Los dioses deben de estar locos: The Boys6 min de lectura

Caliche Caroma

Los dioses deben de estar locos y no se trata de la película de Jamie Uys, la referencia es a la serie The Boys, basada en el comic del mismo nombre y creado por Garth Ennis y Darick Robertson (versión en español por Editorial Panini). Serie de dos temporadas (viene una tercera) que no es de Netflix, sino de Amazon Prime Video. Ultraviolenta, con lenguaje ofensivo, violaciones, pornografía soft, uso y abuso de drogas, secuestros, terroristas de nacionalidades tercermundistas, empresas trasnacionales… Esto hace de The Boys una producción políticamente incorrecta y apta para toda la familia disfuncional.

Los dioses deben de estar locos porque los superhéroes que aparecen en The Boys son demasiado humanos, de ahí la insania que les caracteriza. Los actos criminales, la ira, la envidia, la soberbia, amén, los convierten en miserables pecadores, dioses necesitados de redención, y es que esta jerga judeocristiana no es gratuita, en la serie aparecerá la Iglesia de Iglesias, para ese dios en desgracia también hay salvación. Nótese cómo van apareciendo las grandes narraciones de los dioses que aún adoramos: “Y se elevó hacia el cielo”.

The Boys parodia, por así decirlo, a los héroes de los dos grandes monopolios de la imaginación gringa, esas empresas de monitos que han introducido, a punta de repeticiones y refritos, a los supermanes, los batmanes, mujeres maravillas, flashes, aquamanes, los equis y todo lo referente los universos en colisión (guiño-guiño a uno de los mejores comics que Marvel y DC crearon hace ya muchos años luz). Los parodian, pero también llevan al extremo el consejo que el tío Ben le da Peter Parker: “Todo gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Y es que estos “súper” de The Boys son muy irresponsables con sus poderes, los usan para apantallar a las multitudes, y además se meten crack. Una de las escenas en el primer capítulo de la serie muestra al «como Flash» todo drogado arrollando a una inocente mujer de la que quedan sólo las manos, su cuerpo se desintegra, se hace puré rojo.

Otra referencia importante en The Boys es la mitología griega, esos seres todopoderosos, bellos y terribles, que los fundadores del pensamiento Occidental (nótese la mayúscula) nos legaron para la elaboración de tesis de filosofía y el reparto de Los Caballeros del Zodiaco. No hay nada más incestuoso, sangriento y deleznable que la mitología griega. Zeus viola a Rea, su propia madre, Zeus golpea a sus hijos hasta matarlos (a pesar de que él se salvó de ser devorado por su propio padre), Zeus manda al ostracismo a sus hermanos, Zeus viola a sus hijas, Zeus bien pudo ser protagonista en The Boys (Cf. Mitología Griega de Ángel Ma. Garibay). Vengador es el más poderoso de los “súper”, ¿es Vengador como Zeus?

Pero los verdaderos protagonistas de The Boys no son los superhéroes-dioses-todopoderosos, los meros-meros sabor ranchero están hechos de carne y sangre, se rompen fácilmente, cuidado, frágil. Sin embargo, tienen un poder más letal que todos los de los “súper” juntos, el deseo de venganza (la desquitanza), el odio que corre por las venas de Billy Butcher y, mutatis mutandis, Hughie Campbell, par de freaks que lideran, por así decirlo, al grupo de humanos que buscan desenmascarar a los supuestos salvadores de la humanidad, y no sólo desenmascarar, quieren matarlos, convertirlos en pedacitos como lo hacen con Traslucido (un “súper” que tiene la capacidad de volverse invisible para espiar a las mujeres en los baños), al que le meten dinamita por el recto y lo hacen estallar.

No se cuenta aquí la trama de The Boys, con el puro avance cinematográfico es suficiente para convencer o alejar al curioso. Y ni siquiera es necesario pagar Amazon para verla, las dos temporadas se pueden ver en cuevana (https://cuevana3.io/serie/the-boys). Los nerdos-devora comics-novelas-gráficas-gordos-de-mierda se quejan de que la serie no es como el original, y bla-bla-bla, pero no hay que hacer mucho caso a estos come pizzas, aunque no está de más, si se consiguen, echarle una mirada a los impresos (en Mercado Libre estaban los doce números en $2500 pesos mexicanos). Como despedida o como introducción el final de la segunda temporada: Vengador masturbándose desde lo alto de un edificio, tirando su semen a esa ciudad que protege y destruye por igual.

Notas: El responsable de esta nota no es gordofóbico, él también participa de la gordura, las referencias obesas son en buena lid. Es cierto que se abusa del guion corto en la nota. No se hace apología de la violación, aunque se mencionan varias de Zeus. No se hace tampoco promoción de la piratería, es sólo el ingenio de la pobreza.

Los datos técnicos y rudos: Año de creación: 2019-2020. Directores de los capítulos: Evan Goldberg (Creador), Seth Rogen (Creador), Eric Kripke (Creador), Dan Trachtenberg, Jennifer Phang, Philip Sgriccia, Daniel Attias, Stefan Schwartz, Fred Toye, Matt Shakman. Reparto: Karl Urban, Jack Quaid, Antony Starr, Erin Moriarty, Elisabeth Shue, Laz Alonso, Tomer Kapon, Chace Crawford, Jessie T. Usher, Dominique McElligott, Simon Pegg, Jennifer Esposito, Colby Minifie, Jess Salgueiro, Brittany Allen, Bruce Novakowski, Sarah Camacho, Jaiden Cannatelli, Brittany Drisdelle, Karen Fukuhara, Haley Joel Osment, Aya Cash, Alanna LeVierge, Nathan Mitchell, Jim Pagiamtzis, Lovina Yavari, Jhonattan Ardila, Christian Bako, Abraham D. Juste, Stephannie Hawkins, Andrea Houssin, Akiel Julien, Aniko Kaszas, Anna Khaja, Callum Shoniker, Giancarlo Esposito. Música: Christopher Lennertz.

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