Mi familia son mis amigos: Beto León8 min de lectura

Caliche Caroma

Fue el domingo 24 de noviembre-2019 cuando Beto León convocó a un concierto privado para grabar video y audio de varios de sus temas, esto sucedió en el Café del Teatro Ocampo, tranquila segunda planta del edificio que se encuentra en la esquina de Ocampo y Guillermo Prieto, en el hígado de la ciudad de Morelia. El experimentado cantautor de rubios cabellos reunió a más de una docena de artistas, locales e internacionales, él mismo se refiere a estos creadores como “mi familia”. Y así, entre sus seres queridos, seres musicales, tuvo lugar el registro audiovisual d Beto León y sus parientes.

El orquestador. Beto León respondió algunos cuestionamientos respecto a esta convocatoria. Amable, comparte su alegría porque se sabe querido por sus amigos, a pesar de que siempre cuenta los mismos chistes en sus conciertos, «estaba Pepito en la iglesia…». Sus composiciones cada vez son de mejor calidad, el disco que presentó este año lo demuestra, Con tu nombre flor, producción que dedicó a la memoria de su madre, fallecida hace poco tiempo.

Estas son las preguntas con todo y respuestas, las fotografías capturan algo de esa felicidad llamada amistad.

¿Por qué este concierto? Háblanos con la verdad, hermoso Beto León: “El motivo del concierto-grabación fue realizar una especie de foto de familia, de registro con mis hermanos con quienes compartimos la música, ya que la forma habitual de tocar mis canciones es a guitarra y voz. Tengo la fortuna de contar con músicos muy talentosos que rayan el virtuosismo: Ottmar Bermúdez, Paul Niño, Jesús M. González, Jesús Loredo, Irepan, Yunuén e Ireri Mejía, Manuel de Jesús Álvarez Ruiz, Mafer García, Lupita Rodríguez, El Moy Bedolla, quienes participaron en el concierto que también fue slam, improvisación y grabación”.

¿Hubo más gente involucrada además de los músicos? Piensa sus palabras, Beto León ha crecido, la memoria en intermitencias: “Se contó también con la participación de Giselle Morffi Cruz, que leyó unas décimas que escribió para mi madre. En el concierto estuvo mi familia, fueron todos los asistentes en general, hizo de público en la grabación de video, yo me reconozco como un protocantautor, no tengo fans, tengo amigos que me quieren mucho”.

Una lágrima corre por la mejilla del cantautor, una lágrima sincera: “Contamos con la importante participación de mi ahora amigo Raúl Moller Jensen, dirigiendo la captura del audio, al lado de él, Miguel Ángel López Vega y Aldo Chávez Mejía (otro par que les debo bastante). El video corrió a cargo de mi querida amiga Gina Villrod y mi querido Aquiles Tarumba, quienes por cuestiones de logística sufrieron para lograr hacer las tomas. Carolina Orozco estuvo en el acomodo de la gente”.

«Fue un proyecto muy ambicioso, dijo mi hermano Irepan Mejía, que es muy acertado porque a pesar de haber reunido personas expertas en su área, reconozco que faltó logística, ensayos generales, pruebas de luz y un sin fin de detalles de los que se aprende”, Beto León es inquieto, se nota en su mirada extraviada que está planeando la segunda parte de esta experiencia.

Nos cuenta sus planes a largo plazo, el porvenir lleno de esos instantes afirmativos: “Hablando de planes a futuro, estoy convencido de que quiero estudiar composición y producción musical y seguir persiguiendo la canción, es lo que le da sentido a mi vida, pienso yo”.

Respecto a su contenido literario, la narrativa o poética de sus temas, explica que: “En realidad mi discurso lírico aborda temáticas muy diversas, desde la familia, la naturaleza, el amor en general, la infancia, más muelas, jajaja, Sólo trato de dejar plasmadas imágenes cotidianas”.

Esto lo lleva a hablar de sus fundamentos, el marco teórico y una botella de ron: “Creo que mis influencias principales son la canción de autor española, la canción sudamericana, el rock argentino, Jorge Drexler, David Aguilar, la música norteña que siempre estuvo en las fiestas de mi familia, la música ranchera”.

¿Y la creación, Beto león, en qué lugar está? Toma un sorbo de su vaso de agua imaginario, medio lleno, medio vacío: “Pienso que el arte en general es necesario para preservar el equilibrio ante la crueldad humana, y la canción es quizás es el formato más cotidiano de las personas, no queda más que seguir tratando de transmitir, por medio de la canción, mensajes positivos e intentar contrarrestar la turbulencia de la música más comercial de nuestro tiempo, que para mí gusto deja mucho que desear”.

 Y como Beto León siempre tiene algún evento para compartir, nos hace la siguiente invitación: “Sería bueno mencionar que habrá un festival de cantautores el 6, 7 y 8 de diciembre de este año, Trovándaro, con sede en el Poliforum, al norte de la ciudad de Morelia, colonia Santiaguito. Será mi primer festival de canción, ¡no falten, amiguitos!”.

Dejamos a Beto León en una mesa lejana, libreta, lapicero, guitarra. Escribe, rasga las cuerdas, vuelve a escribir, ¿qué nos ofrecerá en los sucesivos días, si acaso los hay? Seguramente más de esa gran órgano vital, rojo y lleno de amor, su corazón.

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