Mundo Dron5 min de lectura

Horacio Cano Camacho

En 1953, en plena guerra fría se publicó un cuento corto de ciencia ficción de Philip K. Dick “La segunda variedad”, un cuento verdaderamente anticipatorio de toda una corriente (y un mundo) que vendría después. En esta historia, la Unión Soviética y los Estados Unidos se enfrentan en una guerra abierta. Tras años de lucha deciden pactar una tregua y envían sendos emisarios a las trincheras del otro. En el camino, los estadounidenses recogen un niño que vaga solitario. Al llegar a la trinchera enemiga, los soviéticos los reciben a disparos y “matan” al niño. Luego explican el entuerto. El niño se trata realmente de un robot asesino de una nueva variedad construido por la ONU para terminar con la guerra, pero que las mismas máquinas perfeccionaron para acabar con todos.

Philip K. Dick se anticipó en este y casi todos sus cuentos al futuro de la humanidad: las creaciones volviendose contra sus creadores. Pero sus robots y armas no siempre asumian, como en la Segunda variedad, las formas esperadas. Dick entendió siempre que “los esterotipos adorables son más amenazantes y siniestros” y así imaginó armas en forma del tablero del juego monopolio, ositos Teddy, viejecitas de las galletas, cerditos como los de Toy Story.

Philip K. Dick es el precursor (no reconocido) de todo un género de la ciencia ficción que vendría después, conocido como CyberPunk, una la de las visiones más oscuras y distópicas sobre el futuro que se han escrito.

Naief Yehya

Todo esto vienen a cuento por un libro que acabo de deborar, recien salido del horno de la editorial y que yo “pre encargué” en formato electrónico y llegando, suspendí toda lectura para hincarle el diente.

No es novela negra, debo anticiparlo, ni siquiera es novela, sino un ensayo, pero nos cuenta una historia más oscura que la mejor novela de crímenes de ficción, porque está se acerca mas a la realidad. Se trata de >Mundo_Dron de Naief Yehya (2021, Debate). Yehya es un escritor mexicano, crítico literario y un muy agudo observador de la tecnocultura. En muchas de sus obras, tales como El cuerpo transformado, Homo Cyborg o Pornografía, sexo mediatizado e internet (por el que me miraron muy feo en la librería cuando pregunté por él para luego casi echarme del lugar), ha analizado el impacto de la IA, la Red de redes, los videojuegos y la tecnología, en la cultura y la conducta contemporánea y ha tratado de atisbar el futuro de seguir el ritmo actual, el positivo y el no tanto.

En Mundo Dron analiza el impacto de nuestras creaciones tecnológicas, pero lo hace a través de un esplendido analisis de la cibercultura y la tecnocultura, la literatura, el cine y el análisis político. Y precisamente parte de esta idea de Dick, “los estereótipos adorables” o en palabras de sus defensores, “armas inteligentes”. En particular me gustó mucho esa descripción del universo cyberpunk, ese subgénero de la ciencia ficción nacido a principios de la década de los 80´s de la mano de escritores como William Gibson, creador del término ciberespacio (Neuromante, Conde Cero, Mona Lisa acelerada), Bruce Sterling (Chico artificial, Cismatrix, Islas en la Red) entre otros. Estos autores, como bien lo señala Naief Yehya en Mundo Dron, crecieron con los relatos de Philip K. Dick y en particular abrevaron del  cine distópico: Alien, Blade Runner, Terminator, Mad Max.

En el seno de los imperios se fue formando una corriente que imaginaba un mundo regido por la corporaciones, que terminan sustituyendo a los gobiernos e imponiendo sus intereses, casi siempre en contra de la sociedad y la naturaleza, nada lejos de la realidad actual. Ese mundo se caracteriza por la contaminación, el cambio climático global, el abuso de sustancias psicotrópicas que le permiten a las mismas empresas mediatizar cualquier intento de rebeldía. La tecnología es omnipresente y otra característica es la guerra permanente, pero ahora excesivamente tecnologizada y representada por drones, robots asesinos, guerra digital, espionaje en la redes, es decir, objetos que en la idea de sus creadores, permitirán terminar las guerras de manera “inteligente”.

Contra este mundo corporativo y su extención, la cibernética e informática (la parte Cyber) se resisten hackers y rebeldes (de allí el termino Punk), siempre antihéroes, marginales, disidentes. Pero en lo ochentas del siglo pasado, solo se podía imaginar lo que venia. Ahora sabemos que Dick tenía razón, las “armas inteligentes” han terminado por volverse contra sus creadores y los estereotipos adorables (redes sociales, concursos de televisión, big brothers) han terminado por moldear a las sociedades, desinformarlas o manipularlas para voltearlas contra los enemigos de las propias corporaciones. Yeyha hace un recorrido muy informado y crítico y analiza la cibercultura a la luz de los sucesos políticos y bélicos actuales.

El CyberPunk fue muy cuestionado en su época porque parecía no dejar lugar para el optimismo, por oponerse a las “buenas intenciones” y magnificas anticipaciones. Pero la invasión de Irak y ahora Siria, nos han mostrado que detrás y debajo del espectáculo de lucecitas y “armas inteligentes”, había y hay gente muriendo y que dejar en manos de aparatos el asesinato de otros no le quita el carácter criminal y aún más cruel, pues las víctimas ni siquiera lo ven venir, tal como la literatura anticipó el futuro.

Lean a Naief Yehya y su Mundo Dron, y también revisiten a Philip K. Dick y William Gibson y veremos el mundo de otra manera…

Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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