La verdad más profunda6 min de lectura

Horacio Cano Camacho

A comienzos de 2010 cayó a mis manos un libro cuyo titulo me encantó y decidí comprarlo. No quiero decir que seguí alguna “corazonada”, simplemente porque esas cosas a mi no se me dan. Fue única y exclusivamente por el titulo. El asunto es que una novela que se llama Esta noche digo adiós por fuerza debe ser buena, pensé. De manera que me hice con ella y ya no pude parar. Me dejó pegado a al sillón hasta terminarla. La verdad es que colmó totalmente mis expectativas. Y no estoy sólo, Stephen King, Dennis Lehane, Dean Koontz o Michael Connelly que de novela negra saben mucho más que yo, han comentado en diferentes foros que Koryta es un genio y es el nuevo hombre de la novela negra norteamericana. Su estilo recuerda mucho a los padres fundadores del genero en los Estados Unidos del siglo pasado: Dashiel Hammett y su Sam Spade, Raymond Chadler y su Philip Marlowe, incluso a James Ellroy.

El protagonista de los primeros libros de Koryta es el detective Lincoln Perry, un tipo encantador, pero visceral y atrabancado, expulsado de la policía y en frecuentes encontronazos con esta. Perry es un justiciero, capaz de enrolarse en las más impresionantes tramas para descubrir la verdad y salvar a damas y caballeros en peligro. Aunque estas damas y caballeros no sean del todo compañías deseables. Está acompañado de Joe Pitchard, expolicia ya mayor, honesto y muy racional, que actúa como su conciencia y sin cuya ayuda Perry ya la hubiera palmado. El otro protagonista de sus novelas es Cleveland, ciudad en ruinas, acosada por el desempleo, la corrupción y la degradación de todo aquello que estimamos bueno.

Michael Koryta

Koryta recupera los elementos que inauguraron el género de la ahora llamada Escuela Norteamericana de novela policiaca: Un personaje que es más un antihéroe, mañoso, medio pillo, cínico, pero muy seductor. Este se encuentra sobre una línea muy tenue entre el héroe o el villano que combate (entre los delincuentes y los policías sólo media la placa, decía Harry el Sucio…). Al policía o detective le acompaña siempre o casi siempre un alter ego bueno, racional, honesto. Este personaje es el contrapunto que nos va mostrando, con sus actos y reflexiones, a cada paso, las zonas oscuras del héroe. El otro componente es la sociedad –en este caso la ciudad- como elemento de critica social. Descubrir sus closets llenos de cadáveres es el elemento de denuncia que transformó al género y lo distinguió de la novela policiaca europea. No es un tratado sociológico, Koryta tienen ritmo, intensidad, drama y un humor negro muy peculiar.

Esta noche digo adiós la escribió a los 21 años, fue de inmediato reconocida en EUA y premiada como novela revelación y luego galardonada con el prestigiado Premio Edgar a la mejor novela policial. A esta primera le siguieron El lamento de las sirenas y Una tumba acogedora (las tres editadas por Roja y negra de Mondadori). Son tres novelas muy redondas, más la primera y la tercera, pero ya prefiguran al escritor de culto. Yo creo que se consolidará, sin duda, a pesar de sus éxitos y de que escritores afamados y critica se le han rendido, no ha sucumbido a la mercadotecnia y novela a novela, Lincoln Perry va madurando y se está convirtiendo en un personaje entrañable. Esto se ve muy bien desde su primera novela, aunque, por lo menos en español, apenas es conocido.

A su serie de Lincoln Perry le siguió, en español, Aguas gélidas (2010, RBA), un excelente libro en donde Koryta cambia de personaje y de contexto con Eric Saw, un nuevo detective que se mete a un pueblo lleno de secretos para investigar el pasado de un multimillonario lleno de misterios.

Y desapareció… para los lectores en español. ¿Por qué razón?, no lo se, tal vez por estas tierras no tuvo el éxito de ventas o en la fiebre de la novela negra que experimentamos ahora, surgieron nuevos nombres que presentar. El caso es que tuvimos que esperar hasta este año por terminar para hacernos de su novela más reciente, La verdad más profunda (2019, RBA Serie negra. ISBN 97884918757441).

Casi siempre una confesión se toma como el punto final de toda investigación. El culpable reconoce su responsabilidad. Asunto concluido… o no. El titulo original en inglés se ajusta más a la esencia del libro, How it happened, cómo sucedió. La confesión de un crimen no necesariamente es la verdad, es en todo caso, es la visión de quien narra su participación. Se requiere, en una investigación sólida, reunir todas las evidencias y pruebas para acercarse a la realidad.

Y qué pasa si quien confiesa es una chica drogadicta… “no lo había visto nunca antes del día en que lo matamos”. Koryta le da una vuelta de tuerca a la novela negra: demostrar que el “culpable” dice la verdad.

El detective Rob Barret se ofrece de voluntario para ir a resolver un caso en una pequeña localidad del estado de Maine. Rápidamente consigue que Kimberly Crepeaux, una chica borde, confiese que ella, y dos amigos borrachos y drogados, asesinaron a una pareja y arrojaron su cuerpos a un lago. Caso cerrado. El problema es que los buzos no encuentran ningún cuerpo. Y por supuesto, nadie le cree a Kimberly, excepto el detective, quien ahora debe demostrar la credibilidad de un personaje tan poco confiable.

Se inicia así una novela llena de intrigas, drogas, ambición y chantaje, llena de giros inesperados en donde lo que creemos, páginas adelante se derrumba. El mejor Koryta. Una novela negra, un thriller, una novela llena de humor amargo… Para terminar o comenzar bien el año…

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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