Obra Negra: El shock de enfrentar la realidad5 min de lectura

Rodrigo Caballero

Luego de una sola plática con familiares de personas desaparecidas, el pintor Manuel Solís Mendoza regresó a su casa y se tuvo que plantear una disyuntiva: olvidarse de lo que había escuchado o abordarlo desde su propia perspectiva.

“Debo confesar que no volví a hablar con nadie más involucrado en el tema, los siguientes meses me puse a trabajar porque sabía que tenía que hacer algo con mi obra para reflejar esta problemática”, dijo el pintor.

Luego de cuatro años nació Obra Negra, una de las vertientes de su proyecto conocido como «Imperio de lo Atroz», donde busca reflejar las violaciones a los derechos humanos que todavía acechan a los mexicanos diariamente como son la tortura, la desaparición forzada y las ejecuciones extrajudiciales.

La Obra Negra es la visión que Manuel Solís le dio al tema de las desapariciones forzadas, reflejada en sus óleos en la imagen de mujeres desnudas envueltas en penumbras, con los ojos llenos de terror ante el inminente peligro que las acecha directamente.

El shock de las imágenes evoca los noticieros, la fotografía gore de los diarios de nota roja, los videos y fotografías que se difunden sin mesura en redes sociales y en servicios de mensajería instantánea, con sus modernos métodos de entrega de sangre inmediata.

Se trata de una representación del ultraje hacia los cuerpos de quienes fueron extraídos de su ambiente y colocados a merced de la oscuridad que amenaza con tragárselas, mientras algunas tratan de expresar su terror.

A través del encausto, el temple, la aguatinta, el aguafuerte, la madera, el óleo y la tela, Manuel Solís ejecuta de manera magistral el momento en que el cuerpo nos deja, cuando lo extraen de lo cotidiano (la vida) y cae al abismo negro que nos impide ver más allá.

Pero ¿y luego?, qué pasa cuando el shock se dispersa, cuando el cuerpo es tragado definitivamente por la oscuridad de la desaparición forzada, qué pasa con la ausencia que llega, qué pasa con quienes se quedan para buscarlos.

Después de entrevistarlo, una vez que presentó la obra a colectivos de familiares de desaparecidos, la línea que divide el trabajo de Manuel y la de las familias se hace más evidente y me lleva a cuestionarlo en torno a su participación con quienes, me parece, son los más calificados para juzgar su obra.

Por decisión propia, Manuel Solís aborda la desaparición forzada desde su propia perspectiva, sin tener mayor contacto con quienes más saben del tema: los familiares de los desaparecidos y esto se debe a una razón muy sencilla, a que el pintor no puede pasar del shock de enfrentar la realidad.

En realidad, el pintor no hace nada malo, crea una obra a partir de una visión propia y presenta una colección impactante que sin duda traerá atención a la problemática, pero no logra salvarse de los lugares comunes, del momento exacto de la desaparición.

La necesidad de una familia por encontrar a sus desaparecidos va más allá del momento exacto de la tragedia, la Obra Negra no alcanza a llegar al momento en que baja la adrenalina y las familias son obligadas a una cotidianeidad fuera de lo normal, a lo que estaban acostumbradas.

Madres sin hijos, hermanos sin hermanas, esposas sin maridos, hijos sin padres y todas las combinaciones de ausencias que abundan en esta problemática que sigue generando víctimas conforme aumentan las estadísticas de casos.

La obra, en palabras del maestro gráfico, Víctor Hugo Ríos Olmos, es brutal, es perturbadora, es incómoda y obliga al espectador a voltear a ver a los desaparecidos, generando un pasmo ante una de las violaciones de derechos humanos más graves que ocurren en México diariamente.

Pero no debería quedarse así, más allá de enfrentar la realidad con un golpe al estómago, y luego que el público vuelva a su cotidianeidad, sin mayores consecuencias; la propuesta del Imperio de lo Atroz podría aspirar a ver más allá de la bofetada inicial, el despertar, de golpe, ante la tragedia.

Ése es, a mi opinión y mi forma de creer, el siguiente paso; ésa es mi propuesta para que la Obra Negra se acerque a las otras víctimas directas de la tragedia y brinde una nueva plataforma para tener diálogos con su ausencia y, juntos, enfrentar el impacto de la triste realidad.

El Imperio de lo Atroz aspira a tener en su colección un abanico de obras que reflejen muchos más temas del México negro, ese México que aprendimos a ignorar y que Manuel Solís no obligar a ver de cerca.

Para conocer completa la obra de Manuel Solís :

Manuel Solís portafolio


Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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