Linda 676 min de lectura

Gerardo Pérez Escutia

En las últimas entregas de este Bufete Negro he comentado diversas novelas que en su mayoría son muy recientes, sin embargo, en esta ocasión voy a recomendar una  escrita en 1995 por uno de los más grandes escritores de nuestro país, Fernando del Paso. Este laureado escritor, ganador del Premio Cervantes y reconocido por muchos como el autor de, tal vez, una de las más grandes novelas mexicanas del último tercio del siglo XX: Noticias del Imperio.

También incursionó en el género de la novela negra y nos dejó como legado la sorprendente novela Linda 67, en la que despliega todo su talento como escritor y su gran conocimiento del género que se ve reflejado en los diversos guiños a muchos autores consagrados, como Edgar Allan Poe, Aghata Christie, Dashiell Hammett o Georges Simenon.

Linda 67, es una novela que cautiva desde la primera página por su originalidad, ya que desde el inicio sabemos cuál es el crimen y quién es el perpetrador, por lo que la trama corre hacia atrás, narrándonos en primera persona desde la voz del criminal, así que sabemos las circunstancias y motivaciones que lo llevaron a cometer el crimen.

David Sorensen Armendáriz, es un rico ejecutivo de una firma de mercadotecnia asentada en San Francisco, California. Está casado con la bellísima Linda Lagrange, hija única y heredera de un multimillonario texano magnate del plástico. Juntos son lo que caracterizaríamos como la “pareja perfecta”, él es un joven guapo, sofisticado y políglota gracias a su formación como hijo de un diplomático mexicano. Nació en Londres y creció en multiples capitales europeas, “su infancia y adolescencia transcurrieron en el lujo y le hicieron creer que era rico y lo sería para siempre. Linda es una rubia de cuerpo perfecto, caprichosa y segura de sí misma, idolatrada por su padre, acostumbrada a hacer su voluntad tanto en el ámbito personal como en el profesional y en donde se destaca como coleccionista de arte.

Fernando del Paso

Por diversas circunstancias, David decide asesinar a Linda, y una vez planeado el crimen, lo ejecuta golpeándole la base del craneo con una pesada llave inglesa para arrojarla dentro de su auto (un Daimler azul 1967 de colección) y llevarla a la bahía de San Francisco, en un paraje oculto cercano al bosque de sequoyas de Muir Woods. David se siente muy seguro pues planeo el crimen con detalle obsesivo y milimetrico, pero se olvidó de que el crimen perfecto no existe.

No es casual que Fernando del Paso desarrolle toda la trama de su novela en San Francisco, ya que al ser una de las ciudades más sofisticadas y cosmopolitas de Estados Unidos, es el escenario ideal para la puesta en escena de esta tragicomedia que desemboca en el asesinato de Linda Lagrange. Con sus restaurantes elegantes, sus paisajes deslumbrantes y con un privilegiado sector de su población adinerada, constituyen el escenario perfecto para la cotidianidad de la pareja.

De esta manera, el autor nos lleva como espectadores privilegiados al famoso e histórico Hotel Fairmont, obra maestra de la Belle Époque, a donde acostumbra llegar el padre de Linda. Vamos también al famoso John’s Grill, donde almorzaba Dashiell Hammett mientras escribía El halcón maltes, lugar preferido de David y su amigo irlandés Chuck. Conocemos el elegante y famoso restaurante Fleur de Lys “donde Linda es famosa por sus propinas”, contemplamos el amanecer desde el célebre Pier 39”y admiramos la belleza elegante del Golden Gate. El autor nos hace conocer a detalle la geografía de la ciudad gracias a un relato que sube y baja por las calles de San Francisco que constituye el marco perfecto a sus giros novelescos.

En la novela aparecen otros personajes fundamentales en la historia, tenemos al padre de Linda, un millonario viudo que adora a su hija y desprecia olímpicamente a su yerno, a quien considera un vulgar caza fortunas. Conocemos a Chuck O’Brian, el mejor amigo de David, y en cierta forma su mecenas, él es quien le abre las puertas de los altos círculos sociales para recomendarlo en sus empleos.

Por último y como parte fundamental de esta historia, conocemos al inspector Galvez quien siempre aclara que es americano por los cuatro costados pues su familia mexicana llegó a Estados Unidos hace más de 100 años. Galvez es el inspector asignado al caso de la desaparición de Linda y además tiene una añeja amistad con el señor Lagrange, por lo que pone un especial interés en la resolución del caso. Es un policía de viejo cuño, nada que ver con los policías atormentados a los que nos tiene acostumbrados la nueva novela negra, es tranquilo, reposado, analítico, muy en el estilo del inspector Poirot, goloso irredento, no escatima nunca el tiempo para comer un croissant con chocolate en el Franciscan Croissant.

Con estos personajes, estos elementos y esta ciudad, Fernando del Paso construye una deslumbrante historia en la que hace gala de una prosa exhuberante, describe cada hecho, cada detalle, cada comida, cada lugar con una prolijidad asombrosa. Es evidente su talento de hombre renacentista, pues en esta novela cabe todo, historia, arte, misterio, gastronomía, vinos, erotismo. Toda esta minuciosidad, nos permite colocarnos en los zapatos de los protagonistas de la historia y recorrer junto a ellos las calles de San Francisco.

Una gran novela con una resolución y final inesperados, que dejan un buen sabor de boca, a pesar de tener más de 20 años de haber sido escrita, es totalmente actual, la relectura que hice lo sostiene, y reafirmó la certeza de haber leído una excelente historia. Se las recomiendo ampliamente y si alguna vez van a San Francisco, no duden en llevar esta historia como guía de turistas y, ¿porque no?, como una pequeña Guía Michelin de esta magnífica ciudad.

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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