La muerte de Erika Knapp5 min de lectura

Horacio Cano Camacho

Voy a reseñar un libro que me ha encantado y confirma mi impresión de un autor recientemente descubierto. Por principio, se trata de la segunda novela de Luca D´Andrea, un joven escritor italiano que, con apenas dos libros, se ha convertido en todo un éxito y una referencia obligada de la nueva novela negra italiana. Su primer libro fue La sustancia del mal, un texto que permaneció guardado en la editorial más de cinco años, hasta que alguien lo encontró y decidió arriesgarse al considerarlo (cosa que la critica confirmaría después), uno de los escritores más originales del thriller europeo actual.

Ahora regresa con La muerte de Erika Knapp, una historia emocionante e inquietante a la par. Luca D´Andrea ha elegido centro de sus novelas a su tierra, un lugar por si mismo lleno de historias y muchas nada agradables. Se trata del Alto Adigio en el Tirol italiano. Esta zona ha estado en disputa con Austria y gran parte de su población es germano parlante (perteneció al Imperio Austrohúngaro hasta el fin de la I Guerra Mundial). Bolzano, la ciudad más emblemática, fue elegida por Mussolini para ubicar la capital de la republica fascista y desde entonces presenta conflictos étnicos, poco conocidos fuera de Italia, con fracción nazi y actos terroristas que eran comunes hasta hace muy poco tiempo.

Esto lo comento porque estos hechos han configurado a varias generaciones, desde los participantes en las disputas étnicas, los jóvenes que no lo vivieron pero que asisten, sin comprender, a las luchas entre la sociedad germano parlante vs los italianos y, finalmente los que pretenden sustraerse a esa historia y mirar hacia adelante.

Luca D´Andrea

D´Andrea gusta mucho de mezclar elementos de la historia de la región con sus conflictos culturales, una investigación criminal muy trepidante y elementos que rozan el género del terror con su dosis de ocultismo, celos, mentiras y un pasado que alguien busca ocultar a cualquier precio. En ese sentido se le pueden notar paralelismos con John Connolly y Stephen King. Pero para nada es un imitador. Su estilo es muy original y es un elemento que nos muestra que hay que tenerles más miedo a los vivos que a los espíritus, sobre todo a aquellos que esconden esqueletos en los closets.

En La muerte de Erika Knapp pone todos estos elementos: Un día, el joven escritor de novela rosa Antoni (Tony) Carcano es abordado por una chica un tanto extravagante, que a través de una fotografía de su pasado como periodista novato lo regresa de lleno a un momento que pretende olvidar, la muerte no aclarada de Erika Knapp y la chica que lo confronta, Sibylle, es nada menos la hija de esta y busca respuestas.

De este modo, Tony Carcano se ve obligado a salir una vida monótona y aislada, en la que las únicas emociones son las de sus novelas y confrontar su pasado y el de toda una región llena de atavismos y traiciones, donde nada es lo que parece.

Los libros de Carcano se venden bien “pues el mundo está lleno de amas de casa frustradas a las que quitar las penas”. El encuentro con Sibylle le muestra a él mismo, que escribe novelas rosas porque allí si existen los finales felices… Juntos, esta pareja muy original, se enfrasca en comprender la muerte de Erika, declarada en su tiempo como el suicidio de Erika la rarita. Esta chica, estudiante y madre muy prematura salió de casa para en Maturaball, la fiesta de las escuelas alemanas que celebra el fin del bachillerato, para aparecer ahogada en un lago cercano (en esta región hasta los colegios están separados por el origen étnico de los niños y jóvenes) …

Pero hay muchas interrogantes no resueltas y muchos interesados en olvidar el asunto. Todo indica que el pueblo mismo está intentando ocultar una verdad mucho más peligrosa, en donde muchas mujeres han desaparecido… Así que Sibylle (Sib) y Tony se ven inmersos en una historia que mezcla el conflicto étnico latente, los miedos de una sociedad aparentemente idílica, con la presencia de los prohombres y benefactores del pueblo que resultan no ser lo que parecen. Pero también se ven metidos en una historia de arcanos, tarot, libros antiguos y fanáticos del ocultismo que miran el mundo desde otros ojos, muy lejanos de lo evidente y que rápido pierden todo lo divertido.

La muerte de Erika está llena de símbolos y señales que algunos parecen muy interesados en ocultar. Es inevitable no recordar aquel texto de Umberto Eco, El péndulo de Foucault en donde un juego inocente y divertido de los trabajadores de una editorial que publican una colección de libros “iniciáticos” con propositos más bien satíricos, se encuentran en una historia que pronto se trasforma en un asunto muy serio al no imaginar que la broma para algunos, en otros mundos es vista de otra forma muy seria…

Sib y Tony van aprendiendo que así como las novelas rosas cubren una función, los “otros” libros tienen lectores peculiares y muchas veces siniestros. En fin, no les cuento más. Coincido plenamente con que Luca D´Andrea está creando un estilo refrescante en la novela negra italiana y que su fama comienza a crecer en el resto de Europa gracias a elementos arriesgados y tramas muy complejas y bien construidas. Atrevase con sus dos novelas que son historias independientes, aunque conectadas por la geografía y la historia.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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