La gran serpiente5 min de lectura

Horacio Cano Camacho

El libro que ahora quiero recomendar me costó mucho trabajo, no su lectura, ya que es adictivo y muy divertido, realmente fácil de leer. Le pensé mucho porque no sé qué tanto contar. Tal vez debo decir únicamente: léanlo es genial, habla de asesinos a sueldo y una cadena de errores de “una profesional” que complica todo. Escrito, además, por uno de los nombres más influyentes del género en la actualidad y… Listo. Porque eso es justamente, pero hay mucho más…

Sin ánimo de revelarle de más, aquí voy. Mathilde Perrin, es una viuda de sesenta y tres años, que parece disfrutar de una apacible jubilación en su pequeña casa de Melun, a unos 40 kilómetros de París, donde vive sola con su perro dálmata, Ludo.

Sin embargo, tras esa imagen de mujer pulcra y elegante, agobiada por el sobrepeso, se esconde un personaje clasista, egoísta e incapaz de tener empatía con alguien como su yerno, su hija, hasta su perro y mucho menos el vecino. Páginas adelante, además, comprendemos que es una despiadada asesina a sueldo de algún tipo de agencia, tal vez los propios servicios de inteligencia de Francia.

De regreso de un fin de semana con su hija y yerno, que le parece una perdida de tiempo, está urgida de llegar a París y con su Magnum 44, Mathilde asesina a un famoso empresario. Resulta que Mathilde es infalible, perfeccionista y meticulosa, ejecuta a sus víctimas a sangre fría y sin pestañear ¿Huellas, pistas, indicios? Nada, la policía no sabe ni por donde comenzar.

Pierre Lemaitre

Ser una jubilada entrada en años y kilos, disfrutar de una vida de viuda muy confortable, es la tapadera perfecta. Quien le da ordenes sabe que nadie sospechará de esta mujer y si se apega al protocolo, los clientes quedaran a salvo y satisfechos de sus servicios. Pero últimamente su mal carácter, los frecuentes olvidos, tal vez de un Alzheimer que se anuncia, y ciertas dosis de crueldad gratuita la están llevando a cometer demasiados errores…

Imagine usted que un asesino a sueldo confunde una nota cotidiana sobre su buró con una orden de ejecución del mas alto nivel… un desastre que los jefes deben corregir de inmediato, so pena de destrozar todo el sistema de “retiro” que la “inteligencia” organiza.

Este es el planteamiento general de la novela, primer libro de Pierre Lemaitre, pero que permaneció inédito desde 1985. Se trata de su primera novela policíaca, que por alguna razón, nunca envió a los editores, quedando en un cajón. Lemaitre mismo explica, que luego de algunos años, el escrito ya no conectaba con el escritor.

Pierre Lemaitre es un psicólogo y profesor de educación especial que comenzó formalmente a escribir de manera “tardía”. A los 56 años decidió salir del closet de la novela negra (que siempre le había fascinando como lo demuestra en el Diccionario apasionado de la novela negra, reseñado ya en esta columna y formalmente su libro más reciente), y escribir sus propias historias, en las que por cierto, se siente un homenaje al cine y a la literatura negra por sus continuas referencias y guiños.

Creó a uno de los mejores personajes del género, Camille Verhoeven, que con apenas cuatro libros, se convirtió en un entrañable para los fans de la novela negra. En 2013 se hizo acreedor al Premio Goncourt, el más prestigioso de Francia con una novela alejada del género, Nos vemos allá arriba y se convirtió en toda una figura de la literatura moderna. Continuó por ese camino, retirando a Camille, pero los seguidores pedíamos a gritos que regresara al noir, ya que se trata de un excelente escritor, no importa el género. Creo que la presión popular le obligó a “regresar”… para afianzar su decisión de abandonar la novela negra.

No la abandona por cansancio o decepción, en donde sigue siendo un referente obligado, sino porque a su edad y con la demostración fehaciente de su calidad, desea explorar otros mundos literarios y no cabe duda de que lo hace de manera magnifica.

Lemaitre explica que sintió que no había mejor manera de retirarse que publicando su primera novela, inédita, pero que contiene ya los elementos que lo consolidaron como uno de los mejores. Un libro que envejeció muy bien en el cajón, sin dejar de reflejar el tiempo en que fue escrito, 1985, con cabinas telefónicas, mapas de carreteras, sin análisis de ADN, ni redes sociales ni cámaras de vigilancia por todos lados.

La gran serpiente, su primer-último libro de novela negra es un divertido y exquisito juego macabro al más puro estilo del mejor Tarantino. En él hace gala de su humor más corrosivo, brillante y despiadado. Sus personajes, aunque nos encariñamos con ellos, son apaleados o ”retirados” sin piedad y nos plantea un rompecabezas donde nada es lo que esperamos…

Yo de verdad espero que regrese el Lemaitre negro, que de la nada vuelva Camille Verhoeven, tal como Conan Doyle revivió a Sherlock Holmes o Paco Ignacio Taibo II regresó de entre los muertos a Héctor Belascorán Shayne, pero me temo que eso no pasará nunca, así que disfruté de lo lindo La gran serpiente y creo que ustedes también lo harán, tanto si conocen o no a Pierre Lemaitre, así que anímese y protéjase del calor inmenso con este libro que se lee en tres patadas.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el artefacto.

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