La Mueca: juntos, revueltos e independientes10 min de lectura

Caliche Caroma

Esta es una entrevista con tres voces tigres que para nada son tristes: Ana Laura, Xanai y Joaquín, integrantes medulares de La Mueca, con más de tres décadas de trayectoria (dos de ellos). La tríada de artistas multidisciplinarios ha ido y venido por el mundo. Morelianos, porque aquí viven y aquí se ríen. El foro mueco es por todos conocido, la magia se hace en Aquiles Serdán #797, en el Centro Histriónico de la capital michoacana (por ahora en descanso obligado). De corazón cosmopolita, como corresponde a los juglares, igual tocan una pirekua que interpretan a T. S. Eliot, homenajean a Morelos, se tutean con los clásicos y bailan rock y son jarocho mientras reflexionan junto a Severo Iglesias. Las tres voces hablan, se revuelven como mar de pensamiento, juntas pero independientes, nos cuentan en cuento un poquito del montón de aventuras que han vivido (y viven), así que a leer y a disfrutar de estas voces que ven (Ibargüengoitia casi dixit).

Origen. El nombre completo es La Mueca: Organización Mexicana de Arte, Cultura, Pensamiento y Acción Política. En el inicio de los tiempos la bautizamos como La Mueca, allá en 1984, nos inclinamos por esta palabra, había otros nombres rondando por ahí; parte de un gesto teatral, escénico. Hemos agregado el subtítulo porque enuncia un largo camino en donde La Mueca no sólo es ese primer impulso de necesidad expresiva, en gran medida de jóvenes (que lo fuimos), también indica un trayecto, una decisión y una posición ante el mundo, a partir de cuatro grandes líneas que nos permiten desplegar acciones: artística, cultural, pensamiento y política. En agosto cumplimos 36 años.

Integrantes. Han sido muchísimos, demasiada gente que a lo largo de treinta y tantos años ha ido y venido, sólo a dos no nos han corrido aún (Joaquín y Ana Laura). Hoy, La Mueca como organización, está conformada por: Mitzi Ortega, promoción, redes, difusión; Erik Cortés, parte artística, musical y actoral; Alejandro Santos, músico y técnico de audio; Xanai Ortiz, que trabaja en La Mueca desde antes de nacer, ella es actriz, músico, editora, titiritera, encargada de un área muy importante, el trabajo con los niños; y bueno, Ana Laura Díaz y Joaquín Ortiz (El Negro), fundadores y vejestorios del grupo.

¿Familia? Circunstancia aleatoria que no tiene mucha relevancia a la hora de hacer arte, no es algo central ni principal en el quehacer creativo. Ser familia nos une más allá del trabajo, cierto, pero nunca hemos dicho que somos un grupo familiar. Afrontamos el trabajo de la creación desde una perspectiva evidentemente sensible y de profundidad humana, pero no por ser familiares, sino que así lo sentimos y estamos comprometidos con nuestra actividad artística. Tenemos la suerte de ser y estar cercanos, pero hacemos arte de manera autónoma. Está, por ejemplo, el caso de la familia de Bach, él tuvo muchos hijos, y tocaban juntos, pero no se hablaba de arte familiar. Operativamente quizás haya ventajas con esto de la familia, porque vamos a ensayar juntos o después de una gira tomamos el mismo taxi hacia la casa, nos ahorramos una lana (los taxis son caros en Morelia).

Obras y proyectos, ¿los más entrañables? Cada uno se disfruta de diferente manera y tiene su propia magia, cada proceso es entrañable por diferentes razones. Atendiendo a la palabra entraña, todos los proyectos han salido de nuestro interior y todos permanecen dentro de nosotros, conformándonos.  Del recuento que hicimos para los 30 años (en 2014), sobre nuestras producciones, nos percatamos de algo interesante, que una obra se monta varias veces a través de los años, pero cuando retomamos un trabajo ya no es lo mismo del que partió, toma otro sentido, son diferentes versiones. Sobre el número de proyectos realizados, entre 120 y 130 montajes, que abarcan el teatro, la música, el cine, literatura, acciones comunitarias y ciudadanas, niños, publicaciones, plataformas digitales…

Influencias. Estamos esperando que alguien venga a decirnos cuáles son nuestras influencias (risas a coro). Pablo Picasso dijo esta frase: “Los grandes artistas copian, los genios roban”. Reconocemos que La Mueca tiene detrás a grandes interlocutores, algunos vivos, con los que pudimos convivir, y una larga fila de los otros, los maestros que no están vivos, pero con los que guardamos un diálogo permanente al momento de crear. En la música están, por decir algo, Bach, Stravinski, Tata Gervasio López y Hendrix. En el teatro tenemos un intercambio constante con Pirandello, con los griegos, le mandamos Whatsapp a Ibsen, Strindberg, Chéjov. En realidad, no sabemos bien quiénes son nuestras influencias, díganos ustedes, les devolvemos la pregunta, respóndanla (dirigiéndose a los lectores, suspenso).

¿Es difícil hacer arte en México? Se hace lo que se tiene que hacer con las condiciones que hay, si realmente ese impulso y vocación existen. Es difícil hacer arte, en general, es decir, poder arribar a la obra, a la develación de la creación, no es sencillo. Y no por una falta de talento o dinero, sino porque la dificultad es intrínseca al arte, aquí está su belleza. La palabra difícil es difícil, compleja. Esta palabra remite a las facultades, a lo fácil, a la efectividad, lo que puede hacerse efectivo. Es difícil para quien no tiene desarrollada la sensibilidad. Ahora bien, hay que preguntarse si están dadas las condiciones para hacer arte. Sí, en el sentido que se explica al principio (impulso, vocación, pasión, et al). Desde otro punto de vista, la respuesta es negativa. No es fácil hacer arte en México porque el estado carece de una auténtica política cultural. Nunca ha habido un planteamiento serio, no existe hasta la fecha. Lo más cercano fueron los esfuerzos en la época de Jaime Torres Bodet. Faltan condiciones para que la sensibilidad del pueblo mexicano pueda desarrollarse. No es sencillo hacer arte en el mundo contemporáneo, donde las industrias culturales, la fuerza del capital y los negocios, refuncionalizan la sensibilidad y la necesidad del disfrute y la recreación, todo esto se capitaliza para los negocios. Se hacen cosas con ciertos valores, pero están lejos del arte en cuanto la develación de un mundo nuevo, el reto para el espíritu humano. Es complicado hacer arte que escape a esta lógica. Por eso, desde el principio La Mueca se declaró independiente, pensábamos que el arte necesitaba un margen de libertad para escapar a la pseudopolítica cultural (y aquí siguen).

Públicos. ¿El público? Que vaya, que asista a las puestas en escena, que vea nuestros videos de youtube. Ambos, niños y adultos son respetables y nos gusta trabajar con ellos, todos aportan, es disfrutable compartir nuestro trabajo con quien sea. Como decimos en Con Cierto Gato: “Es un espectáculo para niños y adultos inteligentes”.

La Mueca Organización Mexicana

La Mueca en pandemia. Estos meses de resguardo para La Mueca han sido de trabajo, pero así son los meses con o sin pandemia, crisis o lo que sea, para una organización que se dedica al arte, la cultura, el pensamiento y la política, no hay descanso. Lo que significó esta pausa fue una adaptación de la línea de producción, ofrecerle a la gente el contacto a través de videos, materiales elaborados para estas alternativas, mantener el espacio de diálogo a través de los medios digitales. Ha sido bonito y valioso encontrar formas distintas de seguir haciendo lo que nos gusta, antes no pensamos en tales plataformas y ahora se abrieron por las condiciones en las que nos encontramos, lo disfrutamos mucho. A lo mejor sin la pandemia no hubiéramos realizado esta producción para redes sociales, es lo positivo que salió de todo esto. La respuesta de la gente ha sido muy interesante. La cuarentena (de más de tres meses) cerró nuestro centro de trabajo, nuestro eje, y nosotros seguimos aportando desde estas otras trincheras, con dificultad , sí, ya que somos bichos del escenario, pero la adversidad nos ha traído una maravillosa respuesta de nuestra gente, que además colabora materialmente con nosotros. Aprendimos el manejo de nuevos medios y recibimos la solidaridad del público.

El ahorita y el adelante. Sobre lo que hacemos en este momento, está La Odisea, no podemos dejar a Odiseo en medio del mar, tiene que llegar a Ítaca. Tal vez después retomemos algunas otras obras clásicas narradas por Xanai (En busca del tiempo perdido, broma seria). Consideramos que es importante retomar esto de los videos con teatro y títeres, como lo que hicimos en Buscando un canto. Es muy valioso seguir por aquí. Una vez que se puedan abrir los espacios físicos, La Mueca convocará al público local. Mientras tanto, seguimos en contacto con gente no sólo de Morelia, también personas de otros estados y países nos siguen y apoyan. Más allá de esto, una de nuestras “ocupaciones”, algo que nos ocupa, es el trabajo en el ámbito político. Este mundo es complejo, en constante crisis, donde grandes núcleos de población quedamos a expensas de las decisiones de unos cuantos, no nada más en México, el grupo que detenta el poder lo hace globalmente. Esto que llaman la nueva normalidad, no es más que la misma normalidad injusta. Una de las tareas fundamentales para La Mueca es la reflexión y la propuesta para replantearnos cómo debemos asumir la organización y tomar las riendas de nuestro destino como país y planeta. Mientras nuestro foro esté resguardado, tenemos un plan para ofrecer propuestas y estar presentes en las cuatro líneas de La Mueca. En resumen, la pandemia pone en evidencia que el mundo se encuentra en una etapa grave desde hace mucho tiempo, nosotros acentuaremos nuestro aporte y nuestra convocatoria al pueblo mexicano (y más allá) para ejercer la acción política, se trata de hacernos responsables de la historia de la nación, de la humanidad y de la tierra. En esto andaremos en los días que nos queden.

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