Maraca y chimba: Marakachimba4 min de lectura

Caliche Caroma

Las noches de los martes en Morelia son salsero-cumbieras. Marakachimba, grupo de cinco músicos provenientes del jazz, ensambles de percusiones, el Conservatorio de las Rosas y la venta de refacciones. Dan las 23 horas y la paila suena, el caminado junto a la cáscara, la clave 3-2 o 2-3 o tercero desplazado; qué tumbado el de ese baby bass, teclado rumbeado y la voz que dice: ¡Ahí! Cactux Gastrocultural la rompe y ni fin de semana es.  

En el #191 de la calle Héroe de Nacozari, Centro moreliano, los salseros naïf y los expertos o los que simplemente pasaban por allí, pueden disfrutar de música para sabrosear, el famoso papi lindo/papi chulo, ahorita, en la que sigue bailamos, azúcar para el mojito. Marakachimba está cubierto de oro y plata:  Jossimark Pérez Vega en las ochenta y ocho teclas negras y blancas; Víctor “Conga” García en los timbales ¡pla pla pla!; Jorge Pointelin, cueros; Omar Marín y sus cuatro cuerdas; la voz es de otro Omar, pero Trujillo.

Una frase que roza la cintura, la mano suave, paso atrás para dar la vuelta y de regreso: La pista improvisada en donde la destreza y la sensualidad giran, quiebran sus cinturas, “En el año 1600, cuando el tirano mandó”. Pointelin y Vic García llevan más de cinco años tocando en este antro de los martes salseros, antes lo hacían junto a Alex García, Los Tropicuyos ayer, Marakachimba hoy. La nueva tradición de los grupos para bailar y gozar, la lista crece con los que estuvieron y con los que están: Azul Caribe, Matanzas Club, Son y Color, Melao, Son Iguanas, Yermo Yerto, Barrio Tingo, Maizoul… Plátano macho, arroz y puerco.

Los Marakachimba’s se han puesto a estudiar con gusto para que sus interpretaciones de los temas clásicos de la salsa y la cumbia, así como los éxitos desconocidos, vayan más allá de la mera repetición, copiar y pegar o ahí más o menos. Nada de esto, chico. Los cinco músicos tienen candela y ganas, ensayan, cada uno de ellos anda en proyectos diferentes, pero se juntan porque se quieren cuando tocan, que es el amor de los músicos en el gerundio. Arranca en fa.

La conclusión es la que sigue: Usted no puede faltar a bailar todos los martes con Marakachimba. ¿Qué tiene una boda? Marakachimba. ¿Se graduó la hija de la Facultad de Derecho? Marakachimba. ¿Se murió el tío Paco? Marakachimba. Coma frutas y verduras, disfrute la vida, sonría y baile, ¿con quién? Con Marakachimba.

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