La semana que conocí a Juanma Eskorbuto5 min de lectura

Víctor Ruiz

Fueron, quizá, la banda más trascendente de lo que se conoció como el Rock Radikal Vasco en los 80’s, aunque a ellos el término no les caía en gracia. Eskorbuto nació en Santurce, un pequeño pueblo del Estado Español. Irreverentes y anti-todo, así eran Juanma, Iosu y Pako.

La noche del viernes 19 de abril de 1991 sonó el teléfono en casa de Christian. Acostumbrados a no recibir llamadas a esas horas, a la familia Morales Gutiérrez le pareció inusual el sonido del timbre. Al levantar el auricular, Chris escuchó una voz ´vasca´ que preguntaba por él. Se trataba de Juanma Sánchez, bajista y cantante de Eskorbuto.

“Te llamo para ponernos de acuerdo para el concierto de mañana” dijo Juanma a un Chris Morales, que con apenas 19 años de edad, no daba crédito a que uno de sus máximos referentes del punk le estuviera llamando para invitarlo personalmente a la tocada que ofrecerían en Tlalnepantla, Estado de México.

Ahora con 48 años de edad, Christian comparte con Lado A los detalles de aquella semana, en la que inesperadamente se convertiría en un testigo cercano y de primera mano de lo que sería la única visita de Juanma Sánchez al extranjero con Eskorbuto.

“Con mi novia escuchamos que Eskorbuto iba a dar una entrevista en el Instituto Mexicano de la Radio, entonces se nos ocurrió ir para ver si lográbamos sacarnos una fotografía. Llegaron, los saludamos y nos pidieron que los esperáramos en lo que salían de la estación. Una hora después, Juanma nos invitó a acompañarlos al hotel Mallorca”.

A partir de ese momento, las invitaciones a pasar el rato con Juanma, Pako Galán, Iñaki Gato y el manager Iosu Muguruza, se volvieron una constante. Desayunaban con ellos, los acompañaban a los ensayos, recorrían el Distrito Federal, bebían cerveza en el cuarto del hotel y compartían canciones de aquí y de allá.

Cuenta Christian que durante su estancia en el país, Juanma demostró ser un notable admirador de la música mexicana. “Estábamos en el cuarto del hotel y Juanma agarraba su guitarra para cantar canciones rancheras, le gustaba tocar México lindo y querido, ¡Ay, Chihuahua!, y un montón de rolas que se sabía mejor que nosotros”.

Relata que el músico había viajado a México con la esperanza de ver a gente arriba de sus caballos y con los tradicionales sombreros charros, tal como los había mirado en las películas nacionales que llegaban al País Vasco.  

Aunque por aquellos años ya se sabía de las adicciones de Juanma y Iosu Expósito, quien no viajó a México por su delicado estado de salud, Christian recuerda a un Juanma delgado pero en buenas condiciones físicas.

“Siempre se tenía cerveza en la habitación, pero nunca me tocó ver algún otro tipo de sustancias, aunque sí tomaba pastillas; a él le gustó mucho la Negra Modelo y cada que agarraba una lata solía decir ´Negra Modelo para que te crezca el pelo´”.

Eskorbuto ofreció dos conciertos en México. Christian cuenta que fueron directos y potentes como solían ser las presentaciones de la banda, pero también estuvieron llenos de disturbios, excesos y un sobrecupo en el boletaje.

Antes de regresar a casa, la banda decidió hacer una escala en Acapulco por los buenos comentarios que habían escuchado de ese lugar. A Christian, Juanma le compartió la dirección de su casa, “para cuando vayas a Santurce”.

Pero la visita nunca se podría dar. El 9 de octubre de 1992 Juanma Sánchez murió a causa de su adicción a la heroína. “Cuando me enteré de su muerte fue algo muy triste, siempre lo vi como una persona con la que me identificaba mucho y el poder convivir con él es de los mejores recuerdos que tengo”.

A más de 28 años de aquella semana, Christian se sigue quedando con la congruencia que le mostró Juanma en todo momento. Dice que era jovial, sencillo, amable y dispuesto a mandar al diablo las apariencias. Pero también vio un Juanma rebelde y contestatario, como en sus canciones. “Era tal cual un punk” asegura. Nunca mejor dicho: Juanma Sánchez formaba parte de “la banda más honrada que ha pisado el planeta en millones de años”.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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