La tecnocumbia no ha muerto8 min de lectura

Caliche Caroma

Todo ocurrió en la Chamycheladas Chamys, centro de recreación y discusión jurídica, dicen que los estudiantes de la Facultad de Derecho hacen sus tareas en este lugar, la dirección conocida por fulanos y perenganos, avenida Tata Vasco #405, aún Centro de Morelia. Había que atravesar miríadas de borrachos semitristes que curan sus penas con cervezas sabor chamoy. Al fondo, otro ambiente, lo que era un patio se convirtió en un escenario, pista luminosa, luces de colores, anémonas de luz. Aproximadamente unas cincuenta personas, reunidas para recordar a la reina del tex-mex: “Porque esta canción no es pa’ ningún flojón/Si aún está sentado, tira la silla a un lado”.

Tributo a Selena, concierto íntimo del sábado 16 de noviembre, extraño año el 2019, 21:00 horas. El boleto incluía barra libre de tragos, cócteles de tequila y vodka, botana, fruta (picadita), dulces varios, carnes frías, quesito. Los últimos serán los artistas. Los músicos y sus nombres: en la voz, Marcela Álvarez; teclados, bajo, coros de Alex García; guitarra y coros, Juanjo Herrera alias El Chino García; batería, percusión electrónica y coros de Gonzalo Díaz. Los tres varones se hacen llamar Club Bahía, ésta es una colaboración especial con Marcela. Los dos bailarines, porque hubo bailarines, son Jorge Chapa y Francisco alias Johan. Marcela y Alex planearon el tributo desde meses atrás, consiguieron el lugar, diseñaron e imprimieron la publicidad, recuerditos, ¡lleve su playera, varias tallas! Iluminación y pista de Sistema Tiempo Digital. Papitas Pancho, patrocinador oficial.

Un montón de gente trabajó para ofrecer un espectáculo de calidad, parte de lo que compartió la cantante y organizadora: “Casi es un año desde que presentamos este tributo por primera vez, crecimos en muchos aspectos, en la música, claro, pero también en la organización. Transformamos la parte de atrás de Chamy’s, convertimos el patio en un foro atractivo no sólo para lo visual y sonoro, también para el gusto, lo sabores. Los bocadillos y las bebidas de cortesía, la atención y el espectáculo, nos pusimos una meta y la cumplimos, aunque no ganamos, la verdad es que nos tocó poner de nuestra bolsa, pero estamos muy contentos, vamos aprendiendo y lo importante, el centro de esto, es la música”.

Las canciones que interpretaron Club Bahía/Marcela Álvarez fueron: No me queda más, versión libre, mezcla de reggae y balada rock; Carcacha, Cobarde, Si la quieres, Fotos y recuerdos al estilo pop (paleta de fresa); La llamada, incluyó actuación cómica de los músicos, es decir, show cómico musical; No debes jugar (con mi corazón), Amor prohibido, Tecnocumbia, un popurrí de música disco, éste lo tocaron porque Selena lo incluyó en el último concierto que ofreció antes de morir, incluye I Will Survive; Bidi bidi bom bom con toque hawaiano, Baila esta cumbia y, gran final, Como la flor: “¡Pero, ay ay ay cómo me duele!”.

Marcela Álvarez admira a Selena Quintanilla por varias cosas: “Yo nací el año que Yolanda Saldívar le disparó, 1995. En la adolescencia me topé por primera vez con un concierto (grabado) y me encantó lo que vi y escuché. El show que ofrecía, la producción, su voz, la ropa, los bailarines, la música que estaba hecha para que ella improvisara y luciera con la fuerza y presencia de esta gran mujer. Selena conquistó los Estados Unidos, a pesar del racismo que existe en este país, portó con orgullo sus raíces. La mezcla del talento desbordado más su imponente belleza fue explosiva”.

Dos horas duró el Tributo a Selena. La botana se acabó, la bebida igual. Poco a poco la gente se fue parando a bailar y los que no bailaron, desde sus asientos coreaban las canciones, las improvisadas y sentimentales voces se unieron al canto de Marcela: “El dinero no importa en ti y en mí, ni en el corazón”. Alex, el tecladista que bajea y baila, saludó a su familia, a los amigos, a los amigos de su familia, los saludos también fueron para el dueño del lugar y sus amistades que bebían y disfrutaban del evento debajo de la famosa foto de Tony mayo que muestra las portadas de los discos de Pink Floyd pintados en los cuerpos de seis mujeres. En fin, hubo muchos saludos, confeti, fuegos artificiales y aplausos. La habilidad de los tres músicos y la cantante le rindieron pleitesía a la estrella de Selena y los Dinos. La memoria es una caja de música y suena así: “Y es todo lo que me queda de tu amor/Sólo fotos y recuerdos”.

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