Porque todos somos unos payasos5 min de lectura

Blanca Mondragón

El payaso apaleado que nace en las entrañas de Ciudad Gótica como un justiciero demente que ríe entre la inmundicia y el rencor social con una carcajada, nos sobrecoge, es por momentos un triste espejo en el que nos reconocemos, es el escalofrío que nos hunde en la butaca del cine entre el remordimiento y el goce. Por momentos nos recuerda al Joker de Alan Moore, un comediante frustrado que ante la tragedia termina por ser un criminal o bien, nos remonta a la versión de Frank Miller, el mal vuelto hombre, sardónico y sumamente maligno.

El Joker (2019), es un thriller psicológico dirigido por Todd Phillips, que relata el origen de la locura del Guasón, uno de los villanos más emblemáticos para el mundo de los cómics y la peor pesadilla del hombre murciélago. Protagonizada por Joaquín Phoenix, y con un reparto que va desde Robert De Niro hasta Zazie Beetz, Douglas Hodge y Frances Conroy. La banda sonora corre a cargo de la islandesa Hildur Guðnadóttir, ganadora de un Emmy con su trabajo de musicalización en la serie Chernobyl. También se suman varios de los temas clásicos de Gary Glitter, Frank Sinatra, The Who, Cream, The Zombies, Jimi Hendrix, Donovan y Creedence Clearwater Revival.

Arthur Fleck, es un aprendiz de comediante que vive junto a su madre en un departamento destartalado, intenta ganarse la vida de payaso en una ciudad deshecha entre los años 70 y 80, donde los marginados y desprotegidos mueren de tuberculosis ignorados por empresarios y políticos. Acude a programas sociales de apoyo psicológico pero al final del día solo termina más vulnerable, enfermo y derrotado, poco parecido al sarcástico guasón que todos conocemos.

En el fondo deseamos verlo surgir demente, esperamos ansiosos que despierte su auténtico narcicismo y que surja su carcajada escalofriante y delirante, pero Arthur Fleck no ríe cuando finalmente topa con su esencia, corre despavorido y se encierra en un baño público donde comienza a danzar lentamente con la ropa ensangrentada mientras escuchamos “Bathroom Dance”, el movimiento de sus manos es delicado, sus ojos están llenos de lágrimas, la justicia se ha vuelto la locura misma, Arthur Fleck se ha vuelto el Joker, el payaso del crimen y nosotros estamos conmovidos.

Thomas Wayne, político y empresario corrupto, frente al panorama de crímenes que aquejan a Ciudad Gótica, pone al descubierto que “hay vidas que valen más que otras” al condenar mediáticamente el asesinato de tres empleados de su compañía a manos de un payaso que se oculta tras una máscara, los desposeídos en represalia a sus palabras deciden tomar las calles y al rey de los payasos como su justiciero.

La película en términos generales aborda una crítica al sistema que integra el poder de la televisión como un divertimento anestésico, al ineficiente tratamiento de personas con enfermedades mentales y a una sociedad desigual con una clase política corrupta. Reímos con los malos chistes de Arthur porque son retratos crueles de la realidad, creo incluso que nunca reímos tanto con el Guasón de los comics, salvo en las últimas páginas del Batman: The Killing Joke de Alan Moore, donde el payaso cuenta quizá su última broma al caballero de la noche, pero la risa en este filme pasó de ser la típica carcajada de los cómics a una oscuridad que nos refleja y nos incomoda.

Tal como sostuvo Michael Moore, crítico y documentalista: “Sí, en ese espejo hay un payaso perturbado, pero no está solo, nosotros estamos justo al lado de él”. Hideo Kojima, creador del videojuego Metal Gear, por su parte, expresó en twitter en relación al trabajo de Todd Phillips:

“Una película para cambiar la historia del cine. Al igual que El Exorcista cambió radicalmente el género de terror, esto ya no es una película de cómics estadounidense. Es el nacimiento del Taxi Driver del siglo XXI. La violencia con la que Arthur es consumido y la justicia de Travis volviéndose malvada lentamente, destaca la disparidad actual de los que se debe que hacer y lo que no, y se burla de la “oscuridad” que hay dentro de la sociedad actual. Verdaderamente una obra maestra de películas de villanos hechas para adultos”.

El Joker, recuerda por momentos a Taxi Driver (1976) y sobre todo a The King of Comedy (1983) de Martin Scorsese, pero realmente es una película que rompe la forma de narrar la historia de los villanos épicos del cómic, un ensayo más sobre el despertar del Guasón y el origen del hombre murciélago con el asesinato de sus padres, donde la escena es prácticamente una viñeta.

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