Materia oscura5 min de lectura

Horacio Cano Camacho

Hay uniones que pueden pensarse imposibles, por ejemplo, un autor de novela negra y un gran científico. Uno entretiene al describir crímenes truculentos y el otro genera conocimiento científico. Pero si lo pensamos bien, la investigación policiaca, la verdadera no la de “tehuacanazos” y golpes, es muy cercana a la ciencia, tanto que en muchos países se han creado divisiones científicas en la policía para analizar los casos con el método y las herramientas científicas. De manera que no debería ser raro que un novelista intente recrear el proceso científico insertado en una historia policiaca. De hecho, hay un todo un subgénero llamado tecnothriller que hace esto, precisamente y los precursores de la novela policiaca clásica, como el Sherlock Holmes, de Arthur Conan Doyle, atribuían al razonamiento científico todo su poder investigativo.

Pero unir la novela negra, la ciencia y la historia, resulta un poco más complejo, pero algunos escritores, por fortuna, se aventuran con buenos resultados. Es el caso que hoy presentamos. Philip Kerr es probablemente, uno de los más destacados autores de novela negra contemporánea y siempre ha gustado de cultivar el género histórico. Con su personaje Bernie Ghunter, un policía de los años 30 y 40´s no sumerge de lleno en la Alemania nazi. De la mano de esta serie se convirtió en un referente del thriller histórico.

Philip Kerr

Philip Kerr murió en el 2018 y apenas hace unos días, la editorial Salamandra publica por primera vez en español, en su colección Black Salamandra, su obra Materia oscura, precisamente con esta mezcla extraña y muy afortunada.

Materia oscura es un thriller histórico, pero también un tecnothiller de época. Nos presenta un relato en donde toca la política, la ciencia, la religión y la investigación policíaca en un Londres de finales del siglo XVII de la mano de un fascinante Isaac Newton. Después de publicar su Philosophiæ naturalis principia mathematica, mejor conocidos como Principia, en donde plasmó la ley de la gravitación universal y que es considerado como uno de los libros más influyentes de toda la historia, Newton quedó algo dañado, con crisis nerviosas atribuidas a su pasión oculta, la alquimia, y el uso de mercurio para lograr la transmutación de plomo en oro, se retiró del Trinity College en la Universidad de Cambridge y dado su enorme prestigio (y un buen padrino), se le ocupó en diversos cargos, más nominales que otra cosa, para permitir su restablecimiento pleno.

Uno de esos cargos fue el de Administrador de la Casa de Moneda de Londres, situada en la famosa y siniestra Torre de Londres, en donde asumió la tarea de la más importante reacuñación de metálico jamás realizada por Inglaterra hasta entonces. Aquí se sitúa la historia de Materia oscura. En 1696, Christopher Ellis, un joven aficionado a los naipes y a las mujeres, es enviado a la Torre de Londres para desempeñarse como ayudante de sir Isaac Newton. El renombrado científico está atorado con la reacuñación por casos de evidente sabotaje de su labor, pero con su aguda perspicacia y la habilidad de Ellis con la espada y el conocimiento de lo mundano, se convierten en una la peculiar pareja de detectives que intentará resolver el caso. Sin embargo, cuando sus pesquisas los conducen hasta un misterioso mensaje codificado sobre un cadáver escondido en la Torre de los Leones, los dos investigadores se darán cuenta de que se está urdiendo algo mucho más siniestro que mezcla a la política y la religión.

El libro resulta en un absorbente thriller que combina muy bien hechos reales, magníficamente documentados con la ficción (Newton llegó a ser intendente de la casa de moneda y como tal le tocó la investigación sobre delitos de falsificación y fraude al tesoro inglés). La novela tiene una buena dosis de humor, de cinismo y una descripción del contexto histórico muy precisa, que han llevado Philip Kerr a convertirse en un autor icónico.

En la historia vemos converger a personajes e ideas reales, como Robert Hooke, el descubridor y creador del concepto de las células, como unidad anatómica de los seres vivos y con quien Newton sostuvo una rivalidad ya legendaria. Hook reclamaba para sí la autoría de las leyes de la gravitación por un texto que publicó como unas cuantas frases sobre el tema meses antes de Newton, pero nunca lo desarrolló porque era totalmente disperso, mientras que Newton era lo contrario, sistemático y organizado. También aparece Daniel Defoe, el autor de Robinson Crusoe, como espía y realmente lo fue puesto que la policía le perdonó un montón de deudas a cambio de sus servicios como “oreja”.

Aparece Catherine Barton, la sobrina de Newton, que se dice que era de una belleza impresionante y que ayudó a su tío con (por lo menos a inspirar) muchos de sus grandes aportes, el asunto de la manzana, que al parecer fue un higo, ni más ni menos y sigue generando discusiones sobre su papel en la carrera pública del famoso tío. Aparecen personajes y hechos reales de la mano de una investigación emocionante que va describiendo el carácter y la lógica a toda prueba de Newton y las discusiones y guerras políticas y religiosas del momento. Hay crímenes, laberintos, mensajes cifrados, herejía, erotismo, fantasmas y mucha historia, siempre vinculadas a la genialidad científica de nuestro héroe.

De verdad a mi me ha parecido una novela deliciosa y los convido a leerla, seguro se divertirán y emocionarán…

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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