Materia oscura: El Audi

Edgar Chávez Estoy en la barandilla junto con los borrachitos argüenderos. Los polis por lo menos me dejaron la mascarilla que traía y una de repuesto que voy a cambiar en un rato mas. Enfermar de coronavirus quizá me curaría de una vez de la picazón de ese recuerdo, esa carita de ángel y los ojitos de pisecua, ojitos como capulines recién llovidos. Trato de no pensar amonado en este rinconcito, esperando que llegue el juez calificador o como se llame, evadiendo a los borrachines y su plática. Siento grima…

Gradaciones

Livier Fernández Topete El ejercicio de la maternidad se resbala en los pasillos de sus discursos, ni feministas radicales ni abnegadas atinan, exageraciones y pequeñeces se dicen sobre el ser madre. La experiencia está lejos, afortunadamente, de ese decir dogmático que tiende hacia el rechazo o el sacrificio. La experiencia está llena de matices. Cada madre, si logra escapar de sermones y mira profundo, puede tener en una de sus manos la paleta de colores infinitos, y en la otra, el pincel de la esperanza. Las opiniones expresadas en esta…

¡No me entierren en sagrado!

Ismael García Marcelino Ebrio de cerveza y las emociones por la gira, Nacho se desplomó en su cama. Nuestro anfitrión, lleno de contento, nos había agasajado con una cena de despedida para aquel grupo de artistas mexicanos que había llevado una muestra de la cultura michoacana. Bueno, el grupo; yo qué, si me había dedicado a estropearles la fiesta a los miembros de aquel ballet folclórico que, explicaban, según ellos, “la fiesta que cada día vivimos los p’urhepechas de Michoacán. Nacho lloraba, pero no por la nostalgia natural de tener…

Emily Dickinson: Embriaguez

Emily Dickinson Él era débil y yo era fuerte… Él era débil y yo era fuerte,después él dejó que yo le hiciera pasary entonces yo era débil y él era fuerte,y dejé que él me guiara a casa. No era lejos, la puerta estaba cerca,tampoco estaba oscuro, él avanzaba a mi lado,no había ruido, él no dijo nada,y eso era lo que yo más deseaba saber. El día irrumpió, tuvimos que separarnos,ahora ninguno de los dos era más fuerte,él luchó, yo también luché,¡pero no lo hicimos a pesar de todo!…

Constantino Cavafis: Velas

Constantino Cavafis La ciudad* Dijiste:«Iré a otro país, veré otras playas;buscaré una ciudad mejor que ésta.Todos mis esfuerzos son fracasosy mi corazón, como muerto, está enterrado.¿Por cuánto tiempo más estaré contemplando estosdespojos?A donde vuelvo la mirada,veo sólo las negras ruinas de mi vida,aquí, donde tantos años pasé, destruí y perdí.» No encontrarás otro país ni otras playas,llevarás por doquier y a cuestas tu ciudad;caminarás las mismas calles,envejecerás en los mismos suburbios,encanecerás en las mismas casas.Siempre llegarás a esta ciudad:no esperes otra,no hay barco ni camino para ti.Al arruinar tu vida…

Sukkwan Island

Gerardo Pérez Escutia Hay libros inclasificables y el que recomiendo en esta ocasión es uno de ellos. Con apenas 200 páginas, es capaz de hacernos vivir una novela de aventuras, al estilo de Daniel Defoe o Jack London, de inmediato nos sumerge en abismos claustrofóbicos que parecen salidos de algún relato de Edgar Allan Poe, o bien nos hace vivir un drama de una intensidad psicológica casi insoportable, provocando que literalmente no nos podamos despegar de su lectura . Se trata de Sukkwan Island (Ediciones Alfabia, 2010, ISBN 978-84-937943-2) de David…

Gazpalabrotas

Ismael García Marcelino Para Marcos Mundstock,in memoriam Está claro, pues, que para ser de a tiro de Michoacán, hace falta saberse hacer (y no “saber hacerse”) un buen taco de carnitas, acompañarlo con chiles perones en vinagre y rematarlo con una probadita de sórikua; haberse detenido alguna vez en Carapan a comer corundas, uchepos o una chapata. ¡Y no sabes lo que es una chapata, di! Saber que eso no es un tamal de harina, que una chapata es una chapata, lo digan como lo digan quienes lo saben decir.…

Materia oscura: Bartolomé

 Luis Miguel Estrada 1. —Extraño la luz—le dijo Yaco a Vic. —¿No te acostumbras?  Durante todo el tiempo que llevaban en el hotelucho junto al mar, a Yaco no le había molestado que no hubiera televisión ni teléfono, ni nada que les recordara la vida de ciudad de la que buscaban huir en ese lugar abandonado. Le perturbaba la oscuridad rajada apenas por las débiles candilejas. Cuando Vic no lo encontró en el cuarto ni en el sillerío oxidado y casi vacío del espacio común para los huéspedes, decidió probar…

José Gorostiza: Agua, no huyas de la sed, detente…

José Gorostiza Presencia y fugaTe contienes, oh Forma, en el suntuosomuro que opones de encarnada espumaal oscuro apetito de la brumay al tacto que te erige luminoso. Dueña así de un dinámico reposo,marchas igual a tu perfecta sumaay, como un sol, sin que el andar consumani el eco mismo de tu pie moroso. ¡Isla del cielo, viva, en las mortalescongojas de tus bellos litorales!Igual a ti, si fiel a tu diseño, colmas el cauce de tu ausencia fría;igual, si emanas de otra tú, la mía,que nace a sus insomnios en…

Amparo Dávila: Alta cocina

Amparo Dávila Cuando oigo la lluvia golpear en las ventanas vuelvo a escuchar sus gritos. Aquellos gritos que se me pegaban a la piel como si fueran ventosas. Subían de tono a medida que la olla se calentaba y el agua empezaba a hervir. También veo sus ojos, unas pequeñas cuentas negras que se les salían de las órbitas cuando se estaban cociendo. Nacían en tiempo de lluvia, en las huertas. Escondidos entre las hojas, adheridos a los tallos, o entre la hierba húmeda. De allí los arrancaban para venderlos,…