La vida secreta de los escritores5 min de lectura

Horacio Cano Camacho

“Todo el mundo tiene tres vidas: la pública, la privada y la secreta”
Gabriel García Márquez

Los escritores, como muchos otros artistas, en ocasiones se inventan personajes de sí mismos que constituyen su cara pública. Y los hay interesantes u odiosos, incluso delincuentes. La cara pública no necesariamente corresponde a la realidad: Machos, borrachos, seductores, ladrones, guerreros, samuráis, contrabandistas, defraudadores… los hay de todo. Hay casos de escritores que fueron devorados por sus personajes y lo que pasó a la posteridad fue la fama de estos últimos. José Ovejero ha publicado un libro muy interesante de algunos de estos casos (Escritores delincuentes, Alfaguara 2015. ISBN 9788420409405).

En la literatura hay una categoría muy peculiar de escritores y escritoras que han decidido separarse de la prensa, las pasarelas, los reflectores y todo lo que implica esa suerte de mercadotecnia literaria. Y esta lejanía se podría explicar como un intento de ganar libertad.

Aquí nos encontramos con autores que no la llevan bien con la prensa, no conceden entrevistas o cuando lo hacen se les nota incomodos. Los hay quienes no dan conferencias, no van a las presentaciones de sus libros, incluso no se presentan a recoger los premios que su obra va cosechando. Me vienen a la memoria J.D. Salinger, Fred Vargas, Milan Kundera, Cormac McCarthy, Wu Ming (nombre colectivo), hasta Elena Ferrante, de quien no conocemos ni siquiera su identidad real. Estos autores siempre han mantenido celosamente su intimidad y no por pose o para crearse un personaje timido…

Leonardo Padura, en La memoria y el olvido (Verbum, ISBN 9788490743263) dice que en ocasiones a él le gustaría ser Paul Auster, no sólo por la calidad de la producción literaría de este, “…yo desearía ser Paul Auster, sobre todo, para que cuando fuese entrevistado, los periodistas me preguntasen lo que los periodistas suelen preguntarles a los escritores como Paul Auster y casi nunca me preguntan a mí -y no por la distancia sideral que me separa de Auster.” Es decir, ser interrogado sobre sus libros, sus personajes, el beisbol y no sobre el rumbo de la economía o la política o… El asunto es que muchos escritores terminan hartandose de la prensa y les mantienen a raya.

Así llegamos a la novela de hoy, un texto que me dejó gratamente impresionado. Se trata de La vida secreta de los escritores de Guillaume Musso (AdN 2019, Barcelona, ISBN 9788491816577) que trata precisamente sobre esta emancipación del escritor. Pero alejarse de los reflectores generalmente siembra la suspicacia. ¿Por qué alguien simplemente ignora el medio principal para promover sus libros?

Algunos autores se han alejado no solo de la prensa, en realidad lo han hecho de la literatura misma (como J.D. Salinger autor de El guardian entre le centeno, todo un clásico de la literatura norteaméricana moderna). Y por supuesto, a los lectores nos generan las dudas: ¿una tragedia familiar?¿un secreto vergonzante?¿la comisión de un crímen que busca ser eludido a través el olvido de las pasarelas?¿simple hartazgo?¿crísis creativa? La verdad es que se trata de un terreno fértil para cualquier especulación, incluyendo las más terrorificas.

Y esto es precisamente lo que logra Guillaume Musso al crear un gran rompecabezas de suspense que no se resuelve hasta el último momento. El argumento va por aquí: El conocido escritor Nathan Fawles, después de publicar tres novelas de culto, declara por concluida su faceta como escritor y decide retirarse a una isla salvaje frente al Mediterráneo. Luego de casi veinte años desde que Fawles se retiró no ha concedido ninguna entrevista ni ha tenido una sola aparición pública. No obstante, sus novelas siguen fascinando a los lectores.

Dos jóvenes, de manera independiente desembarcan en la isla donde se retiró el escritor. Uno, Raphaël Bataille, aspirante a escritor y empeñado en que su ídolo Fawles lea su “primer” manuscrito y le de su opinión crítica a manera de bautizo, y la joven periodista Mathilde Monney fascinada por el autor, pero que tiene la intensión de sacar a la luz el secreto que seguramente guarda… Ese mismo día, aparece el cuerpo sin vida en la playa de una mujer.

A partir de esta “sencilla” premisa, Musso nos muestra un thriller emocionante y endiablado, lleno de referencias y homenajes a otros autores, de dudas y misterios que va tejiendo de forma muy cautivadora, donde nada es lo que parece y donde todos guardan secretos.

Musso juega con nosotros. Elaboramos conjeturas que se caen rapidamente. Asumimos culpables o inocentes para pronto cambiar nuestras previsones… Y en el camino nos va hablando del proceso de escritura, de la pesadez de la fama y de las ilusiones, a veces convertidas en una verdadera tiranía de los lectores. Todo esto contado de manera vertiginosa y que te engancha de inmediato. Es un libro muy “salingeriano” o de clara referencia a Salinger, pero va mucho más lejos al proponernos un viaje a través de la literatura de una manera muy atractiva y emocionante.

Guillaume Musso es un escritor poco conocido en español a pesar de que existen otros tres o cuatro libro anteriores (La huella de la noche, Central Park, La llamada del ángel). Lo contrario sucede en Francia, en donde es todo un fenómeno de ventas. A sus 45 años, ha vendido más de 32 millones de ejemplares de sus libros y ha sido traducido a cuarenta idiomas. Todo un éxito del suspense. Les recomiendo mucho este texto. Es sencillo de leer y es muy disfrutable desde el comienzo.

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