Quizá la muerte sea un regalo5 min de lectura

Caliche Caroma

Comencé a escribir esta nota en la mañana del 31 de julio de 2020, y justo antes de terminarla me enteré de la muerte de Alan Parker; sí, por muy oportunista y extraño que parezca. Espero en la esperanza que el texto que se lee pueda aproximarse al homenaje, una pequeña deferencia a la genialidad de este director que hizo muchas películas sobresalientes, entre ellas The Wall y Midnight Express.

The Life of David Gale es un título que no necesita traducción. Largometraje de 130 minutos de 2003, con Kevin Space y Kate Winslet, son muchos más actores, pero el tiempo es corto. Las apariencias engañan, comencemos por aquí, lo que aparece, aparente, parecido a, pero sin que sea tal. Un hombre es acusado de violación por su exalumna. Este hombre es filósofo, defensor de la vida, en contra de la pena de muerte en Texas. Su exalumna le pone un cuatro, es decir, lo engaña.

Midnight Express

El engaño y el guion son de Charles Randolph. La humanidad puede definirse por el engaño, se insiste en el infundio, la misma palabra “humanidad” es un engaño. David Gale está roto, perdió a su hijo, se lo arrebataron, la esposa se va a España porque el padre un pervertido es, lo corrieron del trabajo, la bebida lo abraza (y abrasa por dentro), el alcoholismo es la cuna de los desamparados. Berlín, que es el nombre de la chica que lo acusó de violación, engañó a todos, incluso se engañó a sí misma: “Alguien que haría todo por usted”. ¿Cómo no van a creerle a una mujer que dice que fue abusada? He aquí un tema no sólo espinoso, sino explosivo. ¿Pueden las mujeres mentir? 

Esto es apenas la punta de lo peor, la música es de Alex Parker y Jake Parker. David Gale se recupera, vuelve a caer, y se recupera de nuevo, ¿qué vida no tiene simas? Una botella de whisky estrellada contra la banqueta: “Es un violador, seguro lo volverá a hacer, esa gente nunca cambia”. Ahora le toca a él engañar a los demás, para poder limpiar su nombre, no por el nombre mismo, se trata del recuerdo (su hijo), de la trascendencia, ir más allá de este saco de carne y sangre. ¿Ya se mencionó que David Gale es filósofo?  Ah, la venganza, que no se olvide el sacrificio como parte constitutiva y necesaria del héroe.

A Sócrates lo vendieron por 30 dólares y Michael Seresin hace la fotografía. La gente confundió durante mucho tiempo a Judas Tadeo con Judas Iscariote. La reportera escucha estas historias, el aprendiz de reportero es suspicaz, algo no cuadra en el triángulo de acusaciones: fueron tres los involucrados. A cuatro días de la muerte de David Gale, hay muchas dudas, medio millón de dólares y leucemia. ¿Él mató a Constance? El semen encontrado en ella era de David, apareció un video, ella desnuda, con una bolsa en la cabeza, los guantes doblados con cuidado, ¿qué mente retorcida es capaz de llevar a cabo algo así? Pobre Constance. La complejidad no es sólo matemática.

The Life of David Gale

Todo es un engaño, ilusión: “Engañar al que engaña es doblemente entretenido”, es lo que escribe La Fontaine. Platón era un tipo gordo, Aristóteles vestía anticuado, David Gale va borracho por la calle diciéndole estas cosas a los peatones. El tipo de la camioneta con sombrero sigue a la reportera, parece inevitable la pena de muerte contra David Gale, y más increíbles son los VHS. Alguien que lucha contra la pena de muerte es condenado a muerte. Cuánta muerte en una sola película. Y al final se superó la sinopsis, pero sólo parece, porque, sí, adivinó usted, esto va más allá de las frases célebres, ¿o no, Lope de Vega?: “Que si ha de dar un desengaño muerte, mejor es un engaño que da vida”.

Netflix estrena películas viejas, quizá éste sea uno de sus mejores aciertos. The Life of David Gale pone sobre la mesa temas que aún se discuten con pasión. Esto es lo que convierte a un clásico en ídem, la posibilidad de extraer tela para cortar, interpretaciones ad infinitum, sin que se agote su contenido. La cámara gira para llevarnos al pasado (Cf. Gaspar Noé), a veces no parece una película de 2003, sino que nos hace pensar en una producción ochentera, medio atemporal, nos engaña. Antes de ponerle punto final a estos párrafos, se confirma que las fiestas de los filósofos sí son como las muestra Alan Parker (14 de febrero de 1944-31 de julio de 2020).

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