempre ha sido un delito. Que nos regresen a nuestros hijos”.  

Egresado de la Escuela Popular de Bellas Artes, la curaduría de esta exposición liga influencias de Alfredo Zalce, José Guadalupe Posada, Gerardo Murillo (Doctor Atl), Rufino Tamayo y María Izquierdo en la trayectoria de Rodríguez Oñate.

Sería adecuado pensar en una exposición que sea una verdadera retrospectiva de Rodríguez Oñate, más allá de la muestra emergente montada como “homenaje” por el fallecimiento del artista e influida quizá por la partida también de Adolfo Mexiac y Octavio Bajonero en este mismo año, figuras centrales también de la plástica michoacana y reconocidos en otras latitudes, menos en su Michoacán natal.


“Modulador del eco”, obra de Francisco Rodríguez Oñate, Centro Cultural Clavijero, Nigromante 79, Centro Histórico. Permanencia hasta enero del 2020. Horario de 10:00 a 18:00 horas, acceso libre y gratuito. Público: Todo público.

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