Las olas rompiendo1 min de lectura

Livier Fernández Topete

   Para Héctor Alvarado

El amor es esta melodía sin letra, sin guiones prestablecidos, vocalizaciones en solitario o sincrónicas, escalas, arpegios, trinos, cerrar los párpados para ver hacia adentro, mirar al otro, ir y venir del Ermitaño a Los Amantes, pero reiterar el encuentro, aferrarse al espejo que es el otro, cristal que a veces se rompe y corta, luna que rebota el contraste, que refleja la complicidad, la coincidencia que brilla en el agua ojo especular. Y el fuego detrás, una llama que a veces quema, un ardor que también cobija, que entibia el espacio de dos que caminan juntos. El amor es Eros extendiendo sus alas, los cuerpos moviéndose mientras cantan, el tiempo de las sonrisas, Cupido expandiendo dos consciencias, arco y flecha que penetran Narcisos, que punzan creencias, que empujan a la voz a salir del cuerpo. El amor es una nota alta, tan alta que no siempre la alcanzamos, es la grieta que se abre, el resquicio permitido a los hombres para mirar lo divino, el canto de una sirena, el sonido de las olas rompiendo cuando dos se entregan al sueño y al amado, cuando se arrojan a la pequeña muerte del orgasmo y a la otra muerte de otra noche en la que amaron y fueron amados.


Imagen de portada: Waves breaking de Claude Monet.

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