Revela sus detalles el retablo de Huiramangaro4 min de lectura

Raúl López Téllez

Sin una fecha precisa, bajo una dinámica marcada por los imprevistos surgidos en el transcurso del trabajo, la restauración del retablo mayor del siglo XVI en el templo de Santa María ubicado en la comunidad de Huiramangaro, en el municipio de Pátzcuaro, presenta un avance superior al 30 por ciento desde que inició su intervención en octubre pasado y ya denota detalles y colores originales.

En una visita al lugar enclavado en lo que fue parte de la cuenca de Zirahuén y que generó en aquella época un éxodo de habitantes por la carencia de agua –lo que a su vez fue un factor para que se mantuviera la conservación del inmueble religioso y sus reliquias-, las restauradoras Joselia Cedeño Paredes y Gabriela Fernanda Contreras González ofrecieron un detallado informe sobre el desarrollo de los trabajos, donde el objetivo principal es la recuperación de los detalles, incluso de aquellos vestigios del paso del tiempo por la armazón que en su conjunto mide 8 metros de ancho por 7 de alto.   

Los trabajos iniciados en octubre del 2019 presentan ya una fase visible sobre los detalles del retablo en el que se hace un paciente trabajo para recuperar sus detalles, luego que fuera acometido incluso con pintura vinílica en el afán de los pobladores por “renovarlo” y que hoy implica el rescate de tintes y tonalidades originales que van surgiendo abajo d hasta cuatro capas de recubrimientos que se han detectado y se van retirando poco a poco con el trabajo de técnicos restauradores formados en la Universidad Intercultural Indígena de Michoacán.

La fase inicial de esta restauración y que ya se concluyó, es el apuntalamiento del muro “testero” que corría el riesgo de derrumbe y ya “jalaba” al retablo, lo que llevó a los habitantes de esta comunidad indígena a pedir apoyo y rescatar el inmueble, gestiones que iniciaron en el año 2012 y fue hasta el año pasado cuando se logró la intervención conjunta del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la Secretaría de Cultura de Michoacán (SECUM) y el Patronato pro Restauración integrado por autoridades y pobladores de la comunidad además del párroco de este templo que data aproximadamente de 1523, cuando los franciscanos arribaron a Tzintzuntzan. El costo total de la obra, de acuerdo con el titular de la SECUM, Claudio Méndez, es de un millón 320 mil pesos.

Sobre el muro, el montaje del retablo totalmente de madera representa una técnica novedosa que la investigadora del INAH, Laura Lelo de Larrea, describe como un ensamblaje. “Lo que se hizo fue desensamblar cada una de las piezas, sin romper absolutamente nada; este retablo nos permitió sacar las unidades de manera genérica, para no tener que andar cortando ni despiezando los elementos y que posteriormente podrían generar un problema”, de manera que su desmonte fue sin riesgo para luego ser embalado y conservado en una bodega, para iniciar ahí su restauración desde octubre.

Ahora, a la vista de los reporteros que constataron el avance de los trabajos durante una visita al lugar, son visible los rostros de personajes de la Iglesia –los santos Agustín, Gregorio, Ambrosio, Gerónimo y Tomás de Aquino, más otro no identificado-, los detalles en sus entrecalles y pilares con algunos querubines, que ya denotan, de acuerdo con Cedeño Paredes, los elementos originales que las destacaban como la hoja de oro y algunos pigmentos, por lo que este proceso, el de eliminar las sucesivas capas con que cubrieron el retablo, “sin llegar a dañar el original”, es el más arduo y el que permite suponer que la restauración total concluirá aproximadamente a finales de este año. 

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