Mono Ebrio Editorial: monitos xhidos8 min de lectura

Caliche Caroma

Hice mi pedido de la Mono Ebrio Editorial, compré los números 1, 2 y 4 de El Tarántula e Insectomaquia: Pequeñas historias de terror, sexo y muerte, este último es de Nurivan Viloria; en El Tarántula además de Viloria, la edición, impresión y diseño está a cargo de Salvador Jacobo. Entre el hojeo y el ojeo del material que adquirí, van apareciendo los ladrones de tatuajes, revólveres cargados de futuro, las costumbres salvajes sosegadas, los hombres lentos, poemas de Eduardo Lizalde, Miguel Hernández, Baudelaire y Poe, insectos, chichis, vergas, memorias manchadas de tinta e inciertas reminiscencias de Robert Crumb, Max Beckmann, Mil Chistes, Rambla, Heavy Metal, Bronca aquí en México, que editaba Paco Ignacio Taibo II, la venganza del comunismo.   

Ya estaba más o menos preparado para el Nurivan, él habló en nombre de los dos, de Chava y de él mismo, la historia de esta editorial que se caracteriza por hacer monitos xhidos, al final hace una invitación. Antes de «sus palabras», algunos datos extra. Mono Ebrio Editorial, su centro de trabajo, está en Valentín Gómez Farías #265, Centro moreliano, en la planta baja del famoso Jeudi 27. Los monos ebrios se alimentan de tacos de dos pesos de la taquería El Quetzal, cerca de su estudio taller cantina. A Nurivan le gustan las películas de Tarkovski por la narrativa no lineal. A los dos les late el alcohol y las rolas de Juan Gabriel cuando están trabajando. Nurivan lee ahora a Horacio Quiroga y Salvador prefiere a Conrad, en particular El corazón de las tinieblas. A la entrevista, antes de que el beodo chango nos evacue encima.

Nurivan

Primero el nombre salió de un cotorreo, de reírnos un poco de nosotros mismos, tomar ese personaje del Mono Ebrio para representar nuestro lado ridículo y absurdo. Y también para trabajar no en serio, sino formalmente. De este nombre se desprenden valores estéticos que para nosotros son importantes, valen la pena: lo vergonzoso, grotesco, irracional, cosas medio sucias… Nos interesan todas esas cuestiones, por eso escogimos Mono Ebrio. Salvador y yo nos sentimos identificados porque muchas de las ideas tienen que ver con la peda y el cotorreo, de repente estamos echando la chela y al final de cuentas ese monito cagón nos representa.

Cuando estábamos pensando en el proyecto nos interesaba que la editorial pudiera ser un espacio donde pudiéramos dibujar todas las cochinadas que se nos ocurren, tal cual las pensamos, sin que haya ningún tipo de impedimento. Ese Mono Ebrio representa también la idea de no censura y la apertura a temas que nos dan curiosidad y no siempre son tan bien recibidos por otro tipo de editores.

Nurivan Viloria | Salvador Jacobo

El proyecto tiene como cinco años, más o menos. Lo integramos Salvador Jacobo y yo, Nurivan Viloria. Nos interesa mucho la gráfica, específicamente como dibujo y la historieta relacionada a la contracultura; estamos situados en las periferias de la edición, de la narrativa por medio de imágenes. Esa libertad de divertirse a la hora de contar una historia con imágenes o hacer una ilustración donde podamos poner lo que se nos ocurra: penes, excrementos, culos, gente cogiendo. Primero como un divertimento personal, nos gusta; y segundo, pues también se llena un hueco editorial (eso nos gustaría que pasara) con una edición que tiene que ver con algo más alternativo, no desde una perspectiva de las grandes editoriales que siguen intereses económicos que permean en las decisiones y en los contenidos que publican. Nos gusta dibujar en directo, sin trabas.

De más morros veíamos los mismos comics que los chavos de nuestra generación, El hombre araña y cosas así. Mis jefes tenían una colección de libros que estaban entre lo erótico y pornográfico, tienen gusto por ondas sexosas. Desde chavito me chutaba esos libros, me impresionaron y llenaron el ojo, provocaron cierto interés en mí por esos temas. No sé bien cómo fue en el caso de Chava. Lo que sí es neta, es que ambos compartimos el interés por el expresionismo alemán, como lo que hace Otto Dix y ese tipo de autores nos atraen, es una gráfica con una visión muy subjetiva del individuo basada en la expresión, en la deformación del cuerpo a partir de las sensaciones.

En el caso de Salvador Jacobo, un influjo claro en sus dibujos tiene que ver con la gráfica japonesa antigua, como Katsushika Hokusai, influencia que Chava ha ido absorbiendo y mezclando con los ambientes de la CDMX. En mi caso, más que la influencia de artistas, últimamente estoy muy clavado con lo que pasa en los barrios circundantes a Carrillo (Centro de Morelia, Michoacán), porque por allí vivo, eso ha repercutido mucho en lo que dibujo. Mi otra influencia cercana es el porno, esa rica carnosidad, una expresión muy explícita que  me provoca cierta ansiedad sabrosa que se revive cuando dibujo.

Hablando de cómo nos ha ido en estos años, creo que ha sido un proyecto que nos ha gustado mucho a los dos y nos ha brindado bastante, conocer gente, etcétera. Tampoco ha sido fácil. Ya se sabe que los proyectos independientes luego es complicado mantenerlos, la cosa de los dineros no es sencilla, nos ha costado trabajo vender en Morelia las publicaciones, o contactar con las librerías, tener una relación xhida con ellas. Se nos descompuso la máquina con la que imprimíamos, nos dio un bajón, le invertimos un varo, pero el proyecto ahí va, se sigue manteniendo.

Respecto al Taller de Fanzine y Arte Colaborativo, va a ser del 16 de septiembre al 7 de octubre, cuatro sesiones de dos horas y media, los miércoles de cinco a siete y media de la noche, cuesta $350 pesos, pero si te inscribes e invitas a un amigo, se las dejamos en $300 a cada uno. Más información al correo elmonoebrioeditorial@gmail.com o nos pueden buscar en FB o Instagram.

Sobre el arte colaborativo. La colaboración es una actividad que está muy relacionada a lo artístico. Los artistas buscamos apoyarnos los unos a los otros, o deberíamos hacerlo, porque nos hace más fuertes. Y más en un país tan jodido para la cultura como México, o en esta ciudad donde no hay dinero y sí mucha competencia. En lugar de la estructura piramidal, en donde todos quieren estar en la cima, el arte colaborativo busca estrategias horizontales. Lo colaborativo propone relaciones diferentes (a veces sin conocer a la otra persona), el internet es un buen ejemplo de esto. Aunque hay muchas producciones artísticas relacionadas con lo colaborativo, específicamente a lo que llamamos arte colaborativo se refiere a esa producción artística cuya característica principal es explorar los modos de colaboración, es decir, cómo un artista o grupo de artistas pueden colaborar entre ellos para generar arte por medio de la colaboración, o cómo los espectadores pueden dejar su papel pasivo y volverse parte de la obra.

Dentro de lo colaborativo hay diferentes disciplinas. Está, por ejemplo, el arte comunitario, no es sólo colaborar, sino transformar el espacio que se habita a través de una producción artística que, a su vez, tiene que ver con las necesidades de la comunidad. Desde esta perspectiva el arte colaborativo es muy político. Algo importante del arte colaborativo es combatir la competencia y las jerarquías. Eso de que haya cuadros que valgan millones de dólares y, por otro lado, artistas muriéndose de hambre, sin poder pagar la renta ni nada, es una mamada. Y aquí se relaciona con el fanzine, porque estas publicaciones permiten que cualquiera pueda publicar y editar.  Hazlo por ti mismo y las ideologías punk, son algunos antecedentes del fanzine y de lo colaborativo.

Dónde comprar lo que Mono Ebrio produce: Nos movemos en librerías independientes. En la CDMX en Cafelería, librería café que se dedica al fanzine; otra, en la misma ciudad monstruo, que se llama Marabunta. En Guadalajara en Ricos Jugos. Acá en morelia, por lo general es en El Traspatio donde distribuimos, aunque con esto de la pandemia estamos por abrir una tienda virtual, para ponernos en contacto directo con la banda que quiera comprar nuestro material. Que busquen nuestras redes.

Algunos de los que han colaborado en El Tarántula:

Roxi Tatoo

Edgar Silva

Antonio Sánchez

Pahuamba

Suricato Quintero

Pablo Burman

Cristian Blasco

Alssandro Núñez

Javier Arjona

Antonio Nautilo

Juam Traven

Emilia Solis

Raúl Dieff

Gescae

Luis Campos

Rodrigo Treviño

Rubén G. Guarneros

Alejandro Nugo

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