No voy en taxi

Ismael García Marcelino Cuando una sociedad cae en aburrimiento, ese marasmo que asalta a los mediocres que se quedaron a la mitad de sus proyectos de vida, a medias en las aspiraciones que se construyeron de niños, esas personas adormecen a tal nivel que dejan de percibir la realidad tal como es, pierden contacto con el origen de su propia verdad. Me refiero a los taxistas. Esos pobres sobrevivientes que se han ganado, entre otras alusiones, el repudio de sus usuarios que hoy prefieren –y con razón– viajar en vehículos…