Mary Norbert Körte: No hay nada mejor que un excatólico3 min de lectura

Mary Norbert Körte

La cocinera Eddie Mae soñó que sor Mary huía con Allen Ginsberg

Los largos pasillos oscuros suficientemente
sólidos para haber sobrevivido
el terremoto de 1906 en el que la supervivencia
era medida por el sonido
de las cuentas del rosario de la madre superiora
                                     ella soñaba
la cocinera soñaba a las otras monjas
soñaba imposibles sueños de plateadas
visiones oceánicos sonidos en la
                                  gimiente noche
Soñar era una misión a la que no podía
renunciar la noche era un lugar para ver
todas las libertades que acechaban adelante
como un dulce dragón como
una cruz con su cola circular

Ella huía en los sueños de todos
desafiando como una floreciente lumbre
corriendo topándose con los versos
de bardos y leones amantes y pájaros
encontrándose los brazos bien abiertos
con la batiente   oscura   brillantez

(La monja cocinera del convento de Santa Roso, realmente soñó que sor Mary Norbert Körte abandonaba el convento para irse con unos poetas, antes de que esto sucediera, cuando ella formó parte de la Conferencia Poética de Berkeley).


Tirando petardos por la ventana mientras pasa el exmarido con el coche (fragmento)

Sin ya 50 años intentando averiguar
cómo subir y atravesar los riscos
las montañas que flanquean el río Eel
salió la Abuela
Hermana Madre
Madres Coraje todas
con las que fue al colegio vivió
rezó zanjó todas las grandes
cuestiones alrededor de medianoche apretujada
mesas subastadas 50 años
que llevaron a un tiempo
de ruidos a la puesta de sol el tiempo
de 2 mujeres caminando entre manzanos otoñales
hablando del silencio que
el silencio que reina
en un bosque de secuoyas
de que fue el silencio es a veces un río helado
retenido en las rocas y juncos
el escarbar furtivo de los pájaros
que cantan al tenue sol del invierno
en silencio cantan en silencio


No hay nada mejor que un excatólico

(Búho Moteado y Cadena le vieron un escapulario a Erni Pardini)

Los escapularios puestos sobre el corazón
contienen reliquias de los mártires.
Los mártires vivieron y murieron
con heroica virtud.
La heroica virtud es una condición a la
que somos  constantemente llamados
por el abuso de la tecnología.
La tecnología debe ser puesta en su lugar:
el de la vida única que está entre los otros
que comparten este planeta.
Este planeta sobrevivirá sólo si todos
reconocen su misión en común.
La misión en común es el mutuo respeto.


 Mary Norbert Körte (1934), monja franciscana y poeta estadounidense de la generación Beat. Algunas de sus obras son: La generación del amor, Un breviario en tiempo de guerra y Puente de medianoche.

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