Primera carta: Hola. ¿Eres o te hacen?8 min de lectura

Said Soberanes

«Somos humanos e frágeis
mas antes de tudo, sós[i]
Hilda Hirst

Vine a Sao Paulo a ver a mi hermano y te quiero contar mi viaje. Conseguí un boleto barato para el día después de que acaba el carnaval – Tom Jobim diría que llegué cuando la felicidad de los pobres llega a su fin –, llegué con la marca de la ceniza que devuelve los cuerpos a la constricción social que los tiene zombies y dolientes, empastillados y encafeinados.

10 horas de vuelo, todas las personas aparentan entender qué sucede y a mi me embarga una angustia sorda cuando veo el ala del avión vibrar entusiasta contra el viento, la angustia se torna ansiedad cuando el avión comienza a descender en medio de nubes – ¿Dónde está esa pinche ciudad? – pensaba mientras iba surgiendo bajo las nubes un inundado campo de fútbol llanero dentro de lo que asumo es una favela. Un segundo campo alrededor del cual confluyen más casas en situación de pobreza. El fútbol es un acto de encuentro en común y su lugar aquí es indisputable, el fútbol volverá a aparecer, pero por ahora así miraba Sao Paulo desde los aires. Los que la aman le dicen a la ciudad Sampá, juguemos a llamarle así.

Llegué un día con lluvia – también vinieron conmigo las aguas de marzo –, y con la amenaza escandalosa de un virus mortal que destruiría a la humanidad. Entre nerviosismo, viento y lluvia, encontré a Oscar. Mi hermano. El primer hijo de mi familia. Su cabello rizado que en esta tierra no desentona, su mirada reflexiva y su sonrisa sincera son cosas que disfruto mucho de él. Es amigo como tengo pocos, no es la sangre en nuestras venas la que nos hizo familia, sino la que hemos lavado de nuestras mutuas ropas la que nos ha hecho reafirmar la palabra Irmão.

El viaje a su casa fue largo y extenso, rodeamos la ciudad por el sur y pude ver decenas de hectáreas de bosque de niebla rodeando a Sampá. Quienes han visitado Brasil y quienes me recomendaban cosas por hacer, siempre se dan el tiempo de eyacular simbólicamente sobre la memoria de los cuerpos femeninos, y pocos me hablaron del olor fresco y el enverdecido color que la ciudad tiene; yo miraba la ciudad y sus rascacielos que parecen surgidos de la mitad de la selva, mientras mi hermano me contaba la historia de Brasil.

Por más que lo ame, mi hermano fue menos poético que Leandro Narloch en explicar brevemente que la historia oficialista que se cuenta de Brasil, se parece a un formulario repetible en buena parte de las naciones del hemisferio sur, que sigue 3 reglas simples. Los espacios antecedidos con la letra X, serán el nombre de un país empobrecido. Los espacios con letra “Y” y “Z” serán el nombre de naciones ricas del hemisferio norte. Para los demás espacios habrá opciones para que elijas a tu parecer. Traduzco el formulario (Narloch 2011, 23-24):



La historia del país X_________

La historia del país X________ se inició con el asentamiento de grupos nómadas provenientes del _______ (norte, sur, este, oeste). Durante algunos miles de años, estos pueblos es esparcirán por casi todo el territorio, sobreviviendo con base en la agricultura rudimentaria y en la recolección de _____ (peces, fruta), por medio de un sistema _________ (igualitario, sustentable). En el siglo ___, sin embargo, esas tribus fueron conquistadas por poderosos exploradores del imperio Y ________, que pasaran a utilizar el trabajo de los nativos, creando un sistema de explotación colonial. A cambio de pequeñas manufacturas, los nativos suministraron a los extranjeros con una serie de materias primas esenciales para la creciente industrialización del imperio. Siglos después, X______ conquistó su independencia, pero mantiene los lazos de dependencia económica en el ámbito de la sociedad mercantilista. El revolucionario________, hombre de gran coraje, esperanza y bigote, intentó liberar al país de la presión económica internacional y disminuir las contradicciones inherentes al capitalismo. Sin embargo, sus ideas herían a los intereses de la élite _______ (rural ,esclavista, mercantil, burguesa) y también los de un nuevo país, Z______. Esta nación buscaba expandir su mercado consumidor y apoyó cobardemente la masacre de los rebeldes promovida por Y__________. En consecuencia de tantos siglos de opresión, X____ vive hoy graves problemas sociales y económicos.

El país sin embargo, es un poco más complejo. Si no hablamos de indígenas matando indígenas, o de la triste obsesión de los europeos con “el buen salvaje” o de los líderes que no son lo que dicen ser, es porque es difícil hechizar a las comunidades con un discurso honesto acerca de sus propios errores y violencias, para hacerlas pueblo. Búscate el libro de Narloch, casi parece que nos habla a nosotros.

El plan de mi hermano para mi primer día era compartirme un ensayo del Blocó (batucada, murga, los nombres cambian por el continente) del que es parte, Desliga e vem, y así prepararme para el post-carnaval y sus rituales; pero cuando escuché la palabra teatro, me trastorné. Alguien nos invitaba a ver una obra en un centro cultural llamado SESC Consolação. ¿Ver teatro brasileño? Sí, por favor, ahí les encargo el changarro, ¿dónde es? ¿qué camión agarro para llegar? Así como llegué, así fui al teatro: Solo, en una tierra extraña.

Situarse en una ciudad extranjera con el único interés de que lo diviertan a uno es explotar a los otros sin dar de sí nada equiparable; un acto que no tengo la intención de realizar. Decidí hacer de este tiempo de libertad e imaginación creativa, un tiempo de aprendizaje y apertura. Escuchar.

Así que fui, con mis casi nulos conocimientos de portugués, a escuchar al actor nordestino Antônio Pitanga y a su hijo Rocco actuando respectivamente como un migrante africano (ciudadano 1) y un estudiante de doctorado en artes (ciudadano 2), en la obra Embarque Imediato; en ella, ambos personajes se encuentran en la sala de un aeropuerto internacional, donde han sido confinados por problemas con sus pasaportes.

Escrita por Aldri Anunciação, el intenso diálogo entre ambos actores cuenta la forma en la que la negritud en este pueblo es pensada y tratada. Brasil tiene a Bolsonaro de presidente y esto ha supuesto el retorno insidioso de prácticas de racismo y discriminación; la gente negra, por ello, sigue buscando lavarse de su color, cambiar sus ropas, sus hábitos, borrar su identidad. ¿La identidad se borra? ¿Para quién está hecha la identidad? ¿Mi identidad está construida para mí o es para hablar contigo, con los demás? ¿Cómo transito por esa identidad?

La obra es sencilla en su escenografía, contando con 4 pantallas de proyección adornadas con alambre de puas, 3 bancas y una silla, y un dispensador de agua. Esto le aporta a la escena un constante ambiente onírico, pero sobre todo – lo cual me parece el valor fundamental del trabajo del director Marcio Meirelles – es lograr que la escena se experimente como un velo blanqueador de la piel de los actores.

Frantz Fanon comentaba en su famoso libro Pieles negras, máscaras blancas que la vida negra es obligada a escenificar lo que los blancos quieren, piensan y visualizan como vida negra, no son su identidad, sino la que se les (im)pone: “aunque me exponga al resentimiento de mis hermanos de color, diré que el negro no es un hombre” (Fanon 2009, 42), pues se le desprende de su identidad. El ciudadano 2 lo exhibe al reclamarle ese estilo llamativo, tradicional y localista en el vestir al ciudadano 1, quien trae puesto un Dashiki azul, a lo que este replica que ese vestir es él, que ese vestir es parte de su cuerpo, de su identidad. “¿Tú no? ¿Tú vienes disfrazado de algo?”. La dolorosa respuesta de no ser ni siquiera un hombre para el que lo mira, llevará al ciudadano 2 a dudar portar esa simbólica máscara blanca, de olvidar su pasado de violencias sistémicas que han vivido y sigue viviendo la comunidad afrodescendiente.

Pero… ¿Tú que me lees no vienes disfrazado de algo? ¿Eres tú o eres quien esperan de ti? ¿Qué diferencia existe entre ambos? Y en mi primer día aquí me vinieron dudas que aún no tiene respuesta: ¿Vine a ver identidades o vine a transitar por la mía? ¿La del mexicano alegre, violento y machito es mi identidad? Si no es así, ¿Qué transita cuando transito? Nada fue mejor para mí que vivir la experiencia ritual del post carnaval, con Blocó y banda de Funk, para ayudarme a pensar estas preguntas desde la danza, desde mi cuerpo. Hay hechizos para romper hechizos. Pero ya te contaré.

Bonita noche.

Said S.

P.d. Hablé de estos libros.

Narloch, Leandro. (2011) Guia politicamente incorreto da história do Brasil. Leya: Brasil.

Fanon, Frantz (2009) Piel negra, máscaras blancas. Akal: Madrid.


[i]       Somos humanos y frágiles, / pero ante todo, estamos solos.


Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no necesariamente representan la opinión de el-artefacto.

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