“Sí hay mujeres en el jazz, no hay pretextos”10 min de lectura

Eduardo A. Chávez

Hay pocas mujeres en el ámbito del jazz y, las que hay, tienen exigencias que no podemos cumplir, así se podría resumir las declaraciones de Juan Alzate, fundador y director del Jazztival Michoacán, con la cual justificó la poca presencia de mujeres en la historia de este evento. Elizabeth Meza (una de las grandes voces del jazz en México), Jhoe Garay (joven jazzista actualmente radicada en Nueva York) y Dannah Garay (cantante y compositora con cuatro álbumes en su carrera), nos dan su opinión en torno a este tema tan complejo como poco explorado.

No es lo mismo Morelia que CDMX

Elizabeth Meza comienza la conversación con un comentario contundente: “Conozco a Juan Alzate desde hace muchos años. Es muy buena onda y muy lindo conmigo, pero sí quiero decir que lo he buscado en varias ocasiones para que me invite al Festival de Jazz en Michoacán, le he mandado mis carpetas e incluso le marqué por teléfono una vez, pero no me ha respondido”, esto pese a los importantes logros que ha obtenido en una carrera de más de veinte años.

Ha colaborado con gente de la talla del jazzista venezolano Ed Calle, el músico argentino Luis Salinas, Armando Manzanero, Negroni’s Trio y Enrique Neri. Aunque radica en la Ciudad de México, conoce muchos foros a lo largo de todo el país e incluso en América y Europa. El panorama que le da esta trayectoria la respalda cuando dice que es importante diferenciar los contextos: “No es lo mismo Morelia que Guadalajara, Monterrey o CDMX. Si una de las razones que da Alzate es que no hay instrumentistas, yo diría que está un poco erróneo, porque no conoce el pulso de aquí de la Ciudad de México”.

Lo que sí deja muy claro –e incluso llega a ser reiterativa– es que en su opinión no hay sexismo en el jazz que pudiera verse reflejado en la poca participación de mujeres en el Festival michoacano: “Para mujeres y hombres es lo mismo, no creo que sea mala onda de Juan hacia las jazzistas. No es que nos quiera hacer a un lado a las mujeres. Que las mujeres estamos siendo omitidas de alguna manera o por lo menos en el de Morelia, yo no creo que sea por ahí”.

En cambio, pone el acento en lo poco que muchas (y muchos) jazzistas dejan de hacer por consolidar una carrera profesional: “El estado del jazz en México es culpa de nosotros, de los jazzistas, porque yo no voy a un lugar donde me ofrecen seiscientos porque yo estoy creando mi carrera, y no es porque sea mamona, es porque a mí me cuesta. Yo he hecho cinco Lunarios, un Teatro de la Ciudad de México, un Plaza de la Condesa, un Auditorio Nacional. Yo he apostado por mí. ¿Tú crees que si yo hago ese trabajo voy a dejar que me paguen ochocientos?” No obstante, ha colaborado de forma solidaria y gratuita con festivales como el de Mazunte o el de Real de Catorce, a cambio de que la invitaran en la edición posterior a su participación, cosa que no ocurrió en ninguno de los dos casos.

Si bien reconoce que sostener un festival de este tipo implica un gran esfuerzo, no deja de señalar la responsabilidad que hay en ello: “Yo creo que a Juan le ha costado trabajo conseguir un festival de jazz, pero hay muchísima responsabilidad, porque ya sabes a qué te estás metiendo. Estaría muy padre que invitara a una saxofonista con un proyecto bueno, a una cantante, a una big band con una cantante”. Remata con un comentario sobre la importancia de abrir las opciones más allá de los gustos personales: “Se supone que un programador es alguien que tiene un equilibrio entre su propio gusto musical y la búsqueda de crear un espectáculo que sea bueno para todos”.

“Mujer empoderada, empodera a las demás”

Jhoe Garay, ha escuchado hablar del Jazztival en Michoacán pero nunca ha asistido como público ni tampoco ha sido invitada. En entrevista telefónica desde Nueva York, comenta que ya hay un buen número de mujeres con carreras importantes: Melissa Aldana (saxofonista chilena), Camila Meza (guitarrista y cantante también chilena), Linda Oh (“una de las mejores contrabajistas del momento”), Thana Alexa, Gretchen Parlato, Tia Fuller, fueron algunas de las que mencionó. “Hay bastante gente. Es cuestión de abrirse un poquito a las posibilidades de esta música, porque sí hay mujeres y sí hay mujeres instrumentistas. No hay pretextos”, señala la guitarrista, compositora y directora.

Con tan sólo veintiséis años de edad, la joven jazzista ya lidera “The Jhoe Garay Quintet”, una banda neoyorokina conformada por músicos de distintas nacionalidades. Cuando se le pregunta si cree que es más difícil para una mujer que para un hombre hacer una carrera musical, dice nunca haber enfocado su trabajo desde esa perspectiva, aunque señala que hay mentalidades que aún le resultan incómodas y que sí hay algunos retos específicos que se les “adhieren” a las mujeres, particularmente de parte de la audiencia que le hace comentarios como “estás muy bonita y, aparte, tocas bien” o “tocas muy bien para ser mujer”.

Jhoe Garay radica en Nueva York desde hace cinco años y está a punto de terminar su carrera en jazz en la City University de NY, desde donde leyó la nota de el-artefacto en la que Juan Alzate explica que casi no hay mujeres en el jazz y que, cuando han sido invitadas, ponen condiciones que no pueden ser cumplidas: “Me pareció muy interesante leer eso. Yo personalmente no pienso que es algo exclusivo de las mujeres, lo hacen también los hombres. Yo toco con una guitarra, un amplificador y un cable, nada más”.

Le da mucha alegría ver que en México está creciendo la cultura del jazz, reconoce particularmente el trabajo de Karina Galicia y Fuensanta Méndez. Dice que le gustaría ver una red de mujeres que se dedican a la música de este lado de la frontera, tal como se hace en Nueva York: “Acá existe una comunidad de mujeres que se juntan con otras mujeres, que confían entre ellas, que hacen mentorías, hacen jam sessions sólo de mujeres, etcétera”. Ella misma es parte de la Women in Jazz Organization (Organización de Mujeres en el Jazz) en donde recibe una mentoría de la baterista Shirazzette Pinnin: “Todo eso te enriquece mucho, te empodera. Y yo creo que mujer empoderada, empodera a las demás”.

Ha habido una mayoría masculina desde los inicios del jazz

Para Dannah Garay, quien también sabe de la existencia del Jazztival Michoacán pero que nunca ha sido invitada, sí ha habido una mayoría masculina desde los inicios del jazz y, de forma paralela, una segregación hacia las mujeres: “Incluso había una mujer que se disfrazaba de hombre para poder tocar en los clubes de jazz”. Habla del famoso pianista y saxofonista Billy Tipton, a quien se le asignó la identidad de mujer al nacer pero que se vivió como hombre durante toda su edad adulta, tanto en lo público como en lo privado, hasta que murió a los 74 años de edad.

Sin embargo, a su juicio, el panorama ha cambiado, pues cada vez son más mujeres haciendo cosas interesantes: Esperanza Spalding, Diana Krall, Dianne Reeves, Eliane Elias, Jane Monheit, Karrin Allyson, Hiromi, en el ámbito internacional. De la escena nacional recuerda el nombre de la contrabajista Pilar Sánchez, menciona a nuestras entrevistadas Jhoe Garay y Elizabeth Meza, Iraida Noriega, Magos Herrera y a las hermanas Ingrid y Jenny Beaujean. “¡Hay muchas! Yo misma he podido colaborar con la pianista Dulce Resillas y con la contrabajista Mildred Pérez”.

Afirma que ya hay todo un movimiento de festivales que se están haciendo cargo de su responsabilidad de incentivar la participación de las mujeres y de difundir su trabajo. Da como ejemplo el caso de la Ciudad de México, donde el gobierno local organizó en marzo de este año el Festival “Tiempo de mujeres”, cuya primera edición convocó a setecientas noventa mujeres de diferentes disciplinas, desde el deporte hasta la música. La curadora fue la también jazzista Jenny Beaujean: “A mí me contactó para participar en “Mujeres en el Jazz” en el Teatro de la Ciudad, cuyo criterio fue reunir a mujeres que no sólo interpretan, sino que componen e interpretan su propia música”. Hasta la fecha Garay ha grabado cuatro álbumes en donde interpreta sus propias composiciones.

Su último comentario está dirigido a hacer explícita su postura política en esta materia: “Lo que queremos las mujeres no es la igualdad, porque no somos iguales a los hombres (empezando por nuestra anatomía), pero sí la equidad en términos de la participación”. Es curioso que coincida con Jhoe Garay y Elizabeth Meza en cuanto a que siempre se ha sentido incluida: “Nunca me he sentido segregada, no siento que viva un país en el que se nos haga menos a las mujeres, aunque quizá eso depende de mis condiciones económicas, culturales, históricas y a que en mi familia siempre nos trataron igual a mi hermano y a mí”.

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