Materia oscura: El hombre ilustrado

Ray Bradbury Prólogo En una tarde calurosa de principios de septiembre me encontré por primera vez con el hombre ilustrado. Yo caminaba por una carretera asfaltada, recorriendo la última etapa de una excursión de quince días por el Estado de Wisconsin. Al atardecer me detuve, comí un poco de carne de cerdo, unas habas y un bizcocho. Me preparaba a descansar y leer cuando el hombre ilustrado apareció sobre la colina. Su figura se recortó brevemente contra el cielo. Yo no sabía entonces que era ilustrado; sólo vi que era…

25 Instantáneas de Ave Barrera o Perfume de alegría tiene mi alma libre

Héctor Alvarado Díaz 1. ¿Eres lenta para escribir? Escribo a velocidad de caracol reumático. 2. ¿Las puertas se han hecho grandes? Empiezan a abrirse y es algo que me pone muy muy contenta. 3. ¿Te gustaría escribir más para niños y jóvenes? ¡Siempre! 4. ¿Has regalado alguna historia? No me acuerdo. Tal vez lo hice y decidí olvidarlo. 5. ¿Te reflejas en los espejos? Depende. No en todos. 6. ¿Tus personajes siempre están en conflicto? Tienen que estarlo, si no, ¿qué chiste? 7. Platillo favorito. Hoy responderé que carnita asada.…

Juan Rulfo: Acuérdate

Juan Rulfo Acuérdate de Urbano Gómez, hijo de don Urbano, nieto de Dimas, aquél que dirigía las pastorelas y que murió recitando el “rezonga ángel maldito” cuando la época de la gripe. De esto hace ya años, quizá quince. Pero te debes acordar de él. Acuérdate que le decíamos “el Abuelo” por aquello de que su otro hijo, Fidencio Gómez, tenía dos hijas muy juguetonas: una prieta y chaparrita, que por mal nombre le decían la Arremangada, y la otra que era rete alta y que tenía los ojos zarcos y que…

Sukkwan Island

Gerardo Pérez Escutia Hay libros inclasificables y el que recomiendo en esta ocasión es uno de ellos. Con apenas 200 páginas, es capaz de hacernos vivir una novela de aventuras, al estilo de Daniel Defoe o Jack London, de inmediato nos sumerge en abismos claustrofóbicos que parecen salidos de algún relato de Edgar Allan Poe, o bien nos hace vivir un drama de una intensidad psicológica casi insoportable, provocando que literalmente no nos podamos despegar de su lectura . Se trata de Sukkwan Island (Ediciones Alfabia, 2010, ISBN 978-84-937943-2) de David…

Materia oscura: Bartolomé

 Luis Miguel Estrada 1. —Extraño la luz—le dijo Yaco a Vic. —¿No te acostumbras?  Durante todo el tiempo que llevaban en el hotelucho junto al mar, a Yaco no le había molestado que no hubiera televisión ni teléfono, ni nada que les recordara la vida de ciudad de la que buscaban huir en ese lugar abandonado. Le perturbaba la oscuridad rajada apenas por las débiles candilejas. Cuando Vic no lo encontró en el cuarto ni en el sillerío oxidado y casi vacío del espacio común para los huéspedes, decidió probar…

Amparo Dávila: Alta cocina

Amparo Dávila Cuando oigo la lluvia golpear en las ventanas vuelvo a escuchar sus gritos. Aquellos gritos que se me pegaban a la piel como si fueran ventosas. Subían de tono a medida que la olla se calentaba y el agua empezaba a hervir. También veo sus ojos, unas pequeñas cuentas negras que se les salían de las órbitas cuando se estaban cociendo. Nacían en tiempo de lluvia, en las huertas. Escondidos entre las hojas, adheridos a los tallos, o entre la hierba húmeda. De allí los arrancaban para venderlos,…

Materia oscura: Minificciones

Valentín Chantaca —¿Veneno en el té? Watson, canalla, ¿por qué? —Elemental, mi querido Holmes. Un día saqué una espina del pie de un dictador africano. Como recompensa, prometió que cumpliría mi deseo más anhelado. Se lo dije y aceptó, pero antes de cumplirlo me cortó las manos con un machete. Dijo que era lo justo. No me atreví a protestar, me despedí con una reverencia. —Qué raro, ¿por qué tienes tantas máscaras en tu casa? —Raro tú, es porque me gusta tener con quien platicar. Escribí esa novela para intentar…

Wisława Szymborska: Fin y principio

Wisława Szymborska Las cartas de los difuntos Leemos las cartas de los difuntos como impotentes dioses, pero dioses a fin de cuentas porque conocemos las fechas posteriores. Sabemos qué dinero no ha sido devuelto. Con quién se casaron rápidamente las viudas. Pobres difuntos, inocentes difuntos, engañados, falibles, ineptamente precavidos. Vemos los gestos y las señas que hacen a sus espaldas. Cazamos con el oído el rumor de los testamentos rotos. Están sentados frente a nosotros, ridículos, como en panecillos con mantequilla, o se echan a correr tras los sombreros que…

Ben Clark: Contra la literatura

Ben Clark Hijos de la bonanza “Hijos de la bonanza” nos llamaban:los que no conocieron ni la hambrunani las agudas larvas de estridenciachillando en el oído por las bombas. Y cuando nuestras piernas tan delgadascaían y sangraban porque el parqueera de un hormigón armado y frío,se quedaban callados, observandonuestro llanto con un gesto de sorna. Debíamos vivir y dar las graciaspor la ocre rozadura en la gargantaque provocaba el aire al refugiarse.Agradecer las flechas de las nubesy que un fango lechoso a nuestros pies—en un último gesto agonizante—le mordiera las botas…

Hijo de la guerra

Gerardo Pérez Escutia “¡ Ah, el horror! ¡El horror!”Kurtz, personaje de: “El corazón de las tinieblas “ de Joseph Conrad Hace muchos años (tendría unos 12 o 13 años), cayó en mis manos un libro: “Los hornos de Hitler” de Olga Lengyel, una sobreviviente de los campos de exterminio del nazismo. En dicho libro, la autora narra su terrible experiencia, su lectura para mi fue muy impactante y me dejó una profunda huella: Durante muchas noches tardaba en conciliar el sueño o tenia pesadillas, las terribles imágenes de los hornos…