La bestia6 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia

En este Bufete negro ya hemos recomendado en entregas anteriores dos obras de Carmen Mola: La red púrpura y La nena, ambos magníficos libros que inmediatamente se convirtieron en superventas y marcaron un hito en el panorama de la novela negra internacional por su estilo y dureza descriptiva. En esta ocasión reseñaremos su último libro, La bestia (Editorial Planeta, 2021), que le ha hecho acreedora del premio Planeta de literatura, el premio más jugoso en términos monetarios a nivel mundial que ha significado todo un escándalo en el mundo literario y ha propiciado que corran “ríos de tinta” al respecto. La polémica se ha suscitado a raíz de que por requisito del premio se tuvieron que dar a conocer los nombres de los autores que están atrás del seudónimo de Carmen Mola. 

Se trata de: Jorge Díaz, Agustin Martínez y Antonio Mercero, los tres escritores y guionistas con experiencia en el mundo editorial, quienes bajo éste el seudónimo, crearon el personaje de la inspectora Elena Blanco protagonista de magníficas novelas. La polémica no solo es por el hecho del seudónimo, sino porque son ¡tres hombres! atrás de una figura femenina. Esto ha molestado a diversos personajes y colectivos, sin embargo, y más allá de la polémica, lo que hacemos en esta columna es recomendar libros que nos gustan, que nos parecen relevantes y representativos del género negro, independientemente de si los escribe una mujer, un señor gordo, un colectivo feminista o un club de Tobi, así pues, hagamos a un lado la polémica y abordemos lo que nos interesa… la novela.

Esta es la primera novela de Carmen Mola que podemos considerar dentro del subgénero de novela negra histórica y la primera que no protagoniza la icónica inspectora Blanco. La trama se desarrolla en los convulsos días del año 1834 en que los habitantes de Madrid se enfrentan a una epidemia de cólera,  además están en medio de la sangrienta pugna entre los carlistas partidarios del infante Carlos Maria Isidro de Borbon, defensores de un régimen absolutista, y los isabelinos o cristinos, defensores de Isabel II y de la regente Maria Cristina de Borbon, gobierno que fue considerado liberal. Por si esto fuera poco, comienzan a suceder una serie de brutales asesinatos atribuidos de inmediato por el imaginario popular a un ente demoníaco, a quien denominan “la bestia”.

Carmen Mola

Donoso Gual es alcohólico y se considera un fracaso, fue celador real, pero perdió un ojo en un duelo por amor, lo dieron de baja y ahora esta como refuerzo policial para vigilar las puertas de la ciudad en lo que dura la epidemia de cólera y es el primer representante de la autoridad en llegar a la escena de un espantoso crimen, se encuentra con una imagen dantesca: el cadáver de una niña desmembrada en una zona miserable de la cerca, muro que delimita a Madrid y también divide a la gente de “bien”, de los miserables, ladrones, traficantes y prostitutas que viven en las orillas.

Diego Ruiz es un periodista cargado de deudas que escribe en El Eco del Comercio, es amigo y compañero de parrandas de Donoso y, avisado por él, acude al lugar del crimen para vislumbrar la posibilidad de escribir un gran reportaje acerca de los crímenes de “la bestia” y con ello la oportunidad de salir de sus deudas y labrarse su carrera como periodista exitoso.

Lucía es una ladronzuela de 14 años que se ha hecho cargo de mantener a flote a su familia, pues su madre quien es lavandera está enferma del cólera que azota la ciudad y mantiene aterrorizados a sus habitantes, los cuales buscan responsables de la epidemia en la gran masa de pobres que como cinturón miserable rodea a Madrid, mientras que otros echan la culpa a los curas que pululan en una ciudad con demasiadas iglesias, monasterios y conventos en una amalgama de ignorancia, superstición y pugnas políticas.

La vida de estos tres personajes se entrelazan en la búsqueda de “la bestia”, el asesino de niñas que comienza a aterrorizar a los habitantes de Madrid, añadiendo un problema más a una ciudad que ya acusa los estragos de la epidemia.

La autora (seguiremos llamándola así por conveniencia), construye un relato de época muy detallado, ofreciéndonos el retrato de un Madrid decimonónico, lastrado por la insalubridad, la superstición y la ignorancia de sus habitantes, nos muestra en toda su crudeza la enorme desigualdad existente junto al desprecio de los pudientes hacia los necesitados, en una sociedad muy clasista apuntalada por una iglesia que como casi siempre soporta y se beneficia del statu quo.

Los asesinatos se acumulan y entran en escena otros personajes complejos y ominosos, como un monje que no lo es, una bella dama de sociedad que conspira ocultando secretos terribles, la dueña de un famoso burdel y otros más que dan tanto solidez como complejidad a la historia, se revela poco a poco que atrás de los crímenes de “la bestia” hay algo más siniestro que un simple monstruo desquiciado.

Esta novela esta plagada de detalles y referencias urbanas del Madrid del siglo XIX, la autora cuida mucho los detalles en cada página por lo que la historia crece en verosimilitud y en tensión, logrando que casi literalmente nos sumerjamos en la época para vivir con los ojos de los personajes una historia oscura que a ratos es sofocante, pero en sus giros narrativos y crudeza descriptiva nos transporta a la época para mantenernos en vilo a cada capítulo y al final nos brinda un cierre inesperado, brutal, que no desmerece a ninguna de sus anteriores novelas.

Gran historia y gran factura, después de leerla quedarán exhaustos, entendemos por qué recibió el premio Planeta esa “santísima trinidad” que está atrás de Carmen Mola.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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